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Spanish Rage: la versión quinqui de Renegade

De navajas y bigotones

Spanish Rage: la versión quinqui de Renegade 1

Hace poco más de un año que reivindicaba por aquí la universalidad de lo local, afirmando que el mercado global son los padres y asegurando que los elementos autóctonos dentro del videojuego no suelen tener una repercusión directa con el recibimiento de este por parte del público, sino que está más ligado a otros factores como géneros o mecánicas. Spanish Rage hace una apuesta por recuperar el género quinqui a través de una serie de elementos reconocibles por todo el público aficionado a los arcades de los 80 y 90. No sé si es el camino, pero desde luego hay que reconocerle el mérito.

Es sorprendente que un género tan absolutamente nuestro y con tantas posibilidades como el quinqui haya tenido tan poco recorrido en el mundo de los videojuegos. De hecho, para ver algo más o menos reconocible con cierta popularidad tendríamos que remontarnos a Goody (Gonzo Suarez, 1987). Que en treinta y cinco años nadie haya optado por escoger un camino basado en las características principales de las películas de Eloy de la Iglesia y José Antonio de la Loma dice bastante del desarrollo de videojuegos en general y de la necesidad de ampliar el bagaje cultural dentro del mismo para hacerlo más transversal y dejar de mirar siempre a los mismos sitios.

En este panorama llega Spanish Rage, desarrollado por Videojuegos Fermín y distribuido por la quizás demasiado opaca Erbe Software. Su propuesta podría resumirse en «un Renegade con tortilla de patatas», pero mejor que lo vean ustedes.

Pelazos, pantalones de campana, lugares turbios, coches de la época y mucho mamporro. Spanish Rage se queda en la superficie y parece que se limita a adaptar los skins de los clásicos de recreativa a un género, pero no es un mal paso para diferenciarse. Resulta complicado (pero no descartable) que vayamos a encontrar por aquí crítica social, sexo o drogas y se echa de menos cierta diferenciación en los golpes para haberlos sacado del clásico «patada voladora» y haber incluido algún movimiento más «sucio». Dicho esto, y con todos los peros que se le quiera poner a la propuesta, Spanish Rage me parece un ejercicio de reivindicación la mar de resultón que cuenta con los suficientes alicientes como para que no pase desapercibido.

Spanish Rage no cuenta todavía con fecha de salida ni plataformas confirmadas a excepción de Windows.


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