Análisis: Halo 4

Análisis: Halo 4 8

Microsoft no es una compañía que sea santo de mi devoción. Sin embargo, he de reconocer que sabe jugar muy bien sus cartas, convirtiendo en éxitos ideas que en manos de otro las veríamos descabelladas. Y es que Microsoft puede presumir de haber conseguido varios hitos en esta generación:

Desde aquí, y con todos mis respetos, chapeau. De mayor quiero ser como ellos.

Des de la llegada de la primera X-Box, Halo se convirtió en el buque insignia de la compañía, reportando una enorme cantidad de ventas y con incontables fans alabando la franquicia, su universo y a su prota, el Jefe Maestro. Si bien juegos como Goldeneye y Perfect Dark, ambos de Rare y lanzados para Nintendo 64, mostraron que los FPS eran posibles en consola, parece que fue con Halo que se asentó esa idea y comenzó a ponerse en práctica. La cosa iría mucho más lejos cuando se lanzó la segunda parte, que instauró por completo el juego online en consolas. Pese a la conclusión de la trama del Jefe Maestro con la tercera parte, expandieron el universo con spin offs, precuelas o remakes hasta llegar a algo que era inevitable dado lo suculento que es el pastel: Una nueva entrega numerada, la genuina cuarta parte de la saga. Todo juego de la saga siempre se ha esperado con enorme expectación. Este nuevo caso no fue ninguna excepción. Sin embargo, también había mucho miedo. Bungie, creadores de la franquicia y desarrolladores hasta Halo Reach, se bajaba del barco en busca de nuevos proyectos, fuera del amparo de Microsoft y haciendo un pacto con el diablo aliándose con Activision. La encargada de continuar las batallas del Jefe Maestro sería 343 Industries, una empresa creada para dedicarse completamente a Halo.

 

Halo 4 supone el inicio de una nueva trilogía. Cortana, la Inteligencia Artificial que siempre acompaña al Jefe, vislumbra una nueva amenaza y no le queda otro remedio que despertar a su compañero de armas de una larga siesta de más de cuatro años. El pacto de paz entre la UNSC y el Covenant se ha roto y por si no fuera suficiente, una nueva raza alienígena conocida como los Forerunner han iniciado una cruzada para conquistar toda la galaxia mediante los Prometeos. El Jefe Maestro vuelve a necesitar un arma. Son muchos los shooters que llegan al año y, sin embargo, Halo sigue permaneciendo bastante fresco gracias a su fórmula alejada de campañas bélicas plagadas de scripts, que hay unos pocos, pero solo se usan en momentos muy esenciales para contarnos su historia. En las últimas entregas, hemos visto como se ha puesto un mayor énfasis en la calidad narrativa de la trama, aspecto que se ha mejorado considerablemente en esta cuarta entrega, que ser nada del otro mundo, consigue ponernos en situación y presentarnos un conjunto de nuevas razas alienígenas como si de un capítulo introductorio se tratara, por lo que se sigue con gran interés. Esto en en gran parte gracias a Cortana. La trama de Halo 4 gira en torno a ella y cabe decir que ha sufrido una transformación considerable y muy positiva, tanto a nivel de diseño como de personalidad, se le acaba cogiendo mucha simpatía a la IA. Esa importancia en estrechar los lazos entre los dos protagonistas, consigue incluso que el Jefe Maestro consiga un poco más de carisma (quién lo iba a decir), dejando ver su lado más humano, aun que siga siendo tan insípido como siempre y sus intentos por parecer un completo badass con armadura vuelven a ser inútiles.

No encontrareis novedades de peso que cambien radicalmente su mecánica, algo criticable después de varios años, pero comprensible. Si 343 Industries hubiera cambiado demasiado el cóctel en su carta de presentación, hubiera firmado su sentencia de muerte. Pese a ello, sus mecánicas son tan diferentes de sus competidores que se hace rematadamente agradable y divertido jugar. Esto no es Call of Duty ni cualquier otro shooter que se le parezca. Aquí los lineales pasillos son sustituidos por grandes escenarios y los enemigos no aparecen de forma predeterminada por la izquierda o la derecha. Nuestros adversarios cuentan con una muy meritoria inteligencia artificial para hacernos las puñeta en todo momento, ya sea moviéndose, esquivando, cubriéndose o lanzándose contra ti en plan kamikaze. Todas las señas de identidad por los que siempre se ha distinguido esta saga permanecen intactas. Como si de un campo de batalla se tratara, uno debe ser flexible y adaptarse a cualquier entorno usándolo a su favor, sabiendo racionar las balas de cada arma y cambiarlas por las de nuestros enemigos en busca de munición, así como saber en todo momento cuál es la más útil dependiendo de nuestro enemigo. Como era de esperar, se reciclan gran parte de las armas de toda la saga, tanto las de la UNSC como las del Covenant, siendo tan peculiares como siempre. Por supuesto que también hay cabida para nuevos juguetes, la mayoría por cortesía de la nueva raza enemiga, los Forerunner, muchas son parecidas a las de la propia USNC, como rifles, escopetas, pistolas, aunque con ciertos atributos que las hacen muy peculiares. Con los enemigos sucede algo muy similar. Por parte de los Covenant, se repiten prácticamente todo el grupo de especies que engloban el clan, sin cambios importantes a destacar en su comportamiento. Con los Forerunner ya es otro cantar. Aunque sólo dispongamos de tres variedades de enemigos dentro de los Prometeos, lo cierto es que son más que suficientes para obtener nuevas experiencias en las batallas. Todos tienen un aspecto robótico y mecánico. Tenemos a unos perros de lo más puñeteros que atacan en grupo y nos rodean, van equipados con metralletas en el lomo e incluso pueden escalar paredes. Después están los caballeros, de imponente tamaño y de gran resistencia. Por último, tenemos unos robots voladores muy similares a un dron, que a parte de dispararnos, pueden generar escudos que protegen a los caballeros y en algunos casos, resucitar a los enemigos caídos, por lo que es importante acabar con ellos primero. Como se puede ver, ninguna batalla es igual a la otra, mostrándose completamente fiel al legado de Bungie. Dato que para muchos fans de la saga, ya es suficiente.

