In PC, Primeras impresiones

Aunque pueda sonar a paradoja, corren buenos tiempos para la estrategia en los ordenadores. Es obvio que no estamos en los años noventa y que el género no domina con puño de hierro la industria. Los días de Theme Park, Command & Conquer o Civilization han quedado atrás pero el género sigue teniendo su nicho y sus propuestas más o menos arriesgadas (ahí sigue la saga de Sid Meier o ahí están Paradox con su interminable catálogo). Y, por si fuera poco, lo indie también ha decidido jugársela con alguna que otra propuesta. En el caso que hoy nos ocupa, hablamos del ferrocarril. Sí, sí. Hoy hemos venido a ver pasar trenes. Que, en el fondo, no es una mala descripción de lo que pretende hacer Mashinky, el título del checo Jan Zeleny, que lleva un añito en Early Access y que, en cierta medida al estilo de lo que propone la serie Train Valley, nos pone frente a un enorme mapa, lleno de recursos y ciudades que deberemos conectar mediante locomotoras y vagones de carga y pasajeros para construir nuestro propio emporio.

Mashinky pretende seducirnos aludiendo a dos pilares de su jugabilidad. Por un lado el hecho de incorporar una cámara subjetiva que nos permitirá viajar en tren y nos meterá en la piel del maquinista y una vertiente más tradicional de planificación y gestión ferroviaria que, en un tradicional modo campaña, nos pondrá misiones para que vayamos mejorando nuestra flota, dando paso a nuevas eras y, en última instancia y cuando el juego esté terminado, llegando hasta nuestros días.

“Mashinky parece más bien una versión hipervitaminada de la saga Train Valley”

Después de haberle dedicado algunas horas el resultado se antoja algo insuficiente. Estamos ante uno de esos títulos cuya propuesta parece desdibujarse por tratar de abarcar demasiado cuando podría haberse centrado en un solo aspecto para ofrecer una experiencia algo más sólida. Vayámonos al apartado visual. Para tratarse de un indie, es una gozada echar una partida a Mashinky y apreciar de cerca sus detalles: los paisajes, la vegetación, los trenes. Darse un paseo a bordo de uno de sus trenes es un paseo… hasta que a los cinco minutos te has aburrido.

Ojo, no digo que no haya un nicho de público al que pueda resultarle atractiva esta propuesta, pero para un juego que supuestamente hace de la gestión su fuerte, incluir una cámara en primera persona resulta un experimento curioso… pero que se queda en tierra de nadie. Sobre el papel, la idea no parece mala (combinar un Train Simulator con un Railroad Tycoon) pero a la hora de la verdad es una cámara que se utiliza un par de veces… y poco más.

En la gestión de nuestra red es donde se encuentra toda la chicha. Y lo hace, además, desmarcándose del gran clásico del género. Railroad Tycoon se encargaba de poblar el escenario de compañías rivales que obligaban al jugador a pelear contra un enemigo imaginario que no sólo podía ser más eficiente en la distribución sino que también podía poner en marcha una guerra de precios. Mashinky, en cambio, prefiere que el único enemigo del jugador sea él mismo y las limitaciones de tiempo, fondos y materias primas con las que se irá encontrando a lo largo de la partida.

Por un lado, este modelo más cercano al sandbox que al de un título de estrategia convencional tiene sus virtudes. No tener que agobiarse por la competencia permite dar rienda suelta a la creatividad y a tomarse los objetivos con cierta tranquilidad. Al final, el objetivo sigue siendo el mismo: conseguir establecer una línea férrea capaz de unir varios puntos en el mapa de la manera más eficiente posible. Y si, por el camino, nos podemos permitir lujos como construir estaciones con varios andenes para distribuir mejor nuestra flota, mejor que mejor.

Pero esa virtud puede tornarse pronto en frustración o, en el peor de los casos, aburrimiento. Si bien otros juegos utilizan una táctica similar, y se me viene a la cabeza Kerbal Space Program, el hecho de no contar con un rival en pantalla le quita parte de encanto a un juego que pretende que el jugador sea capaz de elaborar una estrategia de distribución de mercancías a la vez que vela porque todos sus vehículos transiten de manera segura por las vías. Si a ese punto le añadimos la dificultad de tener que competir contra una compañía rival, la presión añadiría un punto de emoción que se pierde en el caso de Mashinky.

En cierta medida, Mashinky parece más bien una versión hipervitaminada de la saga Train Valley. Aunque el título de Flazm es mucho más sencillo en su concepción, lo que propone es un juego de puzles en el que el usuario también tiene algunas pinceladas de diseño ferroviario para sumar los máximos puntos posibles. En comparación, el salto de calidad, o de alcance, que propone Mashinky no termina de verse refrendado en pantalla lo que quiza sea una demostración de que no eran necesarias tantas alforjas para el viaje que Zeleny pretende llevar a cabo.

“Estamos ante uno de esos títulos cuya propuesta parece desdibujarse por tratar de abarcar demasiado”

Aún así no hay que olvidar que el juego todavía se encuentra en Early Acess y que a medida que pasen los meses se irá completando con nuevos elementos. Por lo pronto, el título todavía tiene algunas carencias a nivel de interfaz de usuario (da fe de ello mi incapacidad para descifrar cómo hacer arrancar un tren recién construido) e incluso de tutorial. Mashinky da por hecho que el jugador es un experto en la materia de los juegos ferroviarios, pero no estaría de más la inclusión de unas pequeñas pinceladas que expliquen los aspectos más básicos del juego. En ese punto, no puede negar que es un título que está todavía verde. Y esa inmadurez puede que sea la mejor baza a la que apelar por el momento. ¿Será capaz de remontar el vuelo cuando finalice el desarrollo?

-Jaume Esteve-
-Jaume Esteve-
A Jaume Esteve le gusta LO INDIE porque le permite salirse la convención y la norma y adentrarse en terrenos desconocidos. Eso le ha llevado a encontrarse con grandes joyas y auténticos coñazos pero, oye, por lo menos no se gasta las millonadas que cuestan los AAA. En el fondo, es capaz de disfrutar como un enano con un The Witcher, un Fallout o un FIFA, porque en esto de los videojuegos es peligroso trazar líneas rojas cuando lo que importa es disfrutar con un mando en las manos. En la actualidad, puedes leerle en El Confidencial y muy de vez en cuando en IGN España.

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