Desde que el hombre es hombre, siempre ha tenido un sueño: descubrir que en realidad es hijo del mismísimo diablo y que este le encargue asesinatos selectivos a cambio de poderes malignos. Esto es así. Lamentablemente la sociedad actual ha sustituido a Satán por Angela Merkel y, seamos serios, nadie quiere ser hijo de la Merkel por muy poca prima de riesgo que te prometa.


