Siempre he querido tener plantas, pero diferentes elementos se han aliado históricamente en mi contra. Cuando compartía piso intentamos tener unas cuantas plantas pero ni siquiera éramos capaces de ponernos de acuerdo en la balda de la nevera a utilizar, por lo que todas murieron con una sorprendente eficiencia. Posteriormente, y ya en mi casa actual, hemos intentado hacer nuestro hogar más acogedor y elegante añadiendo algún tipo de distinguida planta a la decoración pero los dos gatos que gobiernan nuestros actos decidieron que sería parte de su dieta principal, por lo que hemos acabado desistiendo. Nuestro último cartucho es una planta que nos han confirmado indestructible alojada esta vez en nuestro patio. Veremos.
Lo de las plantas no viene por un amor hacia el cuidado de estúpidos vegetales, ni tan siquiera de mi admiración hacia el turbio jardinero de Bricomanía. No. El deseo de cuidar plantas viene de la envidia que me produce la paz que veo reflejada en la mirada de aquellos elegidos que disfrutan cambiando tierra, recortando ramitas o buscando la mejor posición para que el sol incida de lleno sin quemar. Estoy acostumbrado a acuidar de mascotas, en los que el efecto del cuidado produce casi una reacción inmediata, sin embargo las plantas siempre me han parecido algo más cercano a la elaboración de una obra artística que la simple relación cuidador-cuidado.
De arte y de plantas (atiende lo bien traído) nos habla Daina: The Herbarium, un proyecto realizado en solitario por el suizo Raffaele de Lauretis, cuya propuesta gira en torno a Daina, una joven que perdió su casa y sus padres en un trágico suceso y que vive junto a su abuelo en una isla aparentemente desierta, aunque pronto descubrirá que no son los primeros habitantes de la isla. Nuestro objetivo, como no, será desentrañar los misterios de la isla. El juego mezcla la clásica exploración junto con la siembra y el cuidado de las plantas, labor necesaria si queremos resolver los numerosos puzles que encontremos en nuestro camino.
El espectacular aspecto de Daina: the Herbarium se debe a que cada textura ha sido cuidadosamente pintada con acuarelas y luego traspasada al título. Esto le confiere un aire artesanal y de extrema belleza que enlaza perfectamente con con la confesa inspiración del autor en la mitología de los cuentos clásicos y en The Moomins, la serie de cuentos «infantiles» del autor suizo Tove Jansson.
El título lleva en desarrollo más de lo que sería sano para cualquier persona que se embarque en solitario en un proyecto de este tipo, y al parecer ha estado más de una vez en la cuerda floja, pero las últimas noticias indican que todo sigue adelante y que lo terminaremos viendo en algún momento.
Pagina oficial de Daina: The Herbarium VÍA: Indiestatik