 

                                                Él sigue tan plano como siempre. Hasta un botijo tiene más carisma.

En cada entrega hemos tenido la oportunidad de pilotar diferentes vehículos, tanto de la UNSC como del Covenant, sobre todo a la hora de avanzar por escenarios de gran extensión con auténticas batallas campales. Algo que además se acentuó en Halo 3 y Halo Reach, buscando demostrar batallas a gran escala y con un alto grado de épica. La única novedad destacada en ese aspecto es la incorporación de un nuevo vehículo bípedo llamado Mantis. Sólo lo usaremos en momentos muy puntuales, pero le otorga un plus de variedad a la campaña que se agradece, incluso habrá algún que otro momento en que pilotemos una nave espacial por la que avanzaremos por estrechos recovecos de una estación espacial.  Sobra decir que vehículos como los Ghost, los Pelican o los Wraith vuelven a aparecer para nuestro deleite. Halo 4 continua en esa línea de colocar al jugador en grandes y épicas batallas por tierra, pero no la aumenta, más bien le resta algo de importancia. Los fans no deben echarse a temblar, sigue habiendo grandes batallas a gran escala, pero es cierto que los escenarios no son tan grandes ni tampoco las batallas son tan numerosas. Uno de los motivos podría ser que el hardware de Xbox 360 no es capaz de crear escenarios de mayores dimensiones con la poderosa calidad gráfica del título, aspecto que en esta cuarta entrega sorprende muy gratamente. Otra podría ser por la misma trama. 343 Industries ha querido otorgar a Halo 4 una historia con un tono mucho más solemne y solitario. Puede que esto emocione a los más nostálgicos y veteranos de la saga, pues Halo 4 se parece mucho más a aquel primer Halo: Combat Envolved que a las últimas entregas de la franquicia, con homenajes incluidos  Todo ello con un alto grado de intensidad y mucha variedad, pese a que también sea una campaña algo más corta en comparación a anteriores entregas. Cosa que tampoco ayuda la falta de exploración debido a la ausencia de las calaveras, sustituidas por la localización de unos pocos terminales.

No únicamente se vive de la campaña, y es que por algo los modos multijugador de la saga son de lo más jugados en XBox Live, con permiso de la saga Call of Duty. 343 Industries se ha encargado que esa enorme racha de popularidad en Xbox Live continúe. Pese a que la senda de Halo 4 sea claramente continuista, sí que se perciben cambios importantes en su faceta mutijugador, que siempre ha estado dividida en diversos apartados. Se mantienen los modos multijugador competitivos de toda la vida, de los clásicos duelos por equipos, a los de capturar la bandera, con algunas nuevas incorporaciones. Las diferencias imperan en que 343 Industries ha querido dotar al modo online de mayor dinamismo, incluyendo incluso un sistema de ayudas o perks para facilitar un poco las cosas al más novato. Más accesible y mucho más rápido, pero siempre manteniendo las premisas y conceptos originales por los que siempre se ha regido esta modalidad en Halo y que atrae a una burrada de jugadores. La estrategia no es la de un Battlefield, pero no llega a ser tan simple o directo como un Call of Duty. Por no hablar de que aquí también disponemos de los vehículos que aparecen en la campaña y los mapas son de una extensión considerable. Otro de los modos que se recuperan es el modo Forge o editor de mapas que debutó en Halo: Reach, vuelve más potenciado y con nuevas y más accesibles herramientas para que editar sea más fácil.

 

                                                 Ella está genial. Ya vale la pena el juego sólo por ella.

