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De todas las cosas que uno puede esperar encontrar en el mundillo, un simulador de stand-up comedy no está en los primeros puestos. Ni en los últimos, seguramente. Pero ésa es la propuesta del australiano Oscar Brittain, Leave ’em Laughing: un videojuego que nos pone en la piel de un sosias de Seinfeld (o de Eva Hache, elijan) y nos hace vivir su día a día procedural que le irá dando ideas para chistes con los que fraguar un monólogo con el que no ser apedreados.

Básicamente es eso: vagar por la ciudad, recopilar sucesos con los que generar una narrativa hilarante y engarzarlos hasta que queden bien. Todo aderezado con un poco de cinismo, un protagonista acosado por una ex-novia sociópata, un mánager cuya fianza debe pagar y un padre perdido en Indonesia. Lo natural ahí es dedicarse a la comedia o directamente atarse una piedra y lanzarse al mar.

Pero…¿cómo funciona exactamente? Cada partida genera un nuevo entorno urbano basado en Freemantle (Australia), con un montón de eventos probables, habitantes, tiendas…de los que sacar chistes y hacer que avance la historia. En el apartamento del protagonista generaremos el monólogo mezclándolos, con la idea de impresionar por la noche a un público que varía en sus gustos y con el que el ritmo humorístico será esencial.

Con una idea así de original y lo poco que pide, lo lógico sería que Leave ’em Laughing lo estuviera petando muy fuerte en Kickstarter, pero no es así. De hecho, le va bastante mal.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Es una idea demasiado rara? ¿La perspectiva de dar vueltas por ahí acumulando material para chistes no es lo suficientemente indie para que las buenas gentes del crowdfunding se dejen unos dineros por ahí? ¿No convence algo del proyecto?

No tengo ni idea, pero es innegable que la temática es muy distinta a lo que se suele ver. Ojalá acabe materializándose.

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Javier Alemán
Javier Alemán
Co-administrador de Nivel Oculto. Escribo libros y vivo una hora por detrás del mundo civilizado. Una vez Juanma me emborrachó en un restaurante alemán.

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