La utilización del videojuego como herramienta de "caridad" (no me gusta demasiado esa palabra) se está extendiendo cada vez más. Ahí están las decenas de bundles en los que podemos destinar parte del dinero de nuestra compra a obras sociales o lugares como IndieGame Stand, donde un tanto por ciento de tu compra irá siempre a parar a fines sociales. En este aspecto hablamos de una industria que se encuentra a la vanguardia social, sin embargo aún se puede hacer más.


