Airborne Kingdom: Ciudades voladoras

Javier Alemán

Siempre hay alguna vuelta de tuerca que darle al género en el que estás trabajando. Y normalmente esas vueltas de tuerca ni siquiera son a nivel de jugabilidad, sino en la propia estética o ambientación del videojuego. Así puede uno, en un género tan marcado como los simuladores de gestión de ciudades (o juegos a lo Sim City), crear algo lo suficientemente novedoso para que la gente se sienta atraída. De todas estas iteraciones quizá la vuelta que más me haya sorprendido fuera la de Frostpunk, pero me alegra decir que cada cierto tiempo sigue apareciendo algún otro proyecto que me llama la atención, como este Airborne Kingdom que me ha pillado a pie cambiado.

The Wandering Band es un grupo itinerante de creadores experimentados (ellos lo llaman “pequeño paraguas para crear videojuegos interesantes”), y quizá esa trashumancia se vea en este primer proyecto. Porque en Airborne Kingdom la propuesta es hacernos cargo de una ciudad itinerante que viaja por el aire, una émula de Columbia pero sin tener que aguantar un juego insoportable como Bioshock Infinite. Con ella recorreremos el desierto, siempre con el objetivo de mantenerla a flote, mientras vamos negociando con otras tribus, acogemos migrantes que quieren unirse a nuestro naciente reino y ponemos en marcha nuestra cabeza para producir recursos y casas que la mantengan a flote.

No es que en el vídeo se vea mucho, salvo una idea de cómo puede progresar la ciudad; pero es que esa mezcla de orientalismo en la música y el diseño, aparte de la paleta de colores, me deja loquito. La idea es que cada partida se genere de nuevo el escenario y que nunca sea igual, y aunque me imagino que habrá estrategias con las que salir adelante, entiendo que la variedad ya la aporta la temática y tener que mantener volando a la ciudad.

Airborne Kingdom saldrá en algún momento de 2019 para PC y Mac, y esperamos poder avisarles con tiempo.

About
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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