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videojuegos para sanar nivel oculto

Games & Life: Jugar en confinamiento

Videojuegos como medicina

A lo largo de los años de mi vida de jugona, han pasado por mi pc muchísimos juegos. Muchísimas aventuras e historias que me han acompañado en diferentes momentos de mi vida.

Así como en la literatura o el cine, los videojuegos, al contrario de lo que demasiada gente piensa, también influyen en nuestra vida. Podemos tararear su banda sonora durante días, repetir la frase de aquel malo que nos hizo tanta gracia, o llorar la muerte de aquel personaje tan querido y que no esperábamos.  Son historias, y esas historias nos afectan de un modo otro según la época en la que los juguemos. Igual que ahora jugar a un juego como Days Gone su historia nos pega más de cerca.

Los videojuegos cuentan ya con suficiente variedad y profundidad como para catalogarlos únicamente a la diversión. Los hay que su historia es tan dramática que el creador lo ha hecho así para que empaticemos con sus protagonistas.

Silent Hill 4 Nivel Oculto

Videojuegos como medicina

Este año pasado 2020, cuando vimos tantos meses por delante de encierro, en muchas de nuestras cabezas jugonas se nos pasó la idea de “Cuantas horas para jugar por delante” pero lo cierto es tuvimos muy pocas, porque muchas de las horas las aprovechábamos para hablar con nuestros seres queridos. (Benditos minutos ilimitados) o simplemente para pensar.

 Mi forma de “videojueguear” cambió y las pocas horas que destinaba al ocio eran sobre todo para descubrir y redescubrir títulos que en su época se me pasaron. Darle mucha caña a la Rasberry y jugar con mis padres a la Atari o al de Asterix, me distraía más, que jugar sola en mí cuarto.

Pero en esta pandemia también había días que me apetecía estar sola, con mis pensamientos…meditando en lo que ocurría fuera, con ese miedo a un virus. Siendo sanitaria el miedo era muy cercano; con esa incredulidad de estar viviendo una película de ciencia ficción. La trilogía gobliiins me distrajo en mis ratitos de jugar y descubrir, una trilogía que conocía pero que no había jugado. Una trilogía mega divertida y que en sus ratos no pensaba en virus ni pandemias.

En esos días de encierro que parecían interminables, bastante grises la mayoría de ellos, necesitaba el humor y la diversión que desprenden juegos como esos. Historias como la de The Little Acre, un juego cortito, amable, bonito y que lo terminas con una sonrisa de oreja a oreja.

En esas semanas me di cuenta que los videojuegos son una herramienta más de sanación. Un instrumento más para cuando estamos de “bajona” o un poquito tristones. Son una distracción más para nuestro dolor, una tirita para nuestras heridas. Como ese disco de música que ponemos en bucle cuando tenemos una ruptura sentimental. O reírte con esa peli de terror slasher después de un día duro de trabajo.

Skyrim Nivel Oculto

Una forma de vida que vino para quedarse

Mascarillas, gel hidroalcohólico, distancias de seguridad… son cosas que han venido a la fuerza por el Covid, pero que tardaremos en decirles adiós.

2020-2021 nos ha cambiado en nuestra forma de vivir y de consumir cultura. Al no tener acceso a tiendas, cines, bibliotecas… (Sobre todo en plena cuarentena) Empezamos a consumir más en digital, recuperando viejas aficiones como jugar con amigos online al L4D2, contándonos cómo pasábamos ese miedo, ese no saber qué pasaba. O Quedar simplemente para saber cómo estábamos y hablar para “sentirnos cerquita”

Ver mil pelis con nuestra gente de casa, o por Discord nos mantenía distraídos. Quemamos Prime, Netflix y mil plataformas más. Las horas pasaban y pasaban y se hacían eternas. Pero había días que no nos distraíamos con nada. Ni comic, ni libros, ni cine, ni nada nos mantenía entretenidos.

Nos dio por aprender a tocar la guitarra (en mi caso), aprender dibujo, modelar en 3D, idiomas…Pero las fuerzas algunos días no me sacaban ni de la cama. Y los aplausos de las 20h no me servían.

En esos días de tristeza o bajona, o de simplemente de recogimiento, a mi me apetecía distraerme y mantener la cabeza calmada, con juegos cuyas mecánicas no me exigieran mucho, ni su historia fuera muy absorbente. En mi caso volví a domar un dragón en Skyrim escuchando From the past to present y pasear/volar sin más…escuchando su música, sin ningún objetivo. Mantener la mente en las tierras de Skyrim, sin más.

