El cierre de Tequila Works contado por sus extrabajadores

El cierre de Tequila Works contado por sus extrabajadores 3

Acto I: la compra

En 2022, Tequila Works, uno de los estudios de videojuegos más grandes y prestigiosos del país, anunciaba que iba a ser adquirida en un 70 % por el gigante Tencent por una cifra desconocida a nivel público. Aunque la empresa china pasaba a ser accionista mayoritaria del estudio, fundado en 2009 y responsable de títulos como RiME o Deadlight, se mantenían sus fundadores (Luz Sancho y Raúl Rubio) al frente de la empresa, motivo principal por el que, al conocerse la noticia, vimos más felicitaciones y buenos deseos en abierto que lamentos. 

Durante ese año, Tequila se encontraba desarrollando dos títulos a la vez. Por una parte, Brawler Crawler, un beat’em-up con el que ya llevaban 6 años trabajando y cuyo desarrollo los extrabajadores, que han pedido permanecer todos en el anonimato para no exponerse, definen como errático. Por otro lado, Song of Nunu, encargado por Riot para ampliar el universo League of Legends. Por último, se empezaba a hablar de un título con estrecha relación con el universo de RiME bajo las siglas TAM con un equipo muy reducido.

Aunque estaba programado el lanzamiento de Song of Nunu para ese mismo año, se retrasó casi año y medio por decisión de Riot, ampliando los tiempos estimados de desarrollo y también afectando y retrasando en cierta medida el avance de Brawler Crawler y TAM. A inicios de 2023, Brawler Crawler se cancela poco antes de la entrega de una vertical slice (fragmento de un videojuego cercano a la versión final que se usa para enseñar a inversores o publishers) por decisión del publisher, Digital Extremes, que formaba parte de la familia Tencent. Esta terrible situación no solo se puede atravesar sin ningún despido, sino que además Tequila no deja de contratar desde 2022 hasta 2024. Los trabajadores del proyecto cancelado fueron reubicados entre Song of Nunu, TAM y un nuevo proyecto, nombrado en clave como T3, en el que se empieza a trabajar a partir de jams internas y que se trata de un roguelite multijugador propiedad de Tequila.

Song of Nunu se publica a finales de 2023, con unos resultados en ventas muy por debajo de lo que se había previsto y con un marketing que se llevó a cabo de una forma prácticamente escasa por parte de Riot Forge, el publisher al cargo y que ya anticipaba su cierre final (enero de 2024) un par de meses antes. Tras su publicación, Tequila se queda trabajando de forma exclusiva en dos licencias propias: TAM, que se encontraba ya en fase de preproducción, y T3, en fase de ideación. Tequila sigue creciendo y no se deja de contratar a nuevos trabajadores, donde se quedan alrededor de 40 personas trabajando en T3 y alrededor de 80 en TAM. Los extrabajadores explican que se encontraban desbordados de trabajo en esta época tanto en uno como en otro proyecto, llegando así a mediados de 2024, fecha en la que se sigue contratando a nuevo talento, llegando a casi 140 empleados en total.

Acto II: la bomba

En octubre de 2024 es cuando se producen de golpe los primeros despidos. Concretamente, se despidió a 11 trabajadores a los que en el momento de publicar este artículo todavía se les deben 13 días de indemnización; una cifra que no es casualidad, puesto que con 12 ya se tendría que haber tenido que considerar un ERE. Es en esta primera tanda de despidos cuando también se cancela el proyecto T3. “Se nos comunicó desde la directiva como que Tencent no sabía lo que quería y que no se valoraba lo que se estaba haciendo desde el estudio”, explica una de las trabajadoras que relata cómo en la reunión informativa se responsabilizaba a Tencent, que además quería implementar su política de que cada estudio se centrara en un solo proyecto a la vez. La misma trabajadora, además, hace hincapié en las maneras en las que se hicieron las comunicaciones para este tipo de situaciones de ahí en adelante. Describe cómo les colocaban una reunión para el mismo día sin mayor información y donde solo se especificaba que era de obligada asistencia. “Ahí, en esa reunión, se nos dice que se cancela el proyecto, que se despiden a once personas y que a lo largo de la mañana nos va a llegar un correo diciéndonos si seguimos en la empresa o no”, recuerda sobre un día que señala como traumático. 

