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Análisis: The Sinking City 2 1

Análisis: The Sinking City 2

Ahogarse en Arkham

Análisis: The Sinking City 2 3
Fecha de lanzamiento
18 agosto, 2026
ESTUDIO
Frogwares
EDITOR
Frogwares
PLATAFORMAS
PC, PS5, XBOX

La ciudad de Arkham está siendo engullida por las aguas, como ya le pasara previamente a Oakmont. El cosmos no sólo es indiferente al mundo en The Sinking City 2 y su predecesor, sino que tiene una clara opinión sobre él: debe desaparecer para siempre. Las estrellas lejanas albergan horrores que se han hartado de la humanidad, o quizá haya sido el propio ser humano el que en su hybris haya abierto puertas que debería haber dejado cerradas. Sea como fuere, Arkham se ha inundado. Y cada día sube un poco más el océano en su hambre, anegando el cadáver en el que se ha convertido la ciudad.

Calvin Rafferty, nuestro protagonista, no puede unirse a los últimos barcos que están evacuando la ruina. Hay algo profundamente personal que lo retiene en Arkham. En cierta medida tiene que ver también con el orgullo desmedido con el que lleva mirando durante toda su vida al universo. Porque a diferencia de Charles Reed, nuestro avatar en la anterior entrega, Calvin no es sólo una víctima de cosas más grandes que él. Está donde está porque, de alguna manera, ha querido entrar ahí. Hay aquí una clara declaración de intenciones de Frogwares, que han decidido mudar del todo la piel del primer juego para adentrarse en otro género. Si Charles era un detective perseguido por la locura, pero un detective al fin y al cabo; Calvin es una suerte de héroe pulp lovecraftiano, un Indiana Jones de los Mitos. Podría sonar como un cambio a peor, pero resulta que no. Es la primera piedra sobre la que van a construir un juego no sólo distinto, sino también mucho mejor.

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The Sinking City 2 es un survival horror. Lo es como no lo era la primera entrega, que a todas luces se comportaba como el resto de juegos de la saga Sherlock Holmes del estudio ucraniano. Eso significa que es mucho más contenido, que se ahorra algunas de las partes más tediosas de investigación y elección de diálogos. Pero también que sus elementos de acción están infinitamente más pulidos y no son el complemento absolutamente innecesario que eran en el juego anterior. Tiene sentido que Calvin sea más osado y aguerrido que Charles, habida cuenta también de que su implicación en lo que está ocurriendo es mucho más personal. Se pierden cosas por el camino, claro. The Sinking City era peor juego pero conseguía mostrar una ciudad más viva, dentro del desastre, y tenía una plétora de misiones secundarias e investigaciones que no sólo se quedaban en el guiño a Lovecraft sino que sabían contar pequeñas historias profundamente inquietantes.

La diferencia es sobre todo de enfoque y claridad. The Sinking City 2 tiene mucho más claro lo que quiere ser y lo es sin ninguna vergüenza. Se desprovee de todo lo que no necesita, del método pulidísimo que tenían sus creadores para el resto de sus juegos y se adentra en lo desconocido. Arkham no es tan grande como Oakmont pero da gusto circular por ella, la trama es mucho más directa y los pequeños rodeos que podamos dar servirán en todo caso para facilitarnos la vida. Ya sea abriéndonos rutas nuevas por el escenario o dejándonos objetos para mejorar nuestro inventario o nuestras armas, tal y como haría cualquier otro survival horror. Ahora, va a castigarnos por desviarnos del camino y va a haber que sudar sangre para hacernos con cada beneficio adicional. Las estrellas no regalan nada.

Precisamente el abandonar una estructura tan abierta permite que en Frogwares se dediquen con mayor detalle al escenario. No hay tantas calles anecdóticas, no hay edificios donde cotejar datos y archivos, así que todo lo que está tiene un sentido mayor y un diseño con absoluta intención. Los canales de Arkham y los pequeños obstáculos sirven para meter mucho mejor en ambiente, para ver la locura degradada que es la ciudad. Los desvíos se sienten orgánicos y el juego sabe cuándo dejar de tratarte como un recadero para que no pierdas el interés. Arkham es presentada en el primer acto, su trazado, sus edificios más importantes, sus estancias acuosas y sus monstruos ahora vagando por ella. El juego tiene la inteligencia de preparar setpieces pequeños conectados por los tránsitos en la barca y una vez avanzamos, ya comprometidos con la trama, lo da todo con un par de localizaciones que sacan lo mejor del estudio.

