Un presupuesto de $3000, dos noches de rodaje en una casa de campo en California y muchísimo talento en la dirección a cargo de un tipo llamado James Duncan. Con esos tres ingredientes bien mezclados nos llega este Enter the Freeman, un fan-film que, al igual que otros, juega con el univeso de Half-Life y sus características, pero como casi ninguno, introduciendo al propio Freeman dentro de él.


