COLABORA EN NUESTRO PATREON

Save the Date y el lenguaje de los videojuegos

Save the Date y el lenguaje de los videojuegos 1

Ayer topé con Save the Date mientras navegaba por Indiestatik. El articulista advertía de una cosa: no es lo que parece. Por supuesto, sin entrar en demasiados spoilers, os invito a seguir.

Lo primero, el juego es gratuito y lo podéis bajar desde aquí. Aunque sólo esté en inglés, os recomiendo encarecidamente que lo juguéis. Mejor si es YA, pero si no, podéis seguir leyendo. A todas luces, el juego parece más una novela visual de «elige tu propia aventura» que un videojuego al uso, pero no nos vamos a meter en camisas de once varas definiendo. ¿El objetivo? Tener una cita satisfactoria con Felicia.

No se nos habla de ella ni de nosotros, y casi creeremos que estamos en medio de un dating sim al principio. Pero no, hay que seguir jugando. A medida que lo hagamos veremos cómo parece que no hay una forma de que todo salga bien. Cómo una y otra vez algo arruina la cita.

A partir de aquí, spoilers.

Chris Cornell, creador del juego, dice sobre él que es lo más extraño que ha hecho últimamente. Y no le falta razón. Si seguimos por el camino del juego, hagamos lo que hagamos, Felicia acabará muerta. Podemos aprender qué evita su muerte, intentar salvarla…pero pasará otra cosa. Si seguimos el camino que nos da el juego podremos ir a otro sitio en vez de a cenar, pero para eso deberemos ver a Felicia morir unas cuantas veces. Y una vez lleguemos a ese sitio, lo mismo.

Lo mismo, salvo una conversación que nos hará pensar en la metajugabilidad de Save the Date y muchos otros títulos que nos dan una elección y nos obligan a ceñirnos a ella. ¿Realmente nos preocupa Felicia? ¿O sólo queremos acabarnos el juego? ¿Existe alguna forma de acabar con este bucle de muertes? Quizá la haya, pero incluye preguntarse la naturaleza de las historias que contamos y cómo el oyente es parte activa (o no) en la narración.

Al final es un poco como Don’t Kill the Cow. ¿Existe el libre albedrío en los videojuegos? ¿Ceñirse a lo que nos piden es lo que queremos para no llegar al «game over», o hay alternativas?

X