Molek-Syntez: El zen de la drogafactura

Javier Alemán

Hay videojuegos de prácticamente cualquier cosa que uno busque. Rompimos esa barrera ya hace unos cuantos años y creo que debería empezar a ser ilegal que nos sorprendamos con eso. ¿Con qué vamos a mostrar estupefacción, si hay que rebuscar durante horas para encontrar algo que huela a nuevo? Por eso voy a guardarme la habitual expresión de sorpresa. Molek-Syntez, la cosita que les traigo hoy, recuerda a otros títulos que hacen de la monotonía una suerte de experiencia meditativa (se me ocurre el minijuego de cerámica y prótesis de The Red Strings Club, entre otros). No sé si la idea va por ahí o si es mi imaginación, así que vamos al meollo.

El juego de Zachtronics nos traslada a casi el final de nuestro siglo, a un cochambroso y frío apartamento en Cluj-Napoca, Rumanía. Desconozco, porque no lo explican, si el escenario tendrá importancia aquí. Lo que sé es que estamos solos en el apartamento y que, en vez de salir, vamos a pasar el rato con algo que es una mezcla de oficio artesanal y afición: la manufactura de drogas. En Molek-Syntez iremos combinando con la máquina homónima diferentes productos químicos para crear distintos estupefacientes, viendo en todo momento su configuración elemental y geometría atómica en glorioso lo-fi pixeladito.

Como digo, desconozco si más allá de toda la drogafactura química y el minijuego que trae de tarot habrá algún tipo de decisión de gestión, si tenemos que vivir de eso. Lo que sí sé es que uno podrá probar otras combinaciones y compartir las “recetas” en una suerte de orgullo heisenbergiano.

Quitando todo el tema del semitrance que prácticamente nos pide para poder trabajar con él, no sé muy bien qué pensar del juego. ¿Hay alguna moraleja final, o es una pequeña herramienta de orfebrería sin más? Si desean enterarse, está disponible ya en acceso anticipado para PC, Mac y Linux.

About
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

Dejar un comentario

Send this to a friend