El punto que más controversia levantará son las Specs Ops, una nueva modalidad que sustituye el tan aclamado modo Tiroteo, que se basaba en hacer frente a hordas de enemigos solos o acompañados de un amigo. Las misiones Spec Ops se han concebido como una nueva campaña que se basará por temporadas y que la primera es completamente gratuita. Cada semana está disponible para descargar un nuevo capítulo de la temporada. Pese a que aquí haya más contexto debido a su trama, lo cierto es que no se aleja demasiado de lo que representaba el modo horda, pues la mayoría de misiones se basan en enfrentarnos a ingentes cantidades de enemigos por escenarios cerrados. Sólo que resulta algo más sencillo que el modo tiroteo pues tenemos vidas ilimitadas. El dato más sangrante viene con el acceso a esta nueva modalidad. Da igual que la juegues sólo o a pantalla partida. Estás obligado a tener una cuenta Gold de Xbox Live si quieres jugar a ese modo, pues debes estar obligatoriamente conectado a Internet para jugarla. Evidentemente no hace falta pensar demasiado el porqué Microsoft lo ha hecho de esta manera, seguro que crecen las cuentas Gold con esta decisión. Inteligente, pero rastrera a más no poder. También vuelve el modo cine, donde podremos editar o tomar fotos de los videos más recientes de nuestras partidas. El problema es que también viene recortado, pues sólo se puede usar en los modos multijugador, mientras que en los anteriores Halo también estaba disponible para la campaña.

Xbox 360 ya lleva siete años a sus espaldas, lo que implica que en el panorama actual ya es impensable que una consola tan veterana pueda impresionar a nivel gráfico. Pero aunque parezca mentira, lo hace. Halo 2 fue muy puntero en su momento, pero desde entonces, la saga no ha destacado demasiado en materia gráfica en sus entregas posteriores, si excluimos el tamaño de sus escenarios, claro está. Sin embargo, Halo 4 puede presumir de contar los mejores gráficos de cualquier título que haya pasado por la consola de Microsoft, y a niveles que ya a estas alturas nos parecían imposibles. Su aspecto visual es impactante y bello, con un gran trabajo tanto en escenarios como en los modelos de los personajes, sobre todo en los rostros humanos, que además hacen gala de una expresividad facial impecable. Pese a que su magnífico aspecto sólo es posible sacrificando el tamaño de los escenarios, que no gozan de esa gran escala como sí gozaban Halo 3 o Halo: Reach. Es un título que se nota que ha recibido mucha atención y mimo, pues ni siquiera se aprecian defectos o bugs. 343 Industries ha querido dotar de su sello personal a su aspecto visual, haciéndolo igualmente bello como antaño, pero sin recurrir a una paleta de colores tan chillona. Halo 4 presenta un aspecto visual mucho más oscuro y maduro que sus anteriores entregas. Y pese a que los diseños de los enemigos se mantengan intactos, también tiene sutiles cambios para adaptarlos a este nuevo enfoque artístico. Ya no parecen tan infantiles como muchos criticaban. Lo dicho, una delicia a nivel visual… y Cortana está como un queso.

 

A nivel sonoro, Halo 4 también destaca en gran medida, sobre todo en lo que a efectos se refiere. El conjunto, a nivel general, es muy contundente. El doblaje al castellano desgraciadamente es otra cosa, y es que esta saga nunca ha sido muy agraciada en su doblaje de la lengua cervantina. No es que las actuaciones sean mallas, pero su edición deja mucho que desear. Hay cierta desincronización labial en escenas de video que no están generadas por el motor del juego. Y por razones que se desconocen, la voz del Jefe Maestro cuenta con dos dobladores. Tiene su doblador habitual, pero en momentos muy puntuales en que el personaje suelta una sola frase, se nota claramente que el doblador es otro.  Martin O’Donnell y Michael Salvatori fueron los encargados de dotar a Halo de épica con su banda sonora, que también tiene muchos adeptos.  Neil Davidge es el sustituto de estos compositores para Halo 4. La ausencia de Salvatori y de O’Donnell se nota, aunque ello no significa que Neill Davidge no hace un buen trabajo. Totalmente al contrario. Lejos de tratar de emularlos, busca su propio camino. Puede que sea un poco más convencional, pero busca componer melodías más solemnes que estén en armonía con la soledad en la que se encuentra el Jefe Maestro. La épica no es tan importante en esta entrega, pese a que haya temas tan destacables como Arrival, una auténtica joya.

Había mucha ilusión, pero también mucho miedo con este Halo 4. Suponía una ruptura en todos los niveles al trabajo que había llevado a cabo Bungie. El fan de la franquicia puede estar tranquilo, la saga está en muy buenas manos. Sí que es cierto que no es un producto redondo, pues tiene muchas luces, pero también unas cuantas sombras que son incomprensibles. La ausencia del modo cine en la campaña, el acceso a las Spec Ops, una campaña menos duradera, altamente conservador… Pese a ello, supone un debut inmejorable para 343 Industries dentro de la saga por sus numerosos aciertos, que principalmente consiste en mantenerse totalmente fieles al legado de Bungie adaptándolo a su propio punto de vista. No es el mejor Halo, pero tampoco es el peor. Ese dudoso honor sigue recayendo en Halo 3 (palos a mi). Este nuevo comienzo no podía haber sido mejor, e independientemente a la saga a la pertenezca, estamos ante uno de los mejores shooters del año y quizá ante el producto mainstream más redondo y completo de este 2012 gracias a su generoso contenido. Por si todo esta fuera poco, es la entrega que más se parece a aquel ya lejano Halo: Combat Envolved. ¿He dicho ya que Cortana está muy buena?

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