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I Am Jesus Christ: Jugando en modo Dios

I Am Jesus Christ

En esto de los videojuegos nos hemos acostumbrado a jugar siendo dioses o a jugar a cargarnos dioses. La mitad de la mitología griega, romana o nórdica ha sucumbido alguna vez a manos de nuestra espada, con alguna que otra incursión en mitología egipcia o asiáticas. Lo Cristiano en cambio se ha manejado menos. Hemos algún juego de deidades dándose para el pelo, pero en general Jesucristo no ha hecho por frecuentar demasiado el lenguaje videolúdico. I Am Jesus Christ va de ser el Jesús del Nuevo Testamento, lo cual significa que ya sabemos cómo acaba.

Las buenas gentes de SimulaM debieron pensar que eso de ir por ahí curando leprosos y multiplicando peces podía ser de lo más estimulante, por lo que ni cortos ni perezosos se pusieron manos a la obra para crear un simulador de ser Jesucristo en el que pudiéramos seguir sus pasos rememorando diferentes pasajes de La Biblia. El resultado es entre extraño e inusualmente atrayente.Más allá de todas las bromas que deja botando I Am Jesus Christ, me interesa especialmente el formato elegido para la ocasión. Para empezar hablamos de un juego en primera persona. No jugamos a ser Dios, sino que encarnamos a Dios. Curiosamente encarnamos una deidad sin libre albedrío, pues está claro que no se nos va a permitir realizar otras acciones que las indicadas en el Nuevo Testamento. Aquí entra en juego las mecánicas. En el vídeo vemos una especie de barra de estamina, que intuyo que se refiere a una barra de fe que rellenaremos al parecer rezando y que nos servirá para poder realizar los diferentes milagros. Aquí me vienen ciertas preguntas a la cabeza, como si será posible fracasar, ya que la idea de Jesús intentando resucitar a Lázaro y que aquello no funcione suena a dibujo de Miguel Noguera.

Lo curioso es que algo de este palo con una concepción más abierta podría dar lugar a un título la mar de interesante, pero cerrado como está a la limitación de los hechos conocidos se queda un poco en anécdota. Eso sí, se nota cierto esfuerzo por dotar al conjunto de un acabado entre digno y creepy que le sienta estupendamete. Además, que me aspen si echar una tarde haciendo el bien absoluto para terminar crucificado y resucitando al tercer día no es el mejor plan para la próxima Semana Santa.

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