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Young Souls Nivel Oculto

Análisis: Young Souls

El orgullo de las cosas bien hechas

Análisis: Young Souls 2
Fecha de lanzamiento
10 marzo, 2022
ESTUDIO
1P2P
EDITOR
The Arcade Crew
PLATAFORMAS
Windows, PS4, PS5, Xbox One, Xbox Serie X|S, Nintendo Switch

Puede que sea por la edad, o puede que simplemente esté comenzando a apreciar elementos que antes tomaba como algo negativo, pero de un tiempo a esta parte valoro muchísimo aquellas propuestas que no buscan revolucionar, sino que se decantan por tratar con respeto y profesionalidad aquellos elementos de los que disponen. Cualquier disciplina, pero especialmente el videojuego, está expuesto a demasiados puntos de tensión preparados para romperse en el peor momento posible, y lamentablemente en la mayoría de ocasiones, estos puntos son provocados por decisiones propias del desarrollo. Young Souls es el primer título de 1P2P Studios, pero bien podría ser el octavo. Los más de diez años de experiencia con los que cuenta el equipo de desarrollo y su participación en títulos como Obscure, Alone in the Dark o Dofus, se notan en todas y cada una de las decisiones que vemos en pantalla, proporcionando una experiencia sólida y disfrutona. Se podría haber aspirado a más, pero tampoco hay tanta gente que consiga esto.

Jenn y Tristan son dos gemelos huérfanos en plena adolescencia con (merecida) fama de cretinos dentro de su pequeño pueblo. Su padre adoptivo, El Profesor, mantiene con ellos una buena relación basada más en el respeto que en el cariño, al menos por parte de los jóvenes. Todo parece ir dentro de los cauces establecidos hasta que descubren que el laboratorio de su padre contiene un portal que conduce a un extraño mundo subterráneo lleno de goblins. Todo se complica cuando El Profesor es raptado por estos seres, momento en el cual los gemelos empuñarán armas para rescatarlo.

Análisis: Young Souls 3

El manido punto de partida de Young Souls sirve a 1P2P como telón de fondo lo suficientemente vació como para desarrollar aquellas partes que más les interesa. Sorprendentemente, bajo esta montaña de clichés, se esconde una escritura por encima de la media en propuestas similares. El mundo de Young Souls se siente “vivo” gracias al esfuerzo realizado en dotar de personalidad a todos y cada uno de los seres que lo habitan. Esto, por supuesto, incluye a nuestros protagonistas, los cuales se desenvuelven con un lenguaje a mitad camino entre lo millenial y la generación Z que por momentos resulta chocante. No me refiero al slang (felicidades a quien se encargase de la estupenda traducción), sino a una agresividad que suena por momentos impropia. Aún así el título se las apaña para poco a poco conseguir que nos encariñemos con unos personajes que al comienzo caen verdaderamente mal, ofreciendo un desarrollo de su personalidad que incide en sus diferencias a través de diálogos fluidos que se integran dentro de la acción.

Young Souls nos invita a introducirnos dentro de este mundo subterráneo a patear culos de goblins mientras que mantiene un pie, y creo que es el pie que más le interesa, dentro del pequeño pueblo donde residen nuestros protagonistas. La mezcla de ambos mundos está presente en todas las acciones que podemos realizar, las cuales se encuentran enmarcadas dentro de los elementos más conocidos de un action-RPG. De este modo, la subida de niveles que iremos consiguiendo mientras acabamos con diversas criaturas, tendrá que verse refrendada en el gimnasio del pueblo. La compra y mejora de armas, pociones y ayudas secundarias nos las proporcionarán goblins aliados con los humanos, pero una vez más no se realizará dentro de las mazmorras, sino que será en un pozo dentro del pueblo. Incluso el acceso a los niveles tendrá que ser a través de la máquina de portales del Profesor. Young Souls quiere que nos movamos entre ambos mundos porque necesita que nos relacionemos con la propia ciudad para poder conocer mejor a nuestros protagonistas, dejando los escenarios de batalla como únicamente eso, un campo en el repartir espadazos y conseguir objetos y dinero.

Análisis: Young Souls 4

Dentro de estos campos de batalla el gameplay se muestra sólido y sin florituras. Nuestros hermanos comienzan con las mismas habilidades y objetos, dándonos la posibilidad de ir configurando cada uno poco a poco a nuestro gusto. Idealmente Young Souls es un título para dos jugadores (sólo en local), pero la parte de juego en solitario está muy bien resuelta, e incluso diría que añade una capa de profundidad interesante gracias a la capacidad de cambiar en cualquier momento de un hermano a otro. Este modo de juego invita a dos configuraciones complementarias en las que uno de los personajes es principalmente fuerte y lento y el otro algo más débil y rápido, cambiando entre uno y otro según necesidad. A esto ayuda un diseño amigable de mazmorras cuyas puertas están marcadas con el nivel necesario para poder afrontarlas con garantías y unos generosos puntos de guardado. Es evidente que Young Souls no quiere que te frustres. Esto no quiere decir que no haya enemigos más o menos difíciles, pero en ningún momento el juego exige que repitas niveles para ganar experiencia o te deja atrapado contra un enemigo aparentemente invencible.

Con todas las cartas sobre la mesa y con una estructura asentada, lo que tenemos por delante no contiene ningún tipo de sorpresa, ni buena ni mala. Si a la media hora de juego te encuentras cómodo con el resultado, lo seguirás estando cuando lleves diez horas. Insisto en este punto porque me parece muy interesante. Por aquí nos hemos (me he) quejado en multitud de ocasiones de aquellos títulos en los que en mitad de la aventura se acuerdan de que son un videojuego. Ya puede ser por falta de confianza en sus mecánicas o porque consideran que deben dar al usuario algún tipo de suplemento extra para concentrar su atención. Young Souls confía ciegamente en la estructura del género en el que se mueve y se limita a que cada habitación quede perfectamente decorada, bien iluminada y calentita. Sabe qué rincones ha de mimar y cuales puede dejar únicamente funcionales, pero en ningún momento se le ocurre derribar un muro o volverse loco con el papel pintado. Entiendo que esto puede ser un problema para algunos usuarios y para otros, entre los que me encuentro, una completa bendición.

En tiempos en los que los juegos se miden al peso y se compara su precio con el número de horas, misiones secundarias, personajes y escenarios, encontrarse una propuesta como Young Souls resulta una completa delicia. Estamos ante uno de esos proyectos lleno de respeto hacia el jugador sin por ello plegarse ante sus exigencias. Un título que muy probablemente no copará las listas de destacados del año, pero que tiene el orgullo de ofrecer un buen puñado de horas de entretenimiento honesto y sólido como una de esas rocas que habitan en sus mazmorras. Yo no pido más.

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