Uno de los afectados por esos once despidos lo relata así: “Yo estaba hablando con un compañero sobre la reunión, pensando que los despidos se corresponderían a gente que era del proyecto cancelado, cuando recibí el email de que la empresa no contaba conmigo”. “Me quedé helado”, confiesa. “Al mismo tiempo me mandaban una convocatoria por correo para una reunión por la tarde en la que me dijeron que era un buen trabajador, que había tenido un año difícil pero que lo había superado muy bien, que era un buen compañero de equipo pero que no podían hacer nada y que me despedían” continúa. “Mi sensación siempre ha sido la de que, al final, por mucho que traten de hacerte ver que eres parte de una familia, en realidad no eres más que un recurso prescindible”, finaliza.

Esta fue la primera vez que el público general se enteró del declive financiero del estudio, ya que nunca llegó a la prensa la cancelación anterior de Brawler Crawler, pareciendo que era el primer proyecto que Tequila tenía que cancelar en medio de una crisis mundial dentro de la industria del videojuego. Según los extrabajadores de Tequila, Tencent nunca llegó a dar feedback ni llegó a revisar la vertical slice que el estudio había entregado un par de meses atrás. Según el testimonio de algunos de los trabajadores de aquel entonces, comprobaron que las personas encargadas de revisarlo por parte de Tencent ni siquiera lo llegaron a abrir. Si la ausencia de comunicación sobre la posible cancelación del proyecto por parte de Tencent desde hacía ya tiempo yace entre Tencent y Tequila, o entre Tequila y sus trabajadores, no se sabe a día de hoy a ciencia cierta.

Durante ese mes de octubre, los trabajadores explican cómo se les apretó las tuercas para poder sacar una extensión de la vertical slice de TAM. Uno de los trabajadores explica el ambiente de presión así: “A mitad de mes nos dicen que tenemos que hacer una nueva vertical slice mucho más representativa del juego, que tenía que estar para enero y que si no salía bien… nos dieron a entender que Tencent podía chapar el proyecto”. “Metieron mucha presión al equipo para hacer mucho trabajo en muy poco tiempo”, resume la situación, en la que también reconoce que nunca hubo una dirección clara desde dirección creativa. “En mi departamento estábamos asustados ante tantos volantazos con el proyecto y la cantidad de trabajo que se venía, pero teníamos actitud de sacarlo adelante”, añade una de las trabajadoras. 

Su compañera concuerda con esa sensación de que el esfuerzo y el sacrificio de esos meses iba a valer la pena y que había esa mentalidad compartida entre muchos trabajadores de que era posible salvar el proyecto y el estudio. También destacan la mala gestión que había con el outsourcing (externalización del trabajo de un estudio), que se traducía en “trabajar el doble al final”, así como un mal trabajo de preproducción, especialmente en TAM. “Querían que hiciéramos un Breath of the Wild pequeñito sin tener los medios, ni la gente, ni los conocimientos”, explica una de las trabajadoras. “No había nadie al volante”, añade otra de ellas.

Presión y estrés aparte, los empleados definen como “muy negro” el ambiente que se respiró durante las semanas siguientes, en las que poco a poco se iban enterando de a quién habían despedido. “Las personas despedidas iban mandando un correo de despedida al resto”, describe una de ellas. “Era muy triste estar en esos días en el estudio”, añade otra compañera. Otro de los trabajadores resume y define su experiencia en el estudio como “un equipo increíblemente bueno dirigido por gente que no sabe dirigir”. “Nos hemos autogestionado lo suficientemente bien como para que no se haya ido a la mierda antes” afirma una de ellas, explicando con gran dolor cómo cree que “la gran mayoría era un diez”.

La supuesta medida para salvar la empresa no aguantó ni un mes, ya que el 12 de noviembre por la tarde es cuando salta la noticia de la declaración de bancarrota de la empresa. La noticia se comunica a los empleados horas antes del anuncio público y se hace en una reunión repentina sin los directores ejecutivos de Tequila (Rubio y Sancho), que habían dimitido días antes y sin haberlo notificado a sus trabajadores. Se les explica que el estudio va a cerrar: se declara en bancarrota al no poder afrontar la deuda en la que está inmerso y que comenzará el proceso de entrar en concurso de acreedores. 