Esa avalancha de estar horas y horas en el pc con nuestro ocio, queriendo socializar en esta extrañeza de momento en el que vivíamos, derivó en que Twitch explotó en la apertura de nuevos canales

Flower Nivel Oculto

Los pétalos de la desconexión

En un mundo sobre saturado de desinformación, y yo teniendo una racha, mala… muy mala, una persona a la que quiero mucho me regaló un jueguito: FLOWER.

Desconocido para mí, pero es uno de esos juegos que no pretenden más que los disfrutes y pases un rato agradable con él.

Flower, para quien no lo conozca es un juego muy simple y muy sencillo. El mata ratitos por excelencia. En este juego de Anapurna somos un pétalo en el que debemos recorrer un mundo devastado por la contaminación para devolver el verdor y la vida. Es un juego con mucho lore, que te  premia que te tomes una pausa entre partidas y que te distraigas con su banda sonora. Aunque parezca que carece de historia, en cada uno de sus capítulos (sueños) nos cuentan un relato. Ese cuento, contado sin palabras, se  fusionará con los otros del juego en el capítulo final  para completar la historia de Flower.

Flower nos pone en la piel de varias flores que están metidas en macetas y miran la vida pasar desde una ventana que da  a la ciudad. Estas flores nos muestran la naturaleza vista desde sus ojos; pequeños retazos de sueños en los que las vemos y controlamos como pétalos. Sueños de correr y respirar la naturaleza. Sueños que tuvimos muchos en la cuarentena. Ganas de correr por campo, abrazar a la gente que teníamos lejos, dormir con las estrellas por techo…

Flower nos refleja una semicuarentena, con flores encerraditas en casa, metidas en sus macetas; viendo la ciudad pero sin poder pisarla. Pensando en su hogar.

Este juego me reenseñó a respirar, a tomarme las cosas con calma y ver los distintos puntos de vista que tienen los problemillas de la vida. Es un videojuego que apetece jugar cuando tienes la cabeza a mil cosas y únicamente te apetece desconectar.

Creo que llegó en el momento justo en el que lo necesitaba. Estoy segura que en otro momento de mi vida, lo habría jugado sin más, sin reparar en cada detalle, en cada sonido o en las pequeñas motas de luz.

Es un juego que me ha enseñado a jugar de otra manera, a que juegue disfrutando de cada pequeño detalle que el desarrollador ha querido crear y meter en el juego.

Desde ese momento me fijo más en las bandas sonoras, en por qué suena esa canción en ese momento,  en los efectos de luz, en la historia que hay detrás de la historia principal. En el lore  del juego. Me ha enseñado a disfrutar de cada juego, por pequeñito que sea.

  1. Recuerdo los primeros días de la cuarentena dura. Decidí que mi tienda solo iba a abrír por las mañanas, y por las tardes me recogería en casa. Y yo también aproveché para dedicarme a videojuegos que, por su extensión o naturaleza, no había podido jugar.

    Recuerdo que tenía el División 2 pendiente, y me pareció irónicamente apropiado: Un juego postapoca, de reconstruir la sociedad tras un ataque terrorista con un virus. Pero había algo con lo que no conté: Su componente online.

    Mientras que en España estabamos relativamente bien (los que peor lo estaban pasando eran los italianos) en el resto de Europa ya llevaban algo de adelanto en la cuarentena. Recuerdo agrupar con gente de todos lados, y comunicarnos en ingles.

    – ¿De donde eres? ¿Cómo lo estais llevando? Eran las preguntas más típicas. “good, we are safe here” solía responder.

    Recuerdo algunas personas que me contaban que habían visto brotes muy cerca. Que ya tenían a gente cercana en cuarentena, por contacto con contagiados. Recuerdo un chico muymajo, rumano, que me lo dijo abiertamente: que tenían miedo. Y los días pasaban y las olas se elevaban, y la cosa en italia no mejoraba.

    No pude. tuve que dejar el División, y aproveché ofertillas en Rockstar para comprar el Red Dead Redeption 2. Necesitaba un juego donde respirar, alejado del mundo, subirme a la grupa de mi yegua, ver el horizonte desconocido y que las horas pasasen. Supongo que fue mi skyrim en ese momento.

    Ojala haber encontrado mi flower. Un juego que, como en la peli de Phenomenon (de travolta, del 96) me permitiese ver los árboles cimbrear y encontrar mi pulso en el momento en que mi mundo se rompía.

    Un texto precioso, IstharVega. Me puedo ver reflejado en él, a mi manera.

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