Meses tras su salida, tras un gameplay concienzudo y sin primas a terceros, llega nuestro análisis de Juego de Tronos. Adelanto: no es tan malo como lo pintan.
Análisis
Desmontamos lo que jugamos.
Tercer episodio del videojuego serial de The Walking Dead. Ya llegamos al ecuador de la "primera temporada" (se ha confirmado una segunda) y sigue el buen ritmo. Dentro os cuento más.
De entrada prometo no hacer ninguno de esos chistecillos fáciles que he leído en otros análisis de Darksiders 2 del estilo de "Muerte vive", "un juego de Muerte" o "este Muerte está muy vivo". La nueva aventura de Vigil Games merece ser tratada con cierto respeto porque, aunque no alcance la excelencia que hacía presagiar, sí es uno de los lanzamientos más honestos con el jugador y consigo mismo que podemos encontrar.
No soy un gran fan de los comics en general ni del hombre araña en particular, pero tenía curiosidad con este juego. Había visto algunos vídeos y parecía contar con lo que debe pedírsele a este héroe, poder ir a nuestro antojo en una gran ciudad.
Uno se acerca al título de Minority Media pensando "vaya, un niño y su monstruo, qué bonico". Porque una historia sobre un infante y la enorme bestia que le acompaña sólo debe terminar bien, ¿verdad? Ahí está el origen del engaño y es la primera decepción (tanto ingame como real) que viviremos en el juego.
Como punto y final a las olimpiadas y a este pequeño repaso a lo que han dado de sí los juegos olímpicos con licencia oficial os traigo el análisis de Londres 2012, la última aparición en consolas y PC de este gran espectáculo deportivo.
No recuerdo muy bien cómo llegó Super Mario Bros. 3 a mi vida, pero es que tenía 5 ó 6 años. Quizá lo hayáis logrado borrar de vuestra mente, pero los únicos recuerdos que tiene un niño en esa época son flashes extraños que combinan humillaciones en el patio de recreo, horas de fútbol siendo elegido como portero por estar gordaco y señoras mayores amigas de tu madre que te tiran de los mofletes y te dicen lo guapo que eres. Esto es así. Por tanto, como decía, no recuerdo cómo llegó a mí, pero sí lo que pasó luego.













