Especial: 30 Años de Amiga

Especial: 30 Años de Amiga 2

Por aquel entonces Steve Jobs estaba obsesionado con la idea de que Warhol probara MacPaint, pero Andy no parecía especialmente interesado debido a que en aquel momento el Mac únicamente funcionaba con escala de grises y a Andy le gustaba mucho el color. Entonces llegó la gente de Commodore Amiga, quienes días antes habían realizado una demostración mostrando 4096 colores a la vez en pantalla, y le propusieron la misma idea a Warhol, recibiendo una respuesta mucho más entusiasta por parte de éste. Además, la gente de Commodore estaba dispuesta a pagar un montón de dinero.

Matt Wrbican, Archivista Jefe del Museo Andy Warhol

El 23 de julio de 1985 se lanzaba el Amiga 1000 a un precio de $1.295 con la pompa y el lustro necesario de la época (señor con pajarita incluido). Fuel comienzo de una carrera que alcanzaría su punto de mayor gloria con la salida del Amiga 500 un par de años después, terminando de la manera desastrosa que todos más o menos conocemos. La historia de Amiga es una de tantas en la historia de la tecnología doméstica en las que el vértigo del ascenso se igualó al de su caída, pero mientras tanto supuso uno de los mayores reclamos para toda una generación que encontró en esta pesada máquina el híbrido perfecto entre ordenador personal y consola.

La imagen de Andy Warhol dibujando a Debbie Harry –cantante de Blondie para más señas- a través del Deluxe Paint, creado para la ocasión por una empresa no demasiado conocida entonces llamada