La utilización del videojuego como herramienta de «caridad» (no me gusta demasiado esa palabra) se está extendiendo cada vez más. Ahí están las decenas de bundles en los que podemos destinar parte del dinero de nuestra compra a obras sociales o lugares como IndieGame Stand, donde un tanto por ciento de tu compra irá siempre a parar a fines sociales. En este aspecto hablamos de una industria que se encuentra a la vanguardia social, sin embargo aún se puede hacer más.
Jane McGonigals, una conocida activista de los derechos humanos, diseñadora de videojuegos y autora del libro «Reality Is Broken: Why Games Make Us Better and How They Can Change the World«, se ha propuesto crear un título de componente social donde nuestras acciones tendrán un reflejo en el mundo real.
El componente de juego funciona más o menos como FarmVille y sus acólitos de la simulación social, pero con un poco más de historia de fondo. Los Zeople (o «Seedlings«, aún tenemos que depurar detalles con los nombres) son una civilización que ha sido empujada al borde de la destrucción por desastres naturales, y los jugadores tienen la tarea de ayudar a reconstruir su mundo. Nuestro modelo se basa en un free-to-play similar al popuralizado por Zynga, es decir, el juego es gratuito, pero los jugadores pueden acelerar los tiempos de construcción en sus ciudades mediante el pago de una pequeña cantidad de dinero.
Hasta aquí todo normal, como la mayoría de juegos social. Sin embargo Seedings es un «juego serio» y parte de una tendencia reciente que combina el diseño de videojuego, el espíritu empresarial y la conciencia social, cuyo objetivo es llegar a una población cada vez más conectada con el videojuego, ya sea económica o educativamente. Seedings opera principalmente en el primero, los jugadores gastan un dinero que va a las mujeres empresarias de Kenia, no en las ganancias de una empresa. Los jugadores podrán elegir a que tipo de empresas en desarrollo se destina su dinero y ganar puntos de logros por haber donado a una variedad de sectores.
El método elegido no me parece el paradigma de lo social, puesto que al fin y al cabo se trata de una donación de la empresa a la que destinas los pagos hacia una causa benéfica. Quizá habría que ser algo más valiente y conseguir que el usuario done directamente a una ONG o similar (también desgravaría imagino). En cualquier caso me parece mucho más sensato tirar tu vida por la borda en un clon de Farmville sabiendo que, al menos, la pasta invertida está teniendo su eco en la realidad. Y hablamos de una realidad muy jodida.
Página oficial de Jane McGonigals
Artículo del NY Times del cual parte la idea del proyecto
VÍA: KillScreenDaily
