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Análisis: Fallout – New Vegas

Fallout: New Vegas es la “continuación sin ser continuación” del aclamadísimo Fallout 3, que supuso el resurgimiento de la franquicia en la nueva generación, tras miles de años de su anterior entrega. En este caso, al estar Bethesda Softworks a otras cosas (el nuevo Elder Scrolls, Brink…) el trabajo fue encargado a la compañía especialista en desarrollar secuelas, Obsidian. Mucha gente se llevó las manos a la cabeza por esto, pero estamos hablando de un grupo de trabajo que tiene entre sus miembros a algunas personas que trabajaron en los primeros Fallout, y que, siempre que han tenido que hacer una secuela, la han sacado adelante.

Como decía, en este caso no hablamos de secuela, sino más bien de la nueva entrega de la saga. Varios años después de la original, y cambiando el setting de Washington y alrededores por el desierto de Mojave y lo que queda de Las Vegas, la apuesta era ofrecernos más de lo mismo sin llegar a repetirse, y estamos en condiciones de decir que lo han logrado.

Para empezar, aunque el motor sea el mismo, se han añadido texturas para representar los nuevos escenarios que vamos a encontrar, que se han dotado de mayor variedad y más efectos para representar la climatología, como tormentas de arena. Por eso, aunque los controles, las vistas y todo lo demás sea idéntico, el cambio de ambientación consigue hacernos creer que estamos ante un juego nuevo y no una expansión. Eso sí, veremos la peor parte del apartado gráfico en muchos de los personajes, que pecan de genéricos y no tienen apenas expresividad facial.

Como he dicho, se juega igual que la entrega anterior, aunque con un buen puñado de añadidos. De todas formas, para los que no hayan disfrutado de Fallout 3, un pequeño resumen del gameplay. Contamos con una cámara en primera persona (o una horrorosa en tercera, con el muñeco mal animado) y nos desplazamos por el Yermo postnuclear desfaciendo entuertos, con una serie de habilidades para interactuar con él (sigilo, convicción, abrir cerraduras, piratear ordenadores, medicina…) que además podrán ser usadas en algunos diálogos. Hay muchas formas de resolver el mismo problema, desde la diplomática hasta la que implique arrasar a disparos. Y hablando de disparos, hay dos modos, el de apuntado normal (como en cualquier FPS), y uno estratégico llamado V.A.T.S. que permite parar el tiempo autoapuntar y consume puntos de habilidad, un pequeño recuerdo de las primeras entregas por turnos.

A todo esto ahora habrá que añadir un nuevo modo, creado para la ocasión, que pretende hacer más inmersiva la situación postapocalíptica. En este modo, llamado “hardcore”, tendremos que vigilar, además de la salud una serie de indicadores, como el hambre, la deshidratación y la privación de sueño, todo esto asumiendo que la mayoría de comida y agua que encontremos estarán irradiadas y tendremos que buscar la forma de curar tanta radiación. Por si fuera poco, como novedad también podremos reciclar y fabricar nuestra propia munición, además de usar las hogueras que encontremos para crear preparados medicinales o sintentizar drogas. Para estos preparados ahora podremos ir recogiendo plantas, añadiendo otro factor de supervivencia.

También se han modificado los desafíos conversacionales, y ahora en vez de porcentajes de acierto se nos indicará la puntuación que necesitaremos en determinada habilidad para conseguir convencer a la persona con la que dialoguemos. Además, ahora se usarán más a menudo otras habilidades, además de la propia habilidad conversacional. De nuevo, mucha más variedad a la hora de encarar el juego, que no sólo premiará al que se haga un personaje conversador y carismático.

Todo esto lo complementa con sus dos principales alicientes: una ambientación que mezcla postapocalipsis nuclear con los prósperos años 50 y sus clichés y un sentido del humor negrísimo que impregna cada cosa que hagamos. Además de esto, tendremos una cantidad enorme de misiones secundarias (más que en Fallout 3, y muchas de ellas se pueden resolver de diferentes maneras), nuevos acompañantes (con un sistema renovado de habilidades) y cuatro finales distintos para la trama principal.

