Desde que existe esto que podemos llamar humanidad, el hombre ha intentado alcanzar un sueño a toda costa, un sueño que lo elevaría por encima de su propia condición mortal y lo pondría al lado de los dioses como máxima expresión de la evolución universal, un sueño que diese sentido a nuestra propia existencia y resolviese los enigmas que durante generaciones nos han convertido en mamíferos asustadizos de nuestros propios congéneres. Este sueño es: MATAR DINOSAURIOS.


