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Jugar online (Artículo cargado de prejuicios y esnobismo)

Jugar online (Artículo cargado de prejuicios y esnobismo) 1

Hoy os traigo, como prometo en el título, un artículo cargado de prejuicios y esnobismo, nada basado en el hecho de que cada día me canso más de jugar al FIFA y que la gente se vaya a mitad de partido si ve que no puede ganar o encaja dos goles seguidos. No tiene nada que ver, nop. Más bien es una elaboradísima crítica sobre el rumbo que toman los videojuegos actuales, pasando de ofrecer una experiencia que es completa en el salón de casa, a oscuras y recitando a Poe, a otra que requiere tener a cuatro personas más, el salón iluminado, relacionarse con gente y hasta conexión a Internet. Pensaréis que bonita época para no haberme acostumbrado, y lo mismo pienso yo, pero es que no puedo, yo era feliz jugando al Flashback en mi Megadrive…

Mi primer contacto con lo más parecido que había en la época, el juego en red, fue en uno de esos cybers que olían a sudor y podredumbre moral, cuando un colega me instó a acompañarle a echarle unos counters. Me dijo que me lo pasaría bien, pero mintió como un bellaco. No porque me intentaran robar las deportivas a la salida del sitio, que también, sino porque eso era un ecosistema formado del que yo era un extraño. Había ya depredadores de distintos órdenes, encabezados por el superdepredador, al que vitoreaban en el lugar y se hacía llamar “c4mperk1ller”, y yo era, claro, la presa de la presa (hacía el papel de hierba, probablemente). Yo no sabía lo que era un camper. Podéis imaginar el resultado. Creo que en dos horas sólo me cobré una muerte, y me llevé cientos de headshots por parte de gente más ocupada en aprenderse los mapas de memoria y explotar cualquier lugar a la mínima que por jugar. Humillado, huí corriendo (para que no me robaran las zapatillas) y no volví.

Éste fue mi trauma de la infancia. Así, decidí seguir a lo mío, jugando tranquilamente en casa a los juegos que me gustaban y de cuando en cuando quedar con algún colega. Quedar con amigos era el añadido salvo para juegos que lo reclamen (deportivos, de carreras, de hostias), pero nunca fue el principal aliciente para que un juego fuese divertido. Ahora, si os dais cuenta, pasa un poco lo contrario. Con la nueva generación de consolas se ha fomentado de manera bárbara el juego a través de Internet, primero con el tema de los logros (llámalo trofeos si prefieres) y luego con toda la parafernalia de comunidades, amigos y demás que se ha ido creando. Si bien esto está muy bien (a mí me permite jugar con amigos que viven en otras partes del globo), también tiene, a mi juicio, una serie de consecuencias no del todo buenas.

La primera: la hipercompetitividad. Yo ahora mismo juego en la zona “informal” de XBL, y ni así me libro. Durante un tiempo intenté jugar al Gears of War y me di cuenta de que todo el rato era lo mismo. Gente corriendo hacia delante con la escopeta y sabiéndose el escenario de memoria, o gente con el rifle de francotirador y sabiéndose el escenario de memoria. Nunca vi a nadie meterse en una cobertura, como constantemente te reclama el juego que hagas. Es decir, que la experiencia de pasarse el juego en locura (esto lo hice en cooperativo con un amigo y sí me encantó) no te prepara para jugar online, como si fueran juegos distintos. Vamos, que el juego se convierte en intentar ganar a toda costa, aprender la mecánica para ganar y no variar.

Otro ejemplo: mi querido FIFA. Yo era más de PRO, pero ya no. La cuestión es que tras mucho jugar decidí probar el online, y sigo jugando de cuando en cuando, no sé por qué. Para acabar un partido tiene que darse una de estas opciones: a) que te ganen b) que ganes cinco seguidos hasta que alguien no se vaya. También encontramos gente que se lo toma a lo personal y a los dos goles se va o se pone a hacer faltas cada vez que coges un balón, que mete un gol y se casca una celebración de medio minuto…o uno que me encontré una vez que gritaba cosas sin sentido y hacía aspavientos (imagino) por el micro para “desconcentrarme”. O gente que abandona justo cuando acaba, para que no le cuente como que han perdido. Les debe ir la vida en ello. Lo bueno es que hay gente con la que da gusto jugar y uno siempre aprende de fútbol así, pero es poca frente a la gente que mete siempre los mismos goles pasando al hueco y dejando solo al delantero. Cosas así no pasaban jugando cara a cara, pero es lo que tiene jugar con desconocidos…

Pero bueno, lo del FIFA es una quijotada mía. Podríamos decir que el tema de la competitividad va insertado en el alma humana, y que ahora que la gente va vestida la única forma de medirse los miembros viriles es así. Lo realmente preocupante es cómo se va descuidando el juego individual, haciendo que cada vez los juegos duren menos en su modo para un jugador, tengan historias menos interesantes y se conviertan más en una excusa para aprender a jugar para el online (aunque eso no sirva, como ya he dicho). Vamos, que con la tontería van convirtiendo los juegos en tutoriales de tres horas, más opción de juego en red. Que trabajar es un castigo bíblico y es mejor cobrar por poco que cobrar por mucho, hombre.

De hecho, he visto que en foros y revistas especializadas se penalizaba a juegos por no tener esa opción (por ejemplo al Fallout 3, gran parida, o al más reciente Metro 2033), o que se metía con calzador en juegos donde no pega nada. Como veis, soy un viejo que se aferra al pasado. Sin embargo, sí que hay una faceta de esta nueva forma de entender los videojuegos que me ha encandilado: el juego cooperativo. Parece como si estuviese descubriendo la pólvora, pero me gusta el hecho de que haya juegos que tienen un modo historia decente, y que encima están concebidos para que se puedan jugar con más gente, sin tener que inventarse aburridísimos modos online mil veces repetidos en mil juegos distintos. En esto juegos como Gears of War, Borderlands o Left 4 Dead se han convertido, a mi juicio, en los reyes, aunque el segundo sigo sin comprarlo porque tengo mis reticencias a no poder jugar offline salvo con bots con retraso artificial (pero me mola eso de que si matan a uno se haya acabado).

En concreto, Borderlands, el tapado del año pasado, es un juego que, sin demasiadas aspiraciones, mucha mala leche y gracias al aspecto gráfico (cuando se anunció antes del cambio parecía una copia de copia de copia) se ha ganado un lugar en mi ajado corazoncito y ha hecho que me replantee lo de jugar online de nuevo. Me parece la combinación perfecta de juego con entidad propia (tiene historia aunque sea más bien excusa para jugar solo, y buena duración) que gana jugando con más gente. Espero que la industria siga por ahí y no vendiendo mapas y haciendo modos campaña de dos horas… Así que parece que, entre partido y partido, igual acabo convirtiéndome gracias a juegos así.  ¿Y vosotros? ¿Qué pensáis?

  1. El online mueve millones. Mírate lo del Modern Warfare o cualquier shooter regulero, que sin un online competitivo y con fórmulas la mar de machacadas se comería los mocos.

    Luego esta lo de ponerle online a los juegos con calzador. Imagínate un Assasins Creed con modo online… Ah que quizás lo hacen…

  2. El modo online es una pamplina en el 90% de los títulos actuales. La mayor parte de las veces, se realiza tarde, con prisas y mál. Lo ocurre, es que debido a esas «revistas especializadas» el departamento de marketing de las distribuidoras obliga a los estudios a dar «valor añadido» a sus producto con un modo online mediocre.

    Siempre hay excepciones, hace poco de hecho, me he encontrado con una sorpresa. El modo online de Bioshock 2 es excelente.

  3. Yo era como el drAlemán, pero hace poco decidi probar el CoDMW en online, y se me ha abierto un mundo desconocido, es verdad que la gente se sabe los mapas de memoria, pero si le tienes un poco de paciencia aprendes donde se ponen los dichosos camper…
    En general no creo que los juegos practicamente con solo multijudador y con un escueto modo campaña estén mal, solo estan dirigidos a un tipo de público determinado, que lo que les gusta es eso, zurrarse entre ellos.
    Yo sigo preferiendo los modos campaña de toda la vida, y mientras seamos muchos los que querramos juegos con epicas historias kilométricas e interminables seguiran haciendo juegos asi,…son reglas de mercado básicas…

  4. Entiendo lo que dices, pero a mí me sigue dando un huevo de miedo ponerme a jugar. En general lo he pasado fatal cada vez que he probado en el Gears of War, Red Faction…y en general el ambiente que hay de ganar o morir (como en el FIFA) es que me da muchísimo asco. Prefiero jugar solo o en tu casa borracho y gritando «Villarato»

    PD: Loco, ¿a ti no te intentaron chulear los tenis a la salida de Frag City?

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  7. No se, recuerdo que cuando se lleno de changas deje de ir directamente, tampoco es que fuera muchas veces.

    La única vez que estaba ganando al counter strike estaba de camper en un sitio cojonudo, y como no me daba la gana de salir y el otro que quedaba era de los papis del lugar vino un friki y me movio el raton para que pudieran matarme y volver a jugar,…

    Lamenteble

  8. Yo también soy de la vieja escuela, lo admito u_u

    Los juegos (como los libros) me gusta disfrutarlos a mi ritmo y según mi estado de ánimo. Para competencias, corridas y paranoia ya está la vida.

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