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The Beginner’s Guide

Crítica

Resulta muy difícil hablar de The Beginner’s Guide. O más bien, hablar de lo nuevo de Davey Wreden (The Stanley Parable) es tan sencillo, da para tanta y tanta tinta virtual, que uno debe contenerse so pena de arruinarle la sorpresa a quien se acerque a él. Así que aquí me tienen, intentando hablarles de esto diciéndole a mi corazón que se relaje y a mi verborrea que descanse un ratito, yendo a lo esencial para que puedan ustedes disfrutar del viaje que van a emprender aquí.

En su capa más superficial, The Beginner’s Guide es otro paso adelante en la serie de videojuegos-ensayo en la que trabaja Davey Wreden. No es para nada un título convencional, sino que funciona como expositor de obras y biografía. Aquí encontramos el curriculum vital de un tal Coda, mientras el propio Davey se inserta a sí mismo para ejercer de narrador cuasi-omnisciente.

La narrativa de la obra va a discurrir a través de la admiración que siente el autor por su amigo, con una sucesión de sus “juegos”. Empezaremos con algo tan sencillo como es un escenario desértico de Counter Strike y a medida que se sofistica el manejo del motor Source asistiremos a otras cosas: laberintos, experimentos, juegos que no están diseñados para ser terminados y una plétora de obsesiones.

Por supuesto, por el camino encontramos un montón de metanarrativa. Porque al igual que The Stanley Parable, gran parte de la miga de The Beginner’s Guide está en la discusión que tiene el propio creador con el jugador: cómo va dejando caer sus ideas sobre la teoría de creación de videojuegos, sobre el papel de la jugabilidad o sobre si el videojuego puede ser algo destinado al autor, sin que nadie más interactúe con él.

En un principio, confieso que algunas de las conclusiones que iba esbozando Wreden me chirriaban. No tanto por lo que decía, sino por lo poco sutil que se estaba mostrando, como enseñando todo sin dejar que el jugador elaborase lo que tenía por delante.

Pero, por suerte, aquí las primeras impresiones no valen de mucho. O más bien, forman parte del juego metanarrativo que nos plantea.

Desconfía

Precisamente, esa falta de sutileza, ese querer airear lo que piensa en todo momento y por qué cree que Coda ha utilizado tal o cual recurso, es la primera capa que vamos a encontrar. Y es interesante de por sí, especialmente si uno está desarrollando videojuegos o planea meterse en ese mundo. Pero la reflexión a viva voz de Davey Wreden es otra pequeña trampa.

Porque en la segunda capa de The Beginner’s Guide es donde empieza a percibirse el valor real de la obra. Queda para atisbar ese fondo del que quiero hablaros y del que tengo que callarme continuamente para no arruinarle el disfrute a nadie, pero es aquí cuando empieza a nacer.

Como punto de inflexión, aunque se ve más a posteriori, seguramente ese primer juego que veremos cómo se modifica para poder terminarse. Algo que estaba destinado a no tener final, a no ser visto nunca, que ahora se abre para que el jugador penetre en los entresijos de Coda.

Abramos un pequeño paréntesis aquí.

No sé si fue el primero, pero a mí me gusta echarle la culpa a Freud (Psicoanálisis del Arte, 1914) de la terrible modita de sacar conclusiones sobre alguien mirando a su obra. No voy a explayarme (podría, pero esto acabaría mal), pero digamos que la (buena) evaluación psicológica requiere de herramientas verificadas, la propia entrevista con la persona y una formación científica detrás. Y sin embargo, desde Freud estamos todos diciendo que tal o cual artista era maníaco-depresivo (sin que nadie se lo diagnosticara), que nosequién tenía esquizofrenia o que determinado pintor era sinestésico.

¿Por qué saco esto a colación?

Porque es parte de esa segunda capa de The Beginner’s Guide. El momento en el que el jugador y Davey empiezan a sacar conclusiones sobre el mundo interior de Coda. Y ojo, por mucho que el narrador nos enuncie sus preocupaciones y vaya desarrollando su “diagnóstico”, es inevitable que el jugador haga sus propias conjeturas.

Este juego de influencia con nuestras propias percepciones va a servir como cimiento de la capa final. Hasta servidor cayó: “¿qué le pasa a este tío? ¿Será que tiene un TEA, que está deprimido?”.

Lo verdaderamente importante

Nada de eso es lo verdaderamente importante cuando lleguemos al final, claro. Todas las impresiones que nos hayamos hecho, el problema que podamos tener con ese narrador que no para de insinuar y a veces no nos deja pensar… eso va a quedar dinamitado en la última parte de The Beginner’s Guide.

Porque esa tercera capa nos va a tocar a nivel emocional, indudablemente. Va a hacer que nos planteemos todo el viaje que hemos hecho, que nos preguntemos si de verdad merecía la pena pasar por él y poner a nuestra mente a revolotear y a juzgar.

He terminado de jugar a The Beginner’s Guide con ese picor característico que dejan las mejores obras en los ojos. Y no precisamente por su carga de profundidad al corazón, sino por todo lo que me ha recordado.

Cuando hablé de The Stanley Parable acabé llegando a la conclusión de lo fundamental que era para todo aquél que se plantease desarrollar videojuegos. Aquí podríamos decir que The Beginner’s Guide, en su aspecto más superficial, también va para quien está entrando en el mundillo. Pero es el aspecto final el que multiplica su valor: no va ahora orientado a los creadores (en general), sino a todos nosotros. Porque habla de los juicios que hacemos, de lo mucho que nos apresuramos y del valor de la privacidad. De escuchar al otro, y de cómo disfrazamos el egoísmo de altruismo. Y caramba, lo logra.

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Javier Alemán
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.
Comments
  • Juanma
    Juanma
    Responder

    Es muy difícil realizar una crítica cuando apenas se puede contar nada del juego. Me reservo mi opinión para cuando lo cate (que será más pronto que tarde), pero de momento enhorabuena por el texto.

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