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Reflections

Primeras Impresiones

La necesidad de interacción del jugador convierte al videojuego en una disciplina un tanto tramposa, en tanto que si bien el jugador resulta imprescindible para poder llamarse “juego” no es menos cierto que siempre estamos acotados a las reglas decididas por ese demiurgo al que llamaremos programador. Da igual la libertad que supuestamente se nos otorgue, jugamos y hacemos lo que el programador nos permite jugar y hacer, lo cual termina inevitablemente convirtiéndolo en una suerte de metanarrador. Es algo así como si nos permitiese vivir una historia narrada, lo que por otra parte no deja de ser una plasmación física del proceso mental por el que empatizamos con un libro, una obra de teatro o una película. Nos ponemos en la piel del protagonista y elaboramos los mecanismo mentales necesarios para incluirnos, aunque sea desde una perspectiva meramente observadora dentro de la narración.

La búsqueda por parte de los desarrolladores de nuevos métodos narrativos ha estado ahí desde prácticamente el comienzo del videojuego, pues a pesar de que inicialmente no había un estímulo por “contar historias”, siempre hubo gente intentando utilizar el medio con este fin. En los últimos tiempos el desarrollo independiente ha tenido mucho que ver con el avance en este sentido. La libertad inherente al su concepción ha permitido una experimentación impensable en el sector más mainstream, lo que ha dado lugar a unos pocos avances y a bastantes fracasos, o para ser algo más justo, intentos fallidos. Reflections, desarrollado por el estudio independiente Broken Window Studios, se lo juega todo a la creación de una narrativa propia que permita al jugador vivir una vida y sus consecuencias, o al menos ciertos momentos de una vida dividida en tres actos.

Reflections nos pone en la piel (de nuevo la trampa) de un estudiante durante el último día en casa antes de emprender el primer paso hacia la vida adulta (a.k.a. ir a la universidad). El título nos permite escoger tanto nuestro propio sexo como el de nuestra pareja del instituto, la cual se encontrará en casa para compartir esos últimos momentos antes de la inevitable partida. A partir de ahí nos suelta en lo que se supone que es nuestra habitación para hacernos vivir uno de esos días que, supuestamente, tendrán importancia en nuestro futuro.

La manera en la que interactuamos con nuestro entorno mezcla el concepto “físico” de los títulos de Frictional Games con algunos automatismos que aligeran el proceso de abrir cajones o puertas. Y es que en Reflections buena parte de nuestro cometido será exactamente ese, interactuar con la cotidianidad que se despliega a nuestro. Para ello han ideado un elegante sistema en el que la importancia de nuestros actos se verá reflejada en un cambio en el color de nuestro entorno. Comenzamos con una escala de grises a nuestro alrededor, la cual se irá coloreando a medida que interactuemos con los diferentes elementos/personas. Una vez superados los primeros minutos, los cuales actúan como un tutorial, tendremos acceso a toda la casa y se nos sugerirán una serie de objetivos relacionados con nuestra pronta marcha, los cuales podemos cumplir o ignorar. Mientras tanto podremos buscar por toda la casa diferentes objetos (no muchos), que podremos meter o no en la caja que nos va a acompañar en nuestros próximos años locos de universidad.

Puesto que se trata de una versión early access, hay elementos que cuesta valorar, como por ejemplo la notable ausencia de objetos dentro de la casa o la prácticamente nula importancia e interacción con nuestra pareja, la cual se limitará a estar parada en medio del salón y únicamente nos hablará si nos acercamos, y no siempre. Tampoco parece muy entendible la ausencia de una rueda de diálogo, ya que sería interesante de cara al futuro cómo nos comportemos o reaccionemos antes las palabras de nuestra pareja. Obviando estos detalles, lo cierto es el desarrollo de la premisa inicial se encuentra bien implementado. La manera en la que interactuamos con lo que nos rodea es más que aceptable y la sutileza del método elegido termina componiendo bellos paisajes multicolores. Como experto procrastinador que soy, me ha resultado especialmente interesante la idea de “la nada” como experiencia vital. Reflections nos permite perder valiosísimas horas de un día tan importante tirando un balón a una canasta o haciendo rebotar piedras en el lago. Ni siquiera se puede decir que su implementación sea perfecta, pero se agradece el foco en lo intrascendente.

Me voy a saltar todo lo que viene después del primer acto puesto que no creo que sea justo comentarlo antes de que el título se encuentre finalizado. Además prefiero centrarme en otros elementos que en mi opinión resultan más importantes. El principal atractivo de Reflections, o al menos el principal objetivo en su propuesta, es una simulación de una realidad (a.k.a. realidad ¿ficcionada?) en la que poder comprobar las consecuencias de nuestros actos, por pequeños que estos sean. La premisa es más que interesante, pero requiere la inclusión de lo cotidiano en detrimento del juego. Nada en contra de esto. El problema es que lo cotidiano no se encuentra lo suficientemente bien implementado por el momento. No dudo que el claro enfoque hacia Oculus Rift ayude a mejorar la atmósfera, pero de momento todo parece cartón piedra, lo cual es aceptable en una demo técnica pero poco permisible cuando el desarrollo avance. Entiendo que hasta el momento el estudio se ha centrado en el amor por el detalle analítico e imagino pizarras enteras llenas de diferentes organigramas en las que se deriva de un resultado a otro en función de los elementos con los que interactuemos. Ahora hace falta darle vida más allá del color, otorgarle la calidez necesaria para que no se convierta simplemente en un metapuzle en el que el jugador realice distintas pruebas para ver los resultados. En tal caso estarán cambiando el papel de narrador/programador por el de científico, y ser una rata de laboratorio no parece tan divertido.

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