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Análisis: Papers, Please

Análisis: Papers, Please 1

Ser funcionario es la ilusión de miles de personas en nuestro país, un puesto de trabajo asegurado de por vida en el que no dar un palo al agua está a la orden del día. No es distinto para los ciudadanos de Arstotzka, un país de Europa del Este de los años 80, ya que les supone una importante estabilidad laboral y el tener un lugar donde vivir junto a su familia.

Por suerte hemos logrado (tras pasar una durísimas oposiciones) ser elegidos para revisar en la frontera la documentación de las personas que deseen entrar a nuestra gloriosa nación. Una tarea de lo más rutinaria, pero que nos deparará más de una sorpresa.

Papers, Please nace con esta singular premisa para darnos unos de los juegos más inclasificables de la historia. A priori podría parecer algo sumamente aburrido, pero las constantes novedades que nos ofrece el título lo convierten en una noria de emociones.

Cada día el gobierno nos dicta nuevas normas que deberemos seguir al pie de la letra para no ser sancionados, ya que el dinero será fundamental para mantener sana y salva a nuestra familia. Nosotros debemos revisar minuciosamente la documentación aportada por los viajeros, al principio simples pasaportes, para en la parte final ser una cantidad absurda de papeles que nos ocuparán por completo nuestra diminuta mesa de trabajo.

Al terminar el día llegaremos a casa donde nuestra familia tiene una serie de necesidades, que van desde la calefacción a los alimentos, pasando por momentos de enfermedad conjunta. Si no los atendemos (es opción nuestra distribuir las ganancias) puede darse la pérdida de algún miembro. Esto no acaba aquí y tiene diversas ramificaciones según las decisiones que hayamos tomado.

Aunque parecería que cada día es igual, en Papers, Please se han encargado de dotarle de vida propia. Ataques terroristas, intentos de colarnos documentación falsa (esto pasa de forma constante) y algún que otro soborno que podremos coger o no. Las opciones variaran conforme avanzan las fechas, así como la documentación necesaria para dar paso al país, por ello siempre tendremos la sensación de tensión por haber cometido el más mínimo error, ya que a partir de la tercera metedura de pata nos dolerá el bolsillo.

A grandes rasgos esto es lo que nos ofrece Papers, Please a simple vista, pero dentro existe todo un universo que merece mucho la pena desgranar. Todo el trapicheo de papeles no es más que una excusa para darnos en la cara con decisiones morales, regímenes dictatoriales y alineamiento a una idea de nación. Es 1982, pero esto se puede aplicar perfectamente a nuestra época.

SIENTE EL PODER DEL FUNCIONARIO

Como vemos la apuesta de Papers, Please no puede ser más limitada. Ves pasar personas, revisas sus documentos y según los datos los dejas pasar o no. Pero quedarse con eso me parecería un error ya que detrás de toda esta pintura pixelada con colores oscuros tenemos una de las experiencias mejor trabajadas que puedo recordar.

La famosa “cuarta pared” que en muchas ocasiones ha sido mencionada y que realmente nunca he sentido realmente que me golpeara en la cara, en esta ocasión es palpable de forma sutil y cansina, como todo lo que sucede en este juego. Poco a poco nos iremos sintiendo más aburridos por estar detrás de un mostrador viendo las mismas caras una y otra vez. Seremos participes de este empleo, nos acabaremos sintiendo como un funcionario más que entra temprano por la mañana a fichar, hacer su tarea con el menor interés posible y volver a casa para estar con su familia. Muchas veces cometeremos errores estúpidos por esta razón y será solo en los momentos de tensión por atentados o cambios de normativa cuando levantemos un poco más la mirada de nuestro mostrador.

ENTRE EL BIEN Y EL MAL

Las diferentes decisiones que tomemos a lo largo de la “aventura” se tornarán definitivas a la hora de obtener algunos de los 20 finales disponibles. Debemos tener en cuenta todos los factores que intervienen en Papers, Please.

Empleo: Como trabajadores debemos cumplir con lo establecido ya que fuimos seleccionados y nos debemos a la tarea.

Familia: Llevar dinero a casa para que puedan tener calefacción, medicinas y un plato de comida en la mesa. Somos el proveedor de todo esto y cualquier descuido puede traer graves consecuencias en nuestros seres queridos.

Nación: Confiaron en nosotros para esta labor, nos han dado un hogar y el sustento de los nuestros. Por el contrario es un gobierno corrupto, con grandes diferencias sociales, que maltrata al trabajador, a sus ciudadanos y a todo aquel que ose levantar la voz contra la república.

Resistencia: Tratan de derrocar al gobierno, conseguir mejoras para sus ciudadanos y la libertad del pueblo frente a la tiranía gobernante.

Viajeros anónimos: Personas que tratan de entrar en Arstotzka para encontrarse con sus familiares, poder trabajar o que desean que no dejemos pasar a un violador. Constantes peticiones que caerán sobre nuestra conciencia.

Todo dependerá de ti, un simple observador.

En el centro de este abanico de posibilidades nos encontramos nosotros, quienes deberemos decidir en qué lado situarnos. Si somos benévolos con las personas, nos llegaran infracciones que nos costarán dinero y por lo tanto no podremos afrontar las compras que necesita nuestra familia. Ser leal al gobierno trae consigo mejoras en nuestro bienestar, pero sabemos que son atroces con nuestros camaradas. Por otro lado la resistencia no da la cara en ningún momento y te deja a tu suerte para enfrentarte a los altos cargos.

En muchas ocasiones Papers, Please nos tocará la fibra sensible, tratará de sacar la personalidad que llevamos dentro y al final lo conseguirá. Nuestro egoísmo frente al bien común, el mirar para otro lado ante las injusticias o el luchar desde dentro para un futuro mejor.

Página oficial Papers, Please

Twitter creador Lucas Pope

Primeras impresiones Papers, Please

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