COLABORA EN NUESTRO PATREON
Análisis: Runeomicon 1

Análisis: Runeomicon

Magia oscura para que no te echen de tu casa

Análisis: Runeomicon 3
Fecha de lanzamiento
16 septiembre, 2026
ESTUDIO
TLR Games
EDITOR
Joystick Ventures
PLATAFORMAS
Windows

Si consideramos el videojuego un elemento cultural (lo de llamarlo arte me importa más bien poco), debemos asumir que como sujeto cultural activo, se encuentra atado a su tiempo. La casualidad, el destino o los dioses del inframundo han querido que Runeomicon haya visto la luz justo en el momento en el que por primera vez en los últimos 5 años, la palabra “desahucio” se encuentre por encima de “okupa” en resultados de Google. Quizás pueda parecer que un juego en el que encarnas a un mago en busca de venganza que termina haciendo un pacto con Ilur, diosa de la muerte, tiene poco que ver con el con nuestra situación política y social, pero lo cierto es que nos encontramos con un juego con una premisa bastante sencilla: no dejes que te echen de tu casa.

El estudio TLR Games se ha caracterizado siempre por una intención de conexión emocional, tanto en sus proyectos propios como en sus diferentes colaboraciones con otros estudios. Títulos como Idea o The Longest Road on earth han tratado de ampliar los márgenes del videojuego con propuestas que desafiaban, al menos de forma inicial, la concepción de juego por parte del usuario final. Runeomicon es quizás el juego más juego del estudio, aunque se guarda, tanto mecánica como narrativamente, algunas cartas en la manga para conectar con el resto de su catálogo. Aquí, como decía antes, encarnamos a un mago que tendrá que proteger su casa mientras un puñado de aldeanos intentan derribar su puerta. Para poder protegernos contaremos con nuestros poderes arcanos, los cuales tendremos que ir alimentando a base de hechizos que se construyen dibujando runas.

Análisis: Runeomicon 4

La base jugable de Runeomicon parte de los elementos clásicos de un tower defense. Nuestro mago tendrá que ir dibujando las runas que tenemos en la parte inferior de la pantalla para ganar poder, este poder podrá utilizarse para crear diferentes barreras, tanto defensivas como ofensivas, que impedirán que los aldeanos nos desokupen. Por supuesto, como en todo buen juego del género, iremos ganando una especie de moneda que nos permitirá mejorar tanto nuestros propios atributos como las barreras que podemos crear. La gran diferencia con otros títulos similares es que aquí no se penaliza tanto la estrategia, aunque una planificación horrible nos hará morder el polvo independientemente de lo bien que lo estemos haciendo en el apartado principal, sino que todo el flow está orientado a que la creación de runas sufra algún tipo de percance.

El sistema de creación de runas es sencillo. En la pantalla aparecerán una serie de puntos que se relacionan con una serie de dibujos que tenemos en la parte inferior de la misma. Nuestra misión, en el menor tiempo posible, será trazar la runa correcta en base a esas dos pistas. Durante los dos o tres primeros niveles, la cosa parece más o menos fácil, pero claro, posteriormente todo se va complicando. Los patrones se vuelven cada vez más complejos, la disposición de los puntos en pantalla que nos dan la pista del patrón a resolver dejan de ser tan evidentes y por supuesto, los aldeanos aumentan en número y poder. Ahí es donde comenzamos a fallar y es ahí donde, al igual que con la decisión de cualquier juez medio de este país, veremos cómo nuestra puerta comienza a ser derribada por extraños.

Análisis: Runeomicon 5

Para que todo esto funcione y sea divertido, la buena gente de TLR Games se ha currado un sistema de gestión que parece sencillo, pero que esconde una accesible profundidad que es de agradecer. Tanto durante las misiones, como en los entreactos de cada fase, podemos gestionar diferentes aspectos de nuestros poderes que nos otorgarán algo de ventaja. Podemos hacer por ejemplo que si tardamos más de x tiempo en completar una runa, las opciones que nos aparezcan en la parte inferior vayan disminuyendo, desbloquear nuevos hechizos, mejorar la potencia de los que ya tenemos, la velocidad a la que se ejecutan o el tiempo que duran. Según avanzaban los niveles me ha dado la sensación de que había un camino de mejora bastante claro de cara a facilitarte la vida, pero puede que sólo sea mi manera de jugar y subiendo otro tipo de estadísticas la cosa funcione igual de bien. En cualquiera de los casos, no cabe duda de que todo al final termina en nosotros, pues si fallamos con las runas, todo lo demás no importa demasiado.

A pesar de la sencillez de la propuesta -no confundir con simpleza- hay algunos puntos de fricción en Runeomicon que conviene tener en cuenta. El primero y más evidente es que a pesar de que el manejo con ratón es el que parece que mejor se adapta, algunas veces supone un problema de más. La unión de puntos funciona correctamente, pero tiene una mecánica demasiado abierta, es decir, que nuestro movimiento con el ratón se seguirá prácticamente al pie de la letra sin apenas guía artificial, lo que hace que algunos errores puedan sentirse injustos. Da la sensación de que con más tiempo podría haberse desarrollado un sistema con mando que aligerara en parte esta curva, pero el tiempo en desarrollo de videojuegos es dinero y es comprensible que un título de estas características no cuente con ese privilegio. Ni que decir tiene que es imposible no pensar en cómo quedaría una versión móvil con mecánicas similares, aunque esto es algo que veremos si en algún momento sucede.

Runeomicon hace de su sencillez una virtud y eso es de lo mejor que se le puede decir a casi cualquier cosa. Su propuesta es clara, tiene la profundidad suficiente sin agobiar y si les preocupa eso de la duración pues pueden contar  con 8-10h por delante si son tan torpes como yo. Su apuesta por la habilidad del usuario por encima de la estrategia gustará más o menos, pero desde luego no se puede decir que no sea honesto. A partir de aquí qué quieren que les diga, ahora mismo ser un mago que impida que un grupo de enajenados derriben mi puerta para echarme de mi casa es de las fantasías más apetecibles que me apetece vivir. Dicen que para cambiar algo primero hay que imaginarlo. A mí por el momento me vale.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.