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7th Sector

7th Sector, o cómo recoger sabiamente el legado de Inside

La mejor parte de una buena distopía es lo que no se ve. Esa que entiende que la construcción de un universo no está en sus detalles, sino en la elaboración de tres o cuatro pilares básicos que los sustenten para posteriormente ir añadiendo pinceladas que permitan al lector, espectador, o en este caso, jugador, configurar el propio mapa en su cabeza. La necesidad de respuestas para todo en la cultura pop actual, donde el altavoz de las redes sociales presiona sobre los autores para explicar lo inexplicable, ha coartado el derecho fundamental de situar la narrativa en un espacio y un tiempo que no ha de estar entretejido con una realidad, sino que debería ser capaz de crearla por si sola. Nadie se preguntó nunca si esa galaxia, muy, muy lejana era el futuro o un mundo paralelo. La ilusión se evaporó con los midiclorianos y ha continuado hasta nuestros días bajo el implacable empuje del “cliente” (que por mucho que se empeñen no siempre tiene la razón) en dar luz donde debe reinar la penumbra narrativa. 7th Sector entiende, al igual que otros antes que él, que no hace falta mostrar cuando basta con insinuar. Su universo se consolida a través de un viaje narrado en un travelling infinito donde el foco se encuentra en una pequeña masa de energía.

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Bastan poco más de 15 minutos para darse cuenta que Sergey Noskov sabe de qué va esto. Su aparente salto al vació inicial hacia el jugador, sin apenas indicaciones ni interfaz está perfectamente medido. Escapar de una televisión, de ese Gran Hermano que nos cuida, nos enseña y nos vigila, será nuestra primera acción. A partir de ahí nuestra borrosa forma humana pasa a ser únicamente un pequeño haz de luz que debe avanzar sin descanso mientras supera pequeños puzles. De fondo, un mundo por descubrir cuyos referentes son claros y que sin embargo se las apaña para ir ofreciendo pequeñas postales de cotidianidad gracias a nuestra condición.

“Su universo se consolida a través de un viaje narrado en un travelling infinito donde el foco se encuentra en una pequeña masa de energía.”

Y es que, más allá de los innumerables puzles que iremos resolviendo durante nuestro viaje, 7th Sector es un acertijo en sí mismo. Su narrativa está concebida como tal, pero es que incluso su protagonista es indescifrable hasta cierto momento de la trama. Para ello Noskov se vale de la interactuación entre el escenario de fondo y lo que se encuentra en primer plano a través de los propios puzles. Una medida que confía en la inteligencia del jugador y que nos posiciona constantemente como observadores de los acontecimientos, no como protagonistas. Para que esto funcione resulta clave la concepción de un personaje principal “incorpóreo” que, al menos durante la primera parte del juego, nos sitúe como un observador casi invisible, una suerte de voyeur que no parece saber mucho más de este mundo que el propio jugador.

Este universo que nos presenta 7th Sector se construye a través de un relato de corte Orwelliano que recoge una visión occidental en clave distópica de una U.R.S.S. post-guerra fría. Aquí entroncamos con Inside, quizás el mayor referente de Noskov, que entiende la narrativa a través del escenario de una forma muy similar al título de Playdead, aunque con matices. La interacción de Inside con el escenario se realizaba a través de acciones físicas, mientras que 7th Sector, a pesar de tener algún momento en el que esto se produce, prefiere que el escenario sirva como un refuerzo de la sensación que quiere transmitir el título. Esto no significa ni mucho menos que estemos ante un mero decorado, sino que su tratamiento parte de una concepción más visual y menos orgánica, algo que se nota especialmente en algunos tramos del juego.

Con las patas de narrativa y ambientación bien apuntaladas, 7th Sector trata de darlo todo en su vertiente de puzles, y como siempre ocurre en estos casos, hay un componente de afinidad que depende completamente del jugador y que en mi caso no llega a concretarse. Me lo he pasado estupendamente con la mayoría de los puzles y creo que todos están muy bien construidos, desde los más matemáticos hasta los (pocos) que derivan más hacia la abstracción. El problema, al menos mi problema, es que en ciertos momentos noto un acomplejamiento con respecto a la propuesta general en la que parece que existe la obligación de introducir algún puzle, algo que también sucede en un tramo muy concreto del juego donde lo expuesto hasta el momento queda a un lado y trata de convertirse en un videojuego más al uso manteniendo ciertas reglas que en ningún momento acaban de funcionar. Afortunadamente no es algo que pueda desvirtuar una obra que destila amor y buen hacer por los cuatro costados y que creo que no decepcionará a ningún amante de los rompecabezas.

“Estoy deseando probar lo siguiente que salga de la cabeza de Sergey Noskov.”

Mi sensación con 7th Sector es que el conjunto funciona por ecos de imitación bien entendida, lo cual, y por si lo estaban dudando, es un cumplido. Su concepción general resuena a Inside, pero contiene la suficiente entidad como para una vez asumida la referencia, no tengamos la necesidad de estar realizando una comparativa. De hecho no teme desembarazarse de su referente en algunos momento, tomando ciertos riesgos de los que sale mucho mejor parado de lo que cabría esperar tratándose de un título desarrollado por una única persona, algo que una vez terminado me parece increíble, pues tiene momentos que toca la maestría con la punta de los dedos.

Podría decir mucho más sobre las sensaciones vividas con 7th Sector, pero creo que lo que mejor resume mi experiencia es que estoy deseando probar lo siguiente que salga de la cabeza de Sergey Noskov. No me cabe duda de que estamos ante uno de lanzamientos independientes más interesantes de este inicio de 2020, y puede que, con suerte, estemos ante “el nacimiento” de uno de esos desarrolladores de los que vamos a hablar mucho en los próximos años. De momento disfrutemos de la sensación de sentirnos inteligentes resolviendo rompecabezas en una distopía opresiva. Es el mejor entrenamiento posible para la vida diaria.

Juanma
Juanma
Co-Fundador de Nivel Oculto. Puedo aguantar la respiración durante 10 minutos, buen manejo de la espada y experto en duelo de insultos. Ambitorpe.
Comments
  • Javier Alemán
    Javier Alemán
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    No es para nada mi juego, pero me alegra mucho ver cómo hay quien entiende, más allá de estéticas y lo superficial, por qué funcionan las cosas. Mis dies por explicarlo tan bien en la crítica 🙂

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