Depth of Extinction: Guerra subacuática

Javier Alemán

Nos prometieron que viviríamos en la luna y el fondo del mar y de momento lo que tenemos es a pobre gente llevándote un Big Mac en bici a la una de la mañana porque tienes ese caprichito. Digamos que mi perspectiva de este futuro al que hemos llegado, que nos hemos dado todos cual Transición española, es bastante triste. No tenemos fincas de plataneras bajo el océano, a salvo dentro de enormes cúpulas de cristal, pero sí todo lo malo que venía con el resto del paquete. Supongo que por esa añoranza del futuro que no fue suelen llamarme tanto los settings de gente viviendo en las profundidades, aunque en Depth of Extinction tampoco es que les vaya demasiado bien.

Tenemos el habitual cataclismo climático (que va a llegar, no lo duden) que manda a la humanidad a tomar por culo, y tenemos esa tozudez que sirve para sobrevivir pero no para no provocar el cataclismo que hace que el homo sapiens se refugie en el fondo del mar y monte sus movidas ahí. Quinientos años después lo que queda es gentuza de mal vivir, robots homicidas y mal rollo en general, por lo que hay una continua guerra entre facciones que amenaza con extinguirnos.

Si les suena todo esto es porque ya hablamos del juego de HOF Studios por aquí, cuando aún existía ese engendro llamado Greenlight que nadie echa ya de menos. Tras superar ese filtro lleva dos semanas disponible en Steam, tratando de cautivar al personal con su mezcla de gestión tipo FTL y combates tácticos, esa especie de XCOM que se ha fotocopiado varias veces en una fotocopiadora llamada Halfway, y de momento las críticas son mixtas; con gente que dice que le falta pulir aristas o que se repite mucho frente a otros que dicen que es una joya oculta.

A mí esto de estar bajo el mar ya me vale aunque esté lleno de robots homicidas, así que no descarten que surja en algún momento una crítica por aquí.

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Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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