Four Horsemen: Inmigrantes adolescentes

Juanma

No eres bienvenido. Este es el cartel que muchos inmigrantes encuentran de manera más o menos implícita cuando recalan en un país europeo. No tengo ni la menor idea de lo que se debe sentir al constatar a tu alrededor la hostilidad profesada por un país, pero no hace falta imaginar mucho para saber que no debe de ser agradable. Si a esto, que ya es algo bastante jodido, le sumamos la adolescencia, el cóctel puede ser más que explosivo. Four Horsemen juega esas dos bazas, mezclando la precariedad del inmigrante con su condición adolescente para proponer una experiencia destinada a algo tan maravilloso y poco practicado como es ponerse en la piel del otro.

El título de Nuclear Fishin’ Software sigue a cuatro adolescentes que se encuentran malviviendo en un búnker de la Segunda Guerra Mundial. Allí sobreviven a duras penas intentando abrirse camino en un mundo que día a día les demuestra que no son bienvenidos. En esta tesitura estos cuatro jóvenes deberán enfrentarse al día a día mientras lidian con sus deseos de encajar, sus sueños, su propia herencia y la cantidad de perrerías que la vida les tiene preparada.

De Four Horsemen me gustan muchas cosas. En primer lugar la propuesta, ya que no es habitual en esto del videojuego encontrarnos con un posicionamiento político tan claro… a este lado. De posicionamientos políticos en el otro lado tenemos ejemplos a mansalva. La segunda característica que más me llama la atención tiene que ver con una actitud punk que desgraciadamente tampoco es demasiado habitual. Ese “punch fascists”, más presente que nunca debido al auge de la ultraderecha tanto en Europa como en Estados Unidos, es toda una declaración de intenciones. Lo más interesante es que el juego es muy consciente de las consecuencias que puede conllevar la violencia, sobre todo cuando quien la ejerce no se encuentra en el lado “bueno” de la sociedad.

Four Horsemen se encuentra desde ya disponible tan en Steam como Itch.io a un precio aproximado de 15€ para Windows, Mac y Linux.

Comentarios
  • Javier Alemán
    Javier Alemán
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    Me encanta todo lo que propone. Como dices, primero el esfuerzo empático para que entendamos lo puto que es emigrar, y a continuación el rollo punki, que le viene genial. Apuntadísimo.

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