Es a partir de ahí, algo desarrollada la trama y con cierto cariño por Calvin y sus circunstancias, cuando The Sinking City 2 crece y muestra al jugador su verdadera razón de ser. Esas dos localizaciones enormes se convierten en la clásica mansión que el género lleva heredando desde Alone in the Dark, pero funcionan tan bien que no cansan en ningún momento ni el progreso por ellas se siente forzado. Aquí están los clásicos puzles, backtraking y búsqueda de llaves, pero siempre con un giro macabro, con un guiño al sempiterno Lovecraft, con una dosis ineludible de horror cósmico. A veces algunos de ellos son demasiado sencillos pero lo compensan con el ambiente que generan, con cómo muestran que la psicosis ha ido permeando en toda Arkham y se ha llevado por delante la ciudad. Y el juego va con la tesis del hybris hasta el final. Los científicos han querido saber lo que no deberían saber. La medicina debería tener un límite que nos salve de los milagros. Pero en este siglo de progreso cada vez más gente lo ha confundido con avance a toda costa. Calvin es culpable también, pero ni mucho menos el único idiota de la ciudad que pensaba que merecía más de lo que tenía y le daba igual cómo lograrlo.

Análisis: The Sinking City 2 5

He pensado mucho en Alan Wake 2 mientras me anegaba en Arkham. Hay una más que evidente diferencia de escala, presupuesto y hasta de paz mental: no hay que olvidar que Frogwares han trabajado en este juego mientras bombardeaban durante años su país. Pensaba en el juego de Remedy porque ambos han recorrido el mismo camino: primero borrachos de sus propias influencias y sin tener demasiado claro lo que querían ser, para luego en una segunda entrega aceptar que uno debe conocerse antes de darse a conocer. The Sinking City 2 se conoce muy bien y es de celebrar. Como por fin ha entendido que es un survival horror y sabe cuáles son los ejes sobre los que funciona una obra así, ha ido como un enajenado a construir esos cimientos antes que cualquier otra cosa. Ha puesto en medio de ese océano unos pilares claros: escenarios que deben irse pelando hasta llegar a su núcleo, monstruos que agobian y necesitan de cierta estrategia porque la munición es escasa y un mínimo de rompecabezas interesantes para dejar respiro. Se ha aferrado a ese camino y en él ha llegado hasta el jugador para presentarse y dejarle claro que merece ser tomado en consideración. Me alegra pensar que así no sólo las estrellas observan con furia a Calvin, sino que también le miraremos nosotros con compasión.

  1. Me llama mucho este juego… El horror cósmico siempre ha sido mi gran debilidad (Solo hay que ver Multiverso Bar)

    Ojala consiga tiempo para jugarlo.

    Por cierto buen análisis!!

    Actualmente me encuentro jugando Evil Withim 2 (que será de hace una decada) y me ha sorprendido cuantas cosas de este juego me encontre en Alan Wake 2 y Control…

    Creo que es un juego superinfravalorado y que sin embargo influenció muchísimo a juegos posteriores de survival horror.(Y su primera parte también)
    En algún momento podríais hablar de el desde la perspectiva de hoy dia y ya que tenéis una perspectiva mas amplia que muchos jugadores; ver cuanto influenció a juegos mas actuales.
    (Lo que en bellas artes hablamos de artistas/obras para otros artistas, obras que el público pasa por alto o no entiende tanto o las valora pero afectan mucho a otros artistas)
    Muchas gracias por vuestro trabajo!

    1. Muchas gracias a ti, Daniel

      Al fin y al cabo hablamos de Shinji Mikami, que es poco menos que el inventor (o casi) de todo esto. Tengo tanto el primero como el segundo pendientísimos, pero sé que tarde o temprano los jugaré y quizá tenga algo que contar de él 🙂

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