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Análisis: Super Mario Galaxy 2

Llevo un rato pensando como empezar este análisis, si se le puede llamar así. Creo que todos los que hayan jugado a Mario Galaxy saben perfectamente que es un juegazo, por lo que todo lo que yo pueda decir en ese sentido resulta redundante. Lo que me llama especialmente la atención no es que el juego sea un gran juego, sino cómo se aborda mejorar algo que a priori parece inmejorable. Además del peso generacional que tiene Mario a sus espaldas, y de haberle visto ya en incontables títulos, parece siempre capaz de sorprendernos de una forma totalmente sólida. En Nintendo deben tener muy claro qué y cómo nos gusta respecto a Mario, y no es porque quiera poner a Nintendo por las nubes con ideales hippies, es porque se me queda la misma cara de imbécil cada vez que veo la pantalla de título de cualquiera de los juegos de Mario, en todos estos años. Si eso no tiene mérito, me pego un tiro aquí mismo.

Mario es fiel a sus principios. No tiene ningún problema en reconocer que en su momento estaba hecho de píxeles en 8 bits. Para entender la lectura de Mario Galaxy 2 de una forma más completa, considero que hay que haberse pegado antes un buen paseo por la historia de Mario, casi en forma de museo conceptual. Hay referencias a toda esa historia en innumerables momentos durante el juego y el auto-homenaje puede provocar que en muchos momentos se te salten las lágrimas. Aquí llegamos a un punto importante: ¿con que criterio es posible cambiar algo sin destrozarlo?. En la creación de una obra de arte, puede pasar el tiempo que sea necesario, pero cuando está terminada, normalmente permanece inalterable, nadie la modifica a posteriori. En este mundo de los videojuegos a veces se corre el riesgo de que por querer llenar el saco se hace una segunda parte que destroza el concepto inicial y lo convierte en una vulgar y repugnante mancha en el expediente. Esta demasiado claro que este no ha sido el caso, fruto del especial mimo que el equipo de desarrollo de Nintendo ha hecho gala una vez más. Cualquier descuido hubiera sido suficiente para destrozar los pilares que se habían asentado en el primer Mario Galaxy, y si en el primero era además de la calidad del juego, la novedad en cuanto al gameplay, en este segundo el reto estaba en mantenerse en forma y ofrecernos algo más.

Cuando digo que Mario es fiel a sus principios no sólo hablo del aspecto artístico o más conceptual, también hablo de temas más relativos al gameplay. Durante la historia de Mario hemos podido sentir en nuestras carnes esos cambios de inercia. Hemos visto las mil y una maneras de perder una vida, ya sea cayendo por un barranco, quemado por una bola de fuego, con una ataque de un enemigo, muchas de estas situaciones se hubieran evitado si controlaramos perfectamente la inercia de Mario. Su evolución ha sido crucial ya que debemos reacostumbrarnos a ella, y tanto en el New Super Mario Bros como en esta última entrega de la galaxia de Mario, no es para nada fácil dominarla. En este caso se añaden nuevos conceptos ya que además de controlar la inercia debemos entenderla en un entorno 3D, como es un planeta, y manejarnos de una manera muy ágil. Aquí es donde entramos en el manejo de las cámaras del juego, que aunque en ocasiones pueda resultar difícil verle debajo de un gusano gigante y cabreado que gira sobre un planeta minúsculo, la sensación general es que no podría haberse hecho mejor, en la mayoría de los casos sencillamente es perfecta.

Metiéndonos en el tema de la dificultad, ésta resulta un personaje más dentro del juego. Nintendo quiere que todo el mundo juegue y disfrute con Mario, con esta premisa en mente encaja todo lo que ha puesto a nuestra disposición como jugadores en primera persona. El sistema de ayuda implementado puede ser útil en algún momento determinado, y siempre se activa cuando realmente nos hemos dejado los cuernos y aquello no sale adelante. Aún así nos recuerda que lo suyo es hacerlo nosotros mismos, premiándonos según cada caso con una estrella de bronce en vez de con una estrella normal. En el juego hay muchos retos para esos que se hacen llamar hardcore-gamers que pondrán a prueba su paciencia, y que generarán tantas taquicardias como las propias de un Dead Space en sus momentos más oscuros. Completar la historia principal puede resultar complicado, pero desde luego alcanzable para todos los públicos. Otra cosa es completar al 100% el juego, eso si supone un reto a un nivel más alto, que creo que está especialmente dedicado a los que llevamos unos cuantos años ya rescatando a la princesa, hasta en cristal líquido. Mario Galaxy 2 no es ningún paseo, aunque si lo fuera, sería un paseo muy agradable.

