Plasticity: Pequeños momentos de bondad

Juanma

En el videojuego nos encanta el día después. Situarnos cuando todo se ha ido al traste y sobrevivir ahí. En ese sentido la concepción de la humanidad vista desde el medio es bastante pesimista, llena de universos postapocalípticos que cuentan como llegado el momento, alguien apretó el botón rojo o simplemente dejamos que todo continuase igual hasta hacer nuestro mundo inhabitable. Plasticity es un juego gratuito realizado por estudiantes que nos muestra una vez más un mundo sumido en el desastre. La diferencia es que en este caso todo parece demasiado real.

Noa vive en el año 2140. En este futuro el consumo de plásticos nunca terminó y la Tierra ha pagado cara las consecuencias. Puede que para la joven Noa esto sea “normal”, pero la empatía con el resto de seres que nos rodean no desaparece, por lo que durante su viaje tendrá la oportunidad de ayudar a otros que no han tenido tanta suerte. Quizás no cambie las cosas, pero esos pequeños puede que sean lo único que justifiquen nuestra existencia en un planeta que hemos destruido.

Suelo tener ciertos problemas con los juegos, o con cualquier otro producto cultural, que lleve el “recado” incorporado. Plasticity es evidente que trae consigo un mensaje claro que creo que va a ir tomando fuerza en los próximos años. El cambio climático y la concienciación de estar alcanzando el límite de recursos que podemos consumir parece que afotunadamente se ha impuesto en las nuevas generaciones. No es extraño pues que Plasticity parta de un grupo de estudiantes, y parece que tiene todo el sentido del mundo que sean ellos quienes encabecen el nuevo listado de preocupaciones mientras los viejos nos echamos a un lado.

Plasticity se encuentra disponible de manera gratuita en Steam. Dura poco menos de media hora y deja un buen sabor de boca. Poco más se puede pedir después de la semana que llevamos.

About
Juanma
Co-Fundador de Nivel Oculto. Puedo aguantar la respiración durante 10 minutos, buen manejo de la espada y experto en duelo de insultos. Ambitorpe.
Comments
  • Javier Alemán
    Javier Alemán
    Responder

    Me encanta este reenfoque de la fantasía de poder: aquí, en todo caso, es la fantasía de poder ser mejor, y eso es necesario y potentísimo.

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