Summer in Mara llega a Kickstarter

Javier Alemán

Hace unos días hablaba con mi pareja al respecto de Donut County y, en general, los videojuegos que no quieren presentar un desafío sino una experiencia plácida. Quizá de alguna manera, por la pura herencia de sus inicios en los que la duración del juego se ajustaba por dificultad y el propio carácter “jugable” del medio muchos nos hemos instalado en el desafío y los logros; cuando lo cierto es que hay un tipo de experiencia para cada tipo de persona. Y yo, al menos, cada vez voy hacia un polo más del puro y sencillo disfrute, del rato agradable y (a poder ser) estético que me dé un poquito de paz. Algo que creo que también propone Summer of Mara.

Me van a dejar que me autocite para recordárselo:

Tras un más que interesante Deilandlos compatriotas de Chibig Studio vuelven con un juego con mecánicas similares y un puñado de ideas que ya son marca de la casa. Volvemos a ver una apuesta por el single player, por el jugar tranquilo, la falta de agresión continua y el cuidado; y si la referencia antes era El Principito, ahora baja a los océanos del planeta para darnos una isla que explorar y cuidar con nuestra protagonista, Koa. Con ella exploraremos el archipiélago que la ha visto crecer, tratando de resolver el secreto de una puerta misteriosa que hay en su isla, pero también podremos pescar tranquilamente o cuidar nuestras cosechas mientras nos da el solito.

Como ya lo han leído en el cuerpo de la noticia, me temo que no les sorprenderé cuando ahora les cuente que acaba de lanzarse a la cruenta aventura del crowdfunding, abriendo ayer su página en Kickstarter. La cosa les va bastante bien, con más de la mitad de lo poquito que piden (20000$) ya recaudada en un día. Parece que hay más gente que aspira a este tipo de experiencias, ¿no?

En caso de estar ustedes en ese club, aún quedan 39 horas en las que podrán hacerse con el juego por el ridículo monto de trece euros, pudiendo elegir plataformas entre PC, PS4 y Switch.

About
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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