Si algo ha quedado claro en el tiempo que llevamos en activo es: nuestra absoluta falta de criterio, nuestro HAMOR por el género independiente y nuestra absoluta sumisión a todo lo gatuno. Pariendo de estas tres premisas, resulta inaceptable que hayamos tenido los santos cojones de no hablar de un juego protagonizado por un gato armado con una pistola.