La originalidad dispuesta en cada nivel en forma de banquete que el jugador tiene que degustar, es un auténtico placer visual que creo que debería ser pecado. La mecánica de cada sección, la puesta en escena y la sensación constante de que en todos los niveles hay algo más que no vemos, convierte a Mario Galaxy 2 en algo más que un juego. Aquí es donde realmente el equipo de desarrollo ha tenido que mimar hasta el más pequeño de los detalles, y donde era realmente fácil equivocarse. En este sentido, los enemigos finales demuestran una capacidad que le hace falta a mucha gente, reirse de uno mismo, incluso Bowser asume sus debilidades, y siempre manteniendo una mecánica en sus ataques presente en los anales de los videojuegos, perfectamente predecibles pero no por ello demasiado fáciles de vencer.

La banda sonora es la guinda que hace que el conjunto sea totalmente completo y redondo. Elevar las melodías en 8-bits de Mario a la altura orquestal que tanta grandeza merece es como si Miyamoto en persona nos diera la mano y un abrazo por estar disfrutando de su juego, épico. Hay películas en las que la banda sonora acompaña a la acción pero escucharla aparte sin tenerla asociada a la película no aporta demasiado. En este caso, aunque me es imposible pensar en una música más apropiada para el juego, la banda sonora funciona perfectamente de forma autónoma, apta para cualquier regalo de coleccionista para estas navidades y no miro a nadie.

Soy consciente de que se puede hablar largo y tendido de Mario, además de ser un tema bastante arriesgado a la hora de hacer un análisis por el nivel de implicación que cualquiera de los de la generación de la NES tenemos respecto al Super Fontanero. ¿Qué sentido tiene poner una nota a semejante obra maestra?, yo creo que no tiene ninguno. Una nota sirve para valorar de forma rápida un juego, pero en este caso no aporta absolutamente nada. Espero que los que lean este análisis lleguen a sentir lo mismo que yo mientras encontraba cada una de las estrellas, con 32 años y aún sorprendido con Mario, mi padre no da crédito.

¡¡Larga vida a Yoshi!

  1. Mario es muchas cosas. Es un icono Pop, un icono generacional, una marca de empresa y algo que da “valor añadido” a cualquier cosa. Pero sobre es una cosa: es el mejor título de plataformas de cada generación.

    Ojo con esto, porque hablamos de 25 años siendo el mejor. 25 años sorprendiendo en todas las plataformas donde ha aparecido. Existe algo que define perfectamente lo que significa Mario para nintendo. Cualquiera de los juegos de su serie (no hablo de spin-off) justifica la compra de una consola.

    Jodidamente bueno el análisis.

  2. HConsolas: “GRÁFICOS——–>97”
    Zzzerotime: 
    “La originalidad dispuesta en cada nivel en forma de banquete que el jugador tiene que degustar, es un auténtico placer visual que creo que debería ser pecado. ”

    HConsolas: “SONIDO———–>98”
    Zzzerotime: “Elevar las melodías en 8-bits de Mario a la altura orquestal que tanta grandeza merece es como si Miyamoto en persona nos diera la mano y un abrazo por estar disfrutando de su juego, épico. ”

    Qué tipo de mentecato puede quere NOTAS con ANÁLISIS como este?  Bendito sea el Señor…

    P.D.: Es que es para visualizarlo…”Ver” a Miyamoto dándote un abrazo mientras juegas ahí en la solitud de tu habitación, que se va iluminando mientras Shigeru se aparece y se funde contigo en un abrazo, cómo si de un ángel se tratase…  Es para CAGARSE, de verdad. 
    Hay que sentir mucho HAMOR para hacer este tipo de análisis.

    No tengo más remedio que sacarme la gorra de Mario Bros que me compré hace poco (eBay), y rendirte pleitesía mientras realizo la genuflexión.

    Bravo!!!
    PLAS PLAS PLAS 

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