Análisis: Asemblance

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AsemblanceCríticaTe despiertas en una sala penumbrosa, entre computadoras y paneles metálicos. La voz pausada de una inteligencia artificial te indica que actives una consola y sigas las instrucciones dictadas. Ejecutas la simulación realista de un paisaje vegetal y la IA te invita a que entres en él a través del portal que lo muestra. No dispones de más información inicial, de modo que te dejas guiar por sus indicaciones. A continuación, la voz te informa de que el escenario es una composición de imágenes basada en tus recuerdos, en los que debes indagar para encontrar las respuestas que necesitas.

No tenemos un manual de uso ni disponemos de un tutorial. Solamente un par de avisos en la pantalla, en el momento oportuno, sobre qué botones podemos usar para inspeccionar el entorno en el que nos movemos. Asemblance, no obstante, es un juego poco interactivo comparado con otras aventuras más tradicionales. El avance no se produce con la resolución de rompecabezas ni extrayendo objetos de la escena, sino simplemente observando con detenimiento los elementos clave de cada escenario y mediante las conclusiones que extraigamos del monólogo ofrecido por la IA, cuya voz nos acompaña permanentemente e incluso nos ofrece pistas en su papel de psiquiatra cibernético.Porque sin entrar en demasiados detalles para no estropear la experiencia a quienes pretendan jugarlo, sí puedo anticipar que Asemblance recurre, como en otras aventuras notables recientes, al argumento de la amnesia como excusa y punto de partida desde el que ir descubriendo diversos sucesos desagradables del pasado del protagonista. Dicho esto, pienso que la idea de tener un psiquiatra robótico puede funcionar muy bien en un videojuego. Evidentemente no estoy hablando de un personaje como el que interpretaba Gregory Peck en la más que interesante Spellbound, de Alfred Hitchcock, pero sí imagino una mezcla entre el psicópata HAL 9000 de 2001: A Space Odyssey y el divertido psicoanalista de la novela Gateway, de Frederik Pohl. Sin embargo, este conductor de mentes ajenas que nos acompaña en Asemblance no llega ni de lejos a ser tan memorable, pues aunque el doblaje es excelente, las frases de su guión no son todo lo brillantes que uno desearía en una aventura con tantas posibilidades. Realmente no tengo nada que objetar al respecto de sus frases, salvo que nunca ofrece un momento álgido que sea capaz de emocionarme. Hágame usted sentir rabia, miedo, asco o alegría, pero no me deje indiferente.

En la página oficial de Asemblance, sus autores hablan de The Twilight Zone, The X-Files y Black Mirror. Es cierto que los referentes son bastante obvios si uno piensa en las similitudes, pero encuentro más de las dos primeras que de esta última serie que mencionan, para mi desgracia. Está el misterio, las respuestas desconcertantes y ambiguas, el argumento futurista y los momentos de desasosiego que provocan algunas imágenes, pero echo en falta la reflexión moral a la que invitaba Black Mirror respecto a la relación de la humanidad con las tecnologías venideras. Digamos que Asemblance se queda en el intento de que el jugador se plantee qué hay de verdad en los recuerdos que retenemos y si la intervención de una máquina puede ser fiable en el avance de este campo, pero sin llegar a conseguir el efecto que pretende. Al menos, en mi caso, no me ha dejado con la mosca detrás de la oreja; desde luego no del modo en que lo hicieron algunos episodios de la serie británica de televisión.Por otra parte tenemos también un hándicap que desfavorece bastante la experiencia, y es que el juego se hace demasiado corto. Teniendo en cuenta que solamente hay cuatro pequeños escenarios en los que investigar, por muchas idas y venidas que hagamos en busca de pistas, llegaremos al final en menos de un par de horas e incluso en unos pocos minutos si por casualidad encontramos las soluciones con rapidez. Ahora bien, es cierto que Asemblance invita a la investigación paciente y hay varios finales disponibles, algunos de los cuales son complicados de encontrar. Además, se hace referencia desde el juego a varias páginas de Internet que podemos consultar, e incluso puede que nos apetezca participar en distintos foros externos para comentar nuestras teorías, como si de una serie de misterio de la televisión se tratase, pero aún así sabe a poco. Bien es verdad, todo hay que decirlo, que desde la página oficial nos advierten de una próxima continuación, así que solamente nos queda el consuelo de que podemos tomar Asemblance como un episodio piloto, aperitivo de lo que está por venir. Ya se verá.

En cuanto a otros aspectos más favorables del juego, desde luego destaca el técnico, gracias al uso de la herramienta gráfica Unreal 4, y a una música y sonidos muy bien escogidos con los que se consigue una atmósfera convincente. Lo mejor son los efectos de vídeo y la belleza de algunas imágenes, aunque también es cierto que afean el conjunto algunas texturas en baja resolución y la casi nula interacción con los objetos (aparte de la visual), pues quitando muy pocas excepciones no son más que elementos decorativos. No hubiera estado de más que la brevedad de los escenarios se hubiera compensado con elementos que manosear o revolver, y de los que extraer información; las notas que podemos leer forman parte del decorado, de manera que casi toda la información disponible se encuentra a primera vista.

Con todo, he de decir que he pasado un buen rato, aunque fuera por tratar de encontrar algunas respuestas a la trama y llegar al final, ya sea por curiosidad o por el reto de ver si podía acabar el juego. Por tanto, pienso que Asemblance, sin llegar a colmar mis expectativas, sí resultará de interés suficiente para el aficionado a la ciencia ficción o a las aventuras de observación, misterio y descubrimiento en la línea de The Stanley Parable, The Vanishing of Ethan Carter o Gone Home. Si esos son vuestros gustos, es probable que podáis perdonar las deficiencias de Asemblance y disfrutarlo.

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