Trama principal, eso sí, que está muy por debajo de la de su predecesor (que tampoco era Guerra y Paz, pero nos sumergía e implicaba más) y que nos llevará unas 15 horas finalizar. No nos debemos dejar engañar por esto, porque además de los finales distintos y las secundarias, el juego es prácticamente infinito: hay cientos de lugares que explorar y miles de cosas que hacer, tantas que podremos distraernos de la trama principal y darnos cuenta de que  no hemos terminado el juego pasadas 100 horas, quedándonos muchas cosas que hacer. E, insisto, rejugable en extremo por todas las formas de resolver los problemas.

Como si queremos pasear por el Yermo sin hacer nada en concreto, escuchando la nueva radio (con nuevo locutor y una nueva selección de temas, desde Dean Martin y Sinatra hasta composiciones más country) y enamorados de la árida belleza de sus paisajes, al final pasarán las horas y seguiremos teniendo juego por delante.

  1. No quería ponerlo en el análisis, porque no creo que vaya ahí, pero añado que está plagado de guiños a las dos primeras entregas, incluso repitiendo algún personaje. Al fin y al cabo, está muy cerca de donde transcurrían los juegos.

  2. Para mi, infinitamente mejor que Fallout 3. Y eso que hablamos de uno de los grandes. Lástima que no lo hubiésemos jugado a la hora de elaborar la lista de la década.

    Con respecto a las referencias a anteriores Fallout son prácticamente infinitas.

    Mención especial a una de las misiones secundarias consistentes en enviar a una secta al espacio utilizando unos cohetes de una base secreta. Encantadoramente grotesca.

  3. Para mí que este juego es lo que en su momento fue el Fallout 2 al 1. No añade nada especialmente nuevo ni cambia la mecánica, pero amplia el mundo y lo hace mucho mejor. Además de pequeños detalles que notarán los que jugaron al 3, como animaciones de personajes mejoradas (sobre todo en lo que se refiere a sujetar armas y saltar) el juego nos mete de lleno en un entorno que por fin y gracias a los diferentes movimientos y juegos entre facciones, está vivo. Y es que es imposible completarlo complaciendo a todos y de buen rollo, el camino de la República de Nueva California te llevará a enemistarte con La legión del César y sus aliados, y trabajar para el magnate Mr House o [SPOILER]¡¡¡¡DANGER!!!! Independizar el estado ¡¡¡¡DANGER!!!! [/SPOILER] te pondrán en contra de todo cristo a no ser que te las apañes para pasar desapercibido o escurrir el bulto de una de las mil maneras que tiene este juego (Directamente podremos acabar la misión final hablando en vez de pegando tiros).

    La historia está al gusto del usuario, y no es tan cinematográfica como la del 3, con su Liberty Prime, su proyecto Pureza, y todas esas cosas relativas a salvar el mundo. Pero si que tiene mucho mas politiqueo e intrigas diplomáticas, que como ya he dicho, quedan para el usuario decidir como resolverlas. Eso si, no te enteras de una triste cosa si vas directamente a seguir la trama principal, ya que el “objetivo” de cada faccion es mandarte contra sus enemigos y hacia como resuelvas dos momentos relevantes en la historia y decidas como será el Mojave una vez hayan transcurrido y como te lo hayas preparado hasta llegar a ese punto. Y aquí es donde entran las secundarias, que las habrá dispares y que no tengan nada que ver con el juego (vete hasta aqui y mata a estos necrofagos for the lulz) y las habrá que repercutan directamente no solo en como te ve o te trata una facción, sino en que refuerzos y aliados tendrá en la batalla final por el control de New Vegas, y ver como en la escena final se refleja tu actuación, para bien o para mal es muy chulo.( Escena que puede estar compuesta por hasta 29 fragmentos de las diferentes cosas hechas y personas que te has encontrado).

    Pues lo dicho, a nivel ambiental y contextual lo tiene todo, perderte por un mapa cada vez mas inmenso y con sus bases subterraneas y zonas secretas, compañeros badasses con historia personal y misiones (misiones que repercuten también en el final del juego y son casi mas carismáticas que las principales), montones de referencias a los dos primeros títulos de la saga para los puristas (no solo en el entorno, sino también en el sistema de daño y habilidades), e incluso a nivel argumental un “modo Yermo Loco” que puedes elegir al principio del juego que tiene todos esos guiños a películas y a la cultura popular que todo Fallout debería tener.

    A nivel jugable se mantiene bastante al 3 (¿Y como es eso? Leete el análisis tan chulo de DrAleman) con añadidos como nuevas drojas a las que hacerse adicto y que dan nuevos beneficios, la capacidad de cocinar los alimentos que sacas de los fiambres de los animales y bichos mutados del yermo, crear y modificar armas y la posibilidad de cargarte munición y usar los casquillos y pólvora para crear otra que te convenga mejor, junto con los ya clásicos hackear terminales, hablar con la gente según tus habilidades o nivel de conversación, abrir ganzúas, desplumar gente, jugar al caravana, jugar en casinos y no se que mas, tantas cosas que es muy posible que no llegues a usarlas todas en una partida. Pero para eso está la rejugabilidad y la cantidad de finales que tiene.

    No todo son beneficios, eso sí, y el mapa esta construido de una forma bastante caótica, no me refiero a que todo este hecho polvo (es la america post-nuclear, joder) sino a que el terreno de Nevada es tan rocoso e impracticable que hay lugares a los que solo podrás llegar por una cordillera o un sendero que esta mirando hacia determinado lado, y la flecha del mapa no ayuda un carajo, asi que nos veremos usando el transporte rápido hacia un sitio para llegar a otro que nos indique la misión, y viendo como no llegamos hasta el sino tras dar un rodeo enorme, si has jugado al Fallout 3 y te ha tocado intentar encontrar la entrada a Oasis sabrás a lo que me refiero. También se ha quitado un poco el factor “impredecible” del Yermo, y ya no es posible que se nos tiren encima dos Sanguinarios mientras caminamos por el Mojave, sino que cada bicho se genera en su zona determinada y condiciones, con lo cual, si quieres evitar ese hormiguero o esa colonia de Mutascorpius, pues pasas por otro lado y punto, no te va a salir ninguno por fuera de donde tiene que estar, no se hasta que punto es bueno esto.

    Por otro lado, hay una cosa que siempre tienen estos juegos al ser un gigantesco editor con tantos elementos, y eso son los bugs, glitches, y otras palabras divertidas. New Vegas no esta exento de ellas, y es un estrés auténtico ver como desaparecen compañeros, tus armas se vuelven invisibles,o las misiones se fallan automaticamente o no se pueden completar porque no aparece el tipo (o la opción de dialogo), esperemos que (y mas ahora que ya han sacado el primer DLC sacacuartos) se preocupen un poco mas de arreglarlo, que para eso existe una fase beta.

    Pero bueno, mucho mas no nos vamos a quejar, el aparado sonoro esta ligeramente por debajo del anterior (no hay ningún tema que pueda superar el “I don’t want to set the world en fire”), pero en general está bastante bien. Y la única cosa que me parece triste a nivel argumental es la capacidad de la Legión de César de ser “malos” hasta cuando juegas para ellos, y tienen una estructura en la misión final y objetivos que son diferentes a los de los demás y dan mal karma siempre, pero tampoco son el Enclave, con cuyos miembros no podías ni hablar porque eran hostiles na mas verlos, como si fueran saqueadores locos.

    De todas formas sigue siendo un juegazo. Un juegazo que ademas tiene posibilidades enormes y una duración al gusto, una lista de logros que es un desafío (putas chapas de Zarzaparrilla) y un endiabladamente divertido y difícil modo Hardcore que me hizo sudar la gota gorda, pero que vale muchísimo la pena. ¿Se puede pedir mas?

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