Lamentum llega a Kickstarter

Javier Alemán

Hace unos días escribía para una revista sobre lo que era el crowdfunding hace unos años y lo que es ahora, y menudo cambio ha experimentado la cosa, amigos. En su época de efervescencia absurda, allá por 2012, era relativamente sencillo sacar financiación para un videojuego sin mostrar nada, sólo apelando a una saga antigua que querías revitalizar o contando con un desarrollador conocido. Soltabas un par de ideas y, a lo sumo, unos cuantos bocetos, y el dinero empezaba a entrar con locura en la plataforma. Las cosas ya no son así, para bien o para mal, y cada vez cuesta más sacar un proyecto adelante: el público es más exigente, hay más y más cosas en las que meter dinero y la gente se fía menos. Esto puede apreciarse en esta web también, donde somos muy cautelosos y la proporción de noticias sobre micromecenazgo ha descendido una barbaridad. Pero miren, hoy toca Lamentum, hoy sí.

¿Y de qué va esto? De un pequeño estudio español, ObscureTales, que propone un survival horror pixelado. Fusilando a mi compañero Juanma:

En Lamentum guiarás a Victor, un joven aristócrata, que se embarcará en un viaje desesperado para encontrar una cura a una rara enfermedad. Nuestra última esperanza reside en una oscura mansión gobernada por un conde capaz de conceder cualquier deseo, pero… ¿A qué precio? La mansión de Grau Hill nos abrirá sus puertas y nos sumergirá en un mundo de pesadillas donde podemos quedar atrapados para siempre.

Como han podido ver, todo el puto mal rollo dentro de una mansión. Es imposible no acordarse de videojuegos como Silent Hill o Lone Survivor al ver esto, pero también del patrio El Conde Lucanor: una aventura dentro de un caserón terrorífico que promete darnos múltiples opciones para terminar el juego.

¿Y la noticia? La noticia es que ha llegado a Kickstarter, claro. No lleva mal ritmo aunque a la campaña le iría bien un empujoncillo para asegurar la financiación. Piénsenlo.

About
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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