El mundo del videojuego ha permanecido al margen da la moda de vampiros castrenses que hemos sufrido en los últimos años. Cierto es que quizá el medio no encaje demasiado bien dentro de ese oda snuff de hormonas adolescentes que ha supuesto la saga
Crepúsculo, pero resulta extraño que ni siquiera haya habido un tímido intento.