Acto III: el desastre

El proceso de cerrar la empresa se lleva a partir de aquí a cabo por dos personas que fueron designadas provisionalmente como gerentes de la empresa: el director de marketing y el director de RRHH. Ambos son los encargados de plantear a los empleados un escenario crudísimo en el que no saben si van a cobrar nóminas futuras y, aunque serán despedidos tarde o temprano, no saben cuándo será eso. “El trauma es que se nos dijo que no sabían si ese mes lo íbamos a cobrar o no y había gente con hipoteca e hijos…” relata una de las exempleadas. “No se sabía nada; fue un shock gordísimo. Se comunicaban muy mal las cosas a la gente, no se daba la información real y RRHH lo hizo muy mal”, resume su compañera. Los extrabajadores explican cómo no podían simplemente dimitir ante esa situación porque entonces perdían el derecho al paro que, de llegar, no sabían cuándo iba a pasar. “Teníamos dos opciones: o baja voluntaria y te buscas otro curro o bien te esperas a ver cuándo te despiden sin saber si vas a cobrar mientras tanto”, explica una de ellos.

Los trabajadores resaltan de esas semanas de incertidumbre y desamparo el hecho de que Raúl Rubio y Luz Sancho desaparecieran del mapa de un día para otro, sin ningún tipo de comunicación más allá de un mail “clandestino” que se mencionará a posteriori, y sin hacer frente a ninguna responsabilidad de cara a sus trabajadores. “El día después de comunicarnos la bancarrota, nos enteramos por una reunión clandestina con Raúl y Luz que ellos habían dimitido antes, la semana anterior”, explican. Relatan cómo a las horas de recibir la fatídica noticia del cierre recibieron todos un correo de Raúl desde su correo personal pidiendo una reunión con todos al día siguiente. En el correo ya se adelantaba su versión donde explicaba que ellos dos no habían dimitido como directores ejecutivos, sino que les habían echado.  Al día siguiente, en esa reunión, los extrabajadores relatan que Raúl y Luz estuvieron explicando en resumidas cuentas que todo era culpa de Tencent y que se sentían culpables por haberles vendido el estudio. “En esa reunión nos dicen que ellos ya no forman parte de la dirección de la empresa pero que siguen estando ahí para nosotros y que ellos estaban luchando por intentar recuperar la empresa”, narra una de ellas con mucho escepticismo.

Los trabajadores, en este sentido, explican con mucho pesar cómo ellos nunca sintieron que fueran una prioridad para los dos fundadores del estudio y describen lo abandonados que se sintieron por ellos, especialmente durante los últimos meses. “Nos vendieron una falsa esperanza con que estaban buscando inversores y formas de salvar el estudio”, afirma otra compañera, que explica cómo desde el 13 de noviembre de ese 2024 ni uno ni otro volvieron a aparecer. “Raul y Luz no volvieron a dar señales en la empresa; saltaron del barco, desaparecieron y se dejaron de preocupar por los trabajadores”, añade. Una de las primeras situaciones que les hicieron sospechar de que algo no estaba yendo bien en el estudio fue cuando, en verano de 2024, el que era el director de desarrollo se fue del estudio de forma repentina y sin apenas comunicarlo. “Raúl y Luz nunca lucharon por nuestros derechos, solo intentaron estirar el chicle del cierre al máximo posible, para que la empresa fuera subastada de forma pública y ellos pudieran intentar recuperar sus propiedades intelectuales”, denuncian.

También denuncian que Tencent, con un 70 % de la empresa, por su lado intentaba lavarse las manos respecto a los pagos. Los extrabajadores recalcan aquí la mala fe por parte de la gigante china, explicando cómo las cancelaciones de los proyectos y los cierres siempre han sido antes de entregas importantes, justo antes de los pagos. Desde la comunicación de la bancarrota, empieza entonces una batalla entre la empresa y los trabajadores que dura meses. De esta manera, Tequila pide dinero a Tencent cada mes para hacerse cargo de las nóminas, que van mes a mes, pero siempre con incertidumbre y con mucho retraso. “Nunca supimos si íbamos a cobrar o no hasta que no llegaba el final del mes o el principio del siguiente”, denuncian. 

