Future Unfolding

Crítica

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Últimamente existe una fascinación por crear obras con niños como protagonistas. La mitad de las veces, en los juegos más oscuros, se hace para crear una sensación de vulnerabilidad en el jugador, mientras que, en la otra mitad, normalmente en los títulos más poéticos, la razón es la de transportar al jugador a un mundo en el que todo es nuevo y se guíe por su curiosidad.

Tras largos años de juegos en los que salvar al mundo a base de cometer genocidios contra enemigos genéricos, la llegada de estos juegos se siente como un merecido descanso. Esta nueva ola de juegos más tranquilos, tremendamente influidos por Fumito Ueda y su Team ICO (ahora GEN Design), están gozando de gran popularidad entre público y crítica.

Sin embargo, al igual que los juegos de plataformas y los rogue-like, los juegos de acción y aventura de exploración comienzan a ser un estándar dentro del sector independiente. Y pertenecer a un estándar en un sector cuya seña de identidad y única arma contra los pantagruélicos juegos AAA es ser diferentes, ser únicos, es en definitiva peligroso.

Y como escribió Alberto Venegas en Presura: “el mundo de los indies ya no es indie o alternativo al mundo de los videojuegos Triple A. De ellos han copiado las técnicas de mercadotecnia, el acercamiento al público y la búsqueda de financiación. Su intención, en muchos casos, es hacerse con el público de estos”.

Todos estos juegos minimalistas, con una historia poética sobre el descubrimiento del mundo, con una estética que es fácilmente capaz de provocarnos un síndrome de Stendhal apuntan a nuestro corazón. Buscan crear los mismos sentimientos que sus referentes. Pero como ya señalamos en la crítica de Abzû, tienen una seria desventaja con respecto a sus antecesores. Lo que ellos hicieron era nuevo. Rompedor.

Crear una una obra con un fuerte aroma, por muy embriagador que sea, de un referente del medio, y de una obra con la que el jugador haya creado fuertes lazos emocionales tiene dos posibles salidas. Por un lado, puede que realmente imite o se asemeje a sus referentes creando una obra que resulta demasiado familiar, que provoque un confuso sentimiento de déjà vu que tira de los lazos emocionales sin conseguir tocar hondo. Por otra parte, puede que intente subvertir y sorprender las expectativas de los jugadores, pero habiéndose apoyado tanto en sus referentes corre el riesgo de que esta nueva obra haya perdido su identidad.

“Su concepto no atiende al descubrimiento, sino al misterio. Puede que no parezca una gran diferencia, pero la hay”

Otra opción es asimilar los referentes, pero no apoyarse en ellos. Usarlos como punto de partida para descubrir una visión nueva del mismo tema o de otro completamente distinto sin recurrir al manido método de coger un juego A y añadirle un elemento del juego B. De este modo, se coge el subgénero y se crea una gran obra. Un título único.

La obra de Spaces of Play, Future Unfolding, cae de lleno en este subgénero de juegos de acción y aventura de exploración. Sin embargo, su propuesta va más allá de poner a un niño frente a un mundo mágico. Su concepto no atiende al descubrimiento, sino al misterio. Puede que no parezca una gran diferencia, pero la hay.

El Misterio. Con mayúsculas. Todo el juego consiste en situarnos en un mundo misterioso, con unos controles que cuyo funcionamiento no nos viene explicado, sin ningún marcador de objetivo ni ningún tipo de aclaración. No es que no le cojan de la mano, es que se niegan en redondo a tocarle (vaya usted a saber qué ha estado tocando).

Y, sin embargo, uno no se siente perdido en ningún momento. No le cogen de la mano, pero el brillante diseño de juego permite que la narración sea completamente intradiegética, usando personajes que le plantean reflexiones metafóricas y que de vez en cuando le marcan un punto en el mapa en el que pueda encontrar alguna revelación o elemento relevante.

Si Jonathan Blow decía que The Witness es un juego sobre esos momentos de lucidez en los que resuelves un problema, Future Unfolding es un título sobre alcanzar una epifanía que se sale de la pantalla. Aquí nadie se va a preguntar de dónde surge este mundo, ni por qué las nubes de partículas rojas nos atacan.

Future Unfolding es un juego sobre el misterio, pero no sobre el descubrimiento. Al menos no en la concepción tan clásica a la que estamos habituados. Aquí no va a haber una revelación final que te explique por qué las cosas en este mundo funcionan así. Su trasfondo sirve a un propósito mayor.

Es cierto que hablar de Future Unfolding es especialmente complicado, no porque sea parco en palabras (que lo es), sino porque decirles una mínima cosa de esta obra supondría chafarles parte de la magia que surge al interactuar con cada elemento que se nos presenta delante y descubrir por uno mismo la relación existente entre nuestras acciones y los seres que pueblan el universo.

Y es que en este juego tan minimalista podremos interactuar con una enorme cantidad de cosas, principalmente animales, con resultados impredecibles. Es un gozo acercarse a un animal y ver la relación que se puede crear entre nosotros. Y esto se consigue a una impresionante forma de crear los elementos del mundo, ya que en lugar de polígonos o splines este juego usa sistemas de partículas, lo que le concede un aspecto único.

Future Unfolding es un título sobre alcanzar una epifanía que se sale de la pantalla”

De este modo, la curva de dificultad resulta muy natural ya que aquí no sube de nivel ni hay un progreso hacia un final, sino que sus posibilidades de resolver los desafíos que se le presentan dependen de cuánto haya explorado y los conocimientos que haya desarrollado sobre este universo.

En este juego se premia la curiosidad. Ya no te motivará ir a un punto del mapa a recoger un objeto coleccionable, sino que realmente te sentirás intrigado por lo que habrá en ese lugar. Incluso puedes encontrar el portal de salida del nivel antes de haber descubierto todos los secretos del mapa, y estar tan intrigado que decidirás desandar tus pasos para buscar qué más se puede encontrar en el nivel.

En un principio, la perspectiva cenital parecía una decisión poco acertada. Quizás por falta de costumbre, o porque no me daba la sensacióno de que se pudiesen distinguir claramente los elementos del juego. Sin embargo, pronto me demostró que estaba equivocado. Esta cámara tan alejada no sólo nos permite observar una gran porción del mapa, lo que nos permite orientarnos mejor, sino que nos ofrece una perspectiva mayor. Nos permite verlo todo en su conjunto.

Además, el estilo visual y artístico da la sensación de estar caminando por una sucesión de cuadros impresionistas. Esto, unido a una banda sonora tranquila y adaptativa, nos dejan en un estado zen que nos transporta al mundo e incentiva la exploración de forma natural.

Pero, ¿saben lo mejor de todo? Este juego tiene un elemento de proceduralidad. No en el sentido habitual, en el que se promete que cada partida será única e irrepetible. Existen doscientos mapas creados a mano, con ciertos elementos aleatorizados. De este modo, el juego se va desenvolviendo para nosotros, haciendo que nuestra travesía sea única para nosotros. Pero sin perder en ningún momento el diseño de niveles consciente y con una intención narrativa y artística, de modo que no se crearán zonas sin salida, o puzles irresolubles.

En definitiva, nos encontramos ante el sleeper del año 2017. Una suerte de obra maestra del género, llamado a cambiar varias concepciones del mismo. Un título imprescindible tanto para aquellos que busquen experiencias tranquilas, como para aquellos que busquen jugar a algo diferente. Desde luego no podemos hacer más que recomendarles encarecidamente que jueguen a Future Unfolding y desentrañen los misterios que se ocultan tras el precioso lienzo cósmico.

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Danny Panizo
Una vez me dijeron que perdía el tiempo con los videojuegos. Desde entonces no hay día "que no pierda el tiempo" amándolos. Escribo y diseño entre partidas. Un juego es narración, interacción y emotividad, no gráficos y hype. Por eso el Shenmue es el mejor juego de la historia.
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