Sollman (Part I – The Harbour) es un videojuego corto y gratuito, nacido de la sinergia entre un estudio de títulos experimentales llamado Submarine Channel y el Stedelijk Museum Amsterdam (un museo de sinvergüenzas arte moderno). La iniciativa era generar un grupo de videojuegos experimentales y cuenta con financiación del Ministerio de Educación holandés (soñad con lo mismo aquí). Al final salieron tres títulos (Sollman, Styleclash, FLX). Ya os hablaremos de los dos últimos, porque hoy toca Sollman.
La idea es meternos en una historia que ya había creado el ilustrador Marcel van Eeden para sí: la del carguero Cornelia Maersk, que vuelve de África en plena II Guerra Mundial. Nuestro objetivo como Sollman es infiltrarnos en el puerto y sacar fotos para probar que algo raro está pasando. Sin embargo, se aleja muy rápidamente de los patrones clásicos del videojuego de sigilo: el protagonista está envenenado y va dándose cuenta a medida que jugamos, haciéndose preguntas sobre lo que ha pasado. Y lo que es peor, afectando esto a la jubabilidad: el control tiembla, la visión se va oscureciendo y desapareciendo, los sonidos son cada vez más estridentes…
El propósito del juego (que es corto, pero difícil de narices), es hacer una reflexión sobre la mortalidad en los videojuegos y la poca importancia que le damos a nuestro avatar. Quieren aquí que nos preocupemos por Sollman y que no nos valga un botiquín o estarnos unos segundos tras una cobertura para curarnos. A mi juicio, una muy buena idea que espero continúen (lo de Part I da a entender que habrá más). El apartado visual es precioso, un conjunto de negros y grises hechos a lápiz que hacen del escenario algo más asfixiante. Si tenéis tiempo, echadle un vistazo en la web al Making Of, donde hablan un poco de la idea y sobre cómo se ha gestionado la digitalización de muchos de los diseños.
Web del juego (Descarga gratuita)



