King Lucas

Crítica

Un castillo repleto de monstruos, un valiente caballero, una princesa que salvar… Suena familiar ¿verdad? Tales son las premisas del nuevo título de los españoles DevilishGamesPero si bien King Lucas podría aparentar no agregar nada nuevo al género, tras una primera partida estas dudas se despejan. Por ello en las siguientes líneas vamos a intentar desvelar cuáles son sus verdaderos puntos fuertes.

¡Yo sólo pasaba por aquí!

Eso mismo le decimos tras comenzar nuestra aventura a Lucas, el monarca que da nombre al juego. Desgraciadamente nuestras excusas no surten efecto y enseguida nos encomienda la ardua tarea de encontrar a su hija. Ésta, tras la marcha de su madre, se encuentra perdida entre los muros del castillo familiar.

Hasta aquí todo parece convencional. Si hemos cumplido este mismo cometido mil y una veces en la piel de un fontanero, no debería costarnos demasiado esfuerzo encarnando a un fornido caballero.

Pero es que la dificultad del título se hace tangible en su laberíntico diseño de escenarios, que nos presenta nada más y nada menos que 1223 habitaciones distintas. Eso no es todo, ya que, en una época en la que el desarrollo procedural de videojuegos está de moda, el estudio ha decidido encomendarse a la laboriosa tarea de diseñar a mano cada una de las estancias.

Más allá de este dato, el juego no supone un reto demasiado complejo. Sus mecánicas de combate se resumen en el empleo de un único botón de ataque que deberemos apretar en el momento adecuado para evitar ser golpeados por los enemigos. Ello se acompaña de un convencional sistema de plataformas para avanzar por los escenarios.

Para compensar esta falta de profundidad, podremos ir adquiriendo monedas para comerciar y conseguir distintos tipos de armas y gadgets que nos ayudarán a avanzar en la aventura. Del mismo modo que descubrimos a los vendedores por el escenario, nos encontraremos distintos NPC’s con los que conversar. Estos irán desvelando los puntos más importantes de la trama al mismo tiempo que nos roban alguna que otra sonrisa por su marcado sentido del humor. Y es que la verdadera historia no se narra al comenzar la aventura, si no que la iremos descubriendo a medida que avancemos por las estancias del castillo.

Desde el punto de vista estético el juego destaca por su simpático diseño de personajes y por implementar una apariencia con sabor retro sin recurrir al manido recurso del pixel art. Aunque también es verdad que en un mapa tan basto no observamos suficiente variedad visual en sus entornos, lo que puede generar cierta sensación de repetición.

Su banda sonora por otro lado propone un tono sosegado, casi relajante. Esto favorece a la pausada exploración del castillo, evitando que nos cansemos de la melodía y abandonemos a los pocos minutos.

Todo ello se acompaña de un divertido modo online, de agradecer para aquellos que disfruten de competir con sus amigos y pasar un buen rato en compañía.

En definitiva, podríamos decir que King Lucas no inventa la rueda. Sin embargo, desprende en todas sus partes el cariño y dedicación que los chicos de Devilish Games han puesto en su desarrollo. Si bien no sería el primer título que recomendaría a un neófito en el género, los amantes de los metroidvania podrán encontrar aquí una aventura larga y entretenida en la que perderse durante horas y con la que desconectar de otras propuestas más comerciales.

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