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Inner Chains

Crítica

La compleja labor de desarrollar un videojuego descansa sobre los hombros de diversos especialistas. Cada uno de ellos ha de tener una función diferenciada y apoyar las carencias que pueda tener otro miembro del equipo, al mismo tiempo que demuestra su buen hacer en un campo concreto.

Entre todos los apartados de una producción audiovisual, el que destaca de primera mano sobre los demás suele ser el estético. Y es que todos sabemos que la mayoría de las veces se nos vende un juego por su apariencia, por las sensaciones que nos produce al ver su mundo en movimiento.

Cuando vi por primera vez Inner Chains, lo tuve claro. Quería jugar a ese juego. El espectacular diseño visual de sus personajes y sus entornos me embriagó como sólo puede hacer una buena botella de vino. El problema es que en ambos casos el resultado final también es similar: una resaca terrible.

Si por algo me gusta el mundillo de “lo indie” es porque sus originales propuestas me permiten establecer un diálogo transversal sobre la experiencia que me produce un juego, pudiendo obviar los comentarios sobre los aburridos aspectos técnicos. Pero para mi desgracia el trabajo de Telepaths’ Tree me obliga a hablar de estos términos.

Inner Chains es un juego con un potencial desorbitado

Y es que el viaje que nos propone el juego es un viaje hacia lo oscuro y lo terrorífico, pero no sólo desde un punto de vista narrativo y formal sino también desde el tecnológico.

Al comenzar la aventura, todo resulta altamente prometedor. La cinemática inicial no hace más que elevar nuestras expectativas sobre lo que nos vamos a encontrar. Es triste que una vez que nos ponemos a los mandos todo resulte tan desagradable. La versión de compatibles adolece de falta de opciones gráficas configurables. Es algo que no me gusta, pero podría haber pasado por alto. El problema es que no termina ahí.

Por algún motivo en el equipo de desarrollo han decidido prescindir del uso de la sincronización vertical. Para los menos puestos en la materia, esta configuración permite unificar la tasa de refresco de la imagen con el objetivo de evitar que la pantalla se parta en varios segmentos produciendo un efecto bastante incómodo. Además, el juego incluye un pronunciado efecto de motion blur que hace que al mover la cámara se vea borroso, algo que puede llegar a marear y nunca me ha gustado. Esto tampoco se puede desactivar.

Si a esto le sumas que a cada dos pasos que das se producen micro congelaciones de la pantalla (o stuttering) que se manifiestan a modo de molestos tirones, la experiencia de juego se ve bastante comprometida.

“El mundo en el que se desarrolla es tan oscuro y perturbador que te invita a abandonarlo

Pero es que la cosa no acaba ahí. Además de lo mencionado anteriormente, he sufrido diversos problemas que han hecho que incluso tenga que empezar el juego de cero. Entre otras cosas a mi personaje le desapareció el arma, sin ninguna posibilidad de recuperarla, o los assets del entorno se evaporaron, provocando que me fuese imposible avanzar.

Lo peor de todo sin duda es que Inner Chains es un juego con un potencial desorbitado. Y es una pena ver como no ha podido alcanzar unas cotas de calidad básicas.

Como ya he comentado previamente, sin duda el mayor punto fuerte del título reside en su diseño artístico. Sus entornos logran alcanzar el punto adecuado entre lo mecánico y lo orgánico, lo pasado y lo futuro, lo gótico y lo industrial. No es difícil ver como el trabajo del difunto H. R. Giger (creador del afamado Alien) ha influido en los diseños del estudio.

El mundo en el que se desarrolla es tan oscuro y perturbador que te invita a abandonarlo. Pero como el ser humano es morboso por naturaleza, descubrir lo que se encuentra tras cada esquina es la mayor motivación para seguir jugándolo.

Por ello no puedo evitar pensar que, si no fuera por los artistas que se ocuparon del apartado visual, el juego no valdría absolutamente nada. De hecho, alguien debería contratarlos, porque tienen bastante talento.

En los términos puramente jugables, tampoco puede decirse que sea una maravilla. Las armas son interesantes, sobre todo en lo que a diseño se refiere, pero los combates son poco precisos y la inteligencia artificial deja bastante que desear. Tampoco acompañan sus toscas animaciones o su limitada banda sonora.

Sin embargo, el juego puede ser entretenido si disfrutamos de ir explorando sus entornos, aunque nunca llega a plantear ninguna situación que sea digna de ser recordada.

En definitiva, Inner Chains es un juego imposible de recomendar. Provenir del mercado indie no es excusa para presentar un trabajo que parece esforzarse por convencerte de que dejes de jugarlo. Y menos cuando descubres que los integrantes del equipo han trabajado en estudios “triple A” con experiencia.

Sus abundantes fallos técnicos y su descafeinada jugabilidad logran empañar un sobresaliente apartado formal que, de haber caído en las manos adecuadas, podría haber sido memorable.

Espero sinceramente que en el futuro los chicos de Telepath’s Tree logren equilibrar de forma adecuada los recursos de los que disponen para entregarnos un título a la altura de las expectativas que tan fácilmente logran crear.  

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