Paralelamente, los trabajadores describen la situación como una amenaza velada por parte de la empresa de que no se va a seguir pagando si levantaban la voz y contaban a los medios lo que estaba pasando. Estas amenazas, sumadas a la situación de incertidumbre con el tema de las nóminas y los despidos, causó el desánimo en la mayoría de casos y una parte de los trabajadores decide renunciar al despido y al respectivo finiquito aceptando nuevos trabajos en otras empresas. En otros trabajadores esta situación parece encender una chispa, y más de una decena deciden finalmente sindicarse, un hecho que, afirman, jugó un papel fundamental en toda la negociación. Gracias al apoyo del sindicato (CGT de Gráficas de Madrid junto a CVSI) y de un abogado contratado por la Asamblea de Trabajadores, los trabajadores pudieron recibir asesoramiento constante y negociar a su favor las mejores condiciones de despido posibles. 

Imagen realizada por la Coordinadora Sindical del Videojuego

Una de las extrabajadoras define la movilización de los empleados desde el 13 de noviembre como “fructífera” y explica que para finales de noviembre ya se había constituido asamblea con representantes elegidos. “Durante ese tiempo los trabajadores nos movilizamos un montón; la reacción fue bastante buena, sobre todo al inicio”, describe. “Necesitábamos tener información porque la empresa no nos la iba a dar”, añade su compañera, que critica duramente que la empresa durante este proceso no les dejara nunca, a excepción de una sobre el inicio del ERE, información por escrito sobre todo este proceso. “Teníamos reuniones pero nunca se nos comunicaba nada de forma oficial ni por escrito”, aclara, definiendo además muchas de esas comunicaciones llenas de “verdades a medias” y “contradicciones” por parte de la empresa.

Acto IV: la lucha

El ERE no se puso en marcha hasta finales de enero pese a que, desde la empresa, se había asegurado  que iba a arrancar en diciembre. En este inicio de negociaciones, los trabajadores pelean para que sean Tequila y Tencent los que hagan frente al pago de las indemnizaciones y de los despidos en lugar de dejar que sea el Estado el que tenga que responsabilizarse. Para acelerar y apretar las negociaciones, los extrabajadores explican que decidieron tomar medidas y usar a su favor el lanzar un comunicado de prensa hablando de la situación. Se había llegado a tomar esta medida porque vieron que la reputación de Tencent y de los fundadores de Tequila era la única carta que les quedaba para acelerar dichas negociaciones. “El comunicado era, de hecho, bastante objetivo: se informaba de que estábamos todavía en enero, que todavía no se habían hecho los despidos y que estábamos en una situación de incertidumbre en la que cobrábamos las nóminas tarde y apuntábamos a Tencent, a Raúl y a Luz de la mala gestión de la empresa”, describe una de las exempleadas. “Era todo información pública al fin y al cabo, era un recordatorio de que esto seguía y de que lo estábamos pasando mal”, añade un compañero.

Se le comunica a la empresa dicha decisión, donde en el escrito los trabajadores dan su versión de los hechos y se responsabiliza a los dos directores ejecutivos de Tequila, pero para entonces dicho comunicado ya le había llegado a la empresa por filtración de alguien. Como resultado, los representantes de la asamblea reciben un correo de Raúl Rubio que, según los testimonios de los trabajadores entrevistados, había dejado de comunicarse con los empleados sin previo aviso y desde noviembre. En dicho mail los extrabajadores explican que Rubio amenazaba con consecuencias legales si el comunicado salía adelante y ofrecía reunirse con ellos para explicarles qué pasaba. 

En palabras textuales de una de las personas que recibió dicho mensaje, “el correo ese era una amenaza clara, literalmente nos dijo que quería hablar con nosotros para ‘esclarecer la situación’ porque se está planteando publicar un comunicado con falsas afirmaciones acusándonos de la situación actual del estudio, eso tendría graves consecuencias», citando textualmente parte del mismo. Al pasar totalmente fuera de la mesa de negociación, los trabajadores no accedieron a hablar con él. El abogado contratado por la Asamblea de Trabajadores, además, les aseguró a los representantes que en el comunicado no había nada escrito por lo que Raúl pudiera denunciarlos.  

“Lo único que le importaba a Tencent y a Raúl era su imagen”, afirman con pesar. En este sentido, uno de los trabajadores hace interesantes puntualizaciones sobre esto: “Todo el rollo de ser una empresa que tenía esa sensación de ser familiar hizo muy difícil organizarse porque todo el mundo tenía lazos con alguien de quien creía que se podía fiar”. “Eso hizo que mucha gente que estaba en la cúpula estuviera presente en las reuniones de empresa y nos hiciera chantaje emocional y filtrara cosas tanto a la empresa como a los antiguos CEOs”, termina. 

Llega febrero y con ello entra la administración concursal. Pese a ello, y en gran parte por la presión de lanzar el comunicado, la empresa parece abierta por fin a negociar en serio con los trabajadores, motivo por el que el comunicado mencionado arriba nunca llega a hacerse público. Estos afirman rotundamente que lo que hizo en ese momento conseguir unos acuerdos dignos para ellos fue sin duda el miedo de sus cabezas visibles a perder la reputación o la buena imagen que tenían hasta la fecha. “Sin esa baza y sin acción sindical, no hubiéramos conseguido nada”, afirman rotundamente. Con ello, finalmente, el 13 de marzo todos los trabajadores restantes son despedidos cobrando por completo sus indemnizaciones, a excepción de la correspondiente al mes de febrero, la cual cobran dos semanas más tarde.

El acuerdo conseguido, de 25 días por año trabajado, fue además a cargo de Tencent. Tras casi cinco meses de desgaste emocional, psicológico y mucha incertidumbre, a día de hoy confirman que han podido cobrar todo lo que les debía la empresa. De los once despedidos en octubre, solo uno, y se cree que por error, ha cobrado a día de hoy los días de lo pactado en la conciliación, tal y como se afirma párrafos atrás. “A día de hoy, 30 de julio, se me deben más de 6 000 euros”, declara uno de los afectados. “Tengo dos compañeros a los que se les debe bastante más, uno de ellos más de 15 000 euros. No hemos vuelto a saber nada de Tequila y lo cierto es que ya no contamos con cobrar ese dinero”, confiesa.

Pese a la victoria final de los trabajadores, estos son conscientes de que se movilizaron y pasaron a la acción demasiado tarde. “Con toda probabilidad, creemos que si nos hubiéramos movilizado con una huelga y hubiéramos llamado a periódicos generalistas, además de comunicar a la empresa la intención de sacar un comunicado, habríamos conseguido los 33 días y el pago de todos los sueldos al momento”, afirman. “Y la situación no se habría dilatado casi cinco meses”, añaden.

A la hora de señalar responsables, los extrabajadores no se olvidan tampoco de Tencent que, tras tan solo dos años después de la compra del estudio, decide dejar de financiarlo argumentando que no se cumplía con las expectativas de rentabilidad. Una información que, afirman los extrabajadores, nunca tuvieron ni sospecharon puesto que, aseguran, “toda la comunicación recibida era siempre positiva”. “Durante estos años se aprobaron las entregas y se aseguró que cumplíamos con las expectativas y los plazos”, añaden. Por otro lado, y como ya se ha ido dejando patente a lo largo de estas líneas, los extrabajadores también señalan a los miembros de la junta directiva y a los directores ejecutivos que, en sus palabras, no solo ocultaron el estado de la empresa, sino que se desentendieron de sus responsabilidades hacia sus empleados.

Los extrabajadores también denuncian a nivel general y durante los últimos años el exceso de trabajo aunque la plantilla no dejó de crecer hasta la primera ronda de despidos: “éramos 120 cuando nos despidieron a todos y aun así faltaban manos”, reconoce una de las extrabajadoras. Sobre el proceso de movilización y lucha, los extrabajadores recalcan una vez más la enorme ayuda del sindicato, y expresan un enorme agradecimiento: “el sindicato en general nos estuvo guiando muchísimo; la gente de dentro siempre está dispuesta a ayudarte y asesorarte y nos han apoyado en todo el proceso”. “Todo esto ha sido menos horroroso porque nos hemos apoyado entre nosotros”, añade una de las compañeras.

Pese a que los acuerdos de indemnización, despidos y pagos de nóminas pendientes no ha podido ser la mejor, los extrabajadores afirman estar muy orgullosos de lo peleado y de lo conseguido. En este sentido, su comunicado de prensa finaliza así: “La organización de trabajadores no debe ser únicamente una respuesta a la crisis, debe ser un trabajo continuo que prevenga los atropellos y nos eduque en la defensa colectiva de nuestros derechos de forma constante, ahora más que nunca en vista de la deriva de la industria”.

Desde Nivel Oculto nos hemos puesto en contacto con Raúl Rubio y Luz Sancho para escuchar su versión. Tras hablar con ellos y atender a sus argumentos se les propuso un artículo complementario donde pudieran explicar su visión de lo aquí narrado. Ambos niegan los hechos aquí descritos y han declinado nuestra propuesta.

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