Minute of Islands: Lo que quedó

Javier Alemán

Cada época tiene sus muestras artísticas, sus obsesiones y preocupaciones. Durante la Guerra Fría era el apocalipsis nuclear lo que estaba de fondo en muchas obras, lo que motivaba a muchos autores y esa fascinación se veía en libros, cómics y unos videojuegos que empezaban a asentarse, con Wasteland (1988) como ejemplo paradigmático. El tiempo ha pasado y han venido otras temáticas, aunque estamos ahora de nuevo con la escatología: tememos al fin del mundo y el cariz ahora no es tanto nuclear como climático. Pero, ¿qué queda después? Empieza a asentarse esa otra proposición, la de explorar los mundos que hemos dejado y descubrir lo que fue antes que nosotros. Minute of Islands pertenece a esa nueva tradición.

Los alemanes Studio Fizbin, creadores de los Inner World, nos traen un mundo en decadencia que mezcla islas con una tecnología avanzada e incognoscible, dejada ahí por criaturas gigantescas que ya no están. Parece que se avecinan problemas y que el planeta está en peligro, y para tratar de solucionarlo manejaremos a una niña con la capacidad de reparar una maquinaria al borde del colapso. Mo, que así se llama, es una niña curiosa y que sin duda tratará de convertirse en heroína, ¿pero es eso lo que necesita realmente?

Creo que Minute of Islands por donde mejor entra en un principio es por los ojos. El estilo de cómic con el que está hecho es precioso y se integra perfectamente en los escenarios y puzles, como si un tebeo se moviera ante nosotros. En eso tiene la batalla de llamar la atención ganada. Pero lo realmente importante será su poso, lo que quiera dejar en el jugador. ¿Hay alguna historia detrás del éxodo de los gigantes, de la maquinaria llena de herrumbre que sostiene al mundo? ¿Y merece la pena reparar lo que quedó?

Si nada falla, lo descubriremos la primavera del año que viene, cuando aparecerá para PC y Mac.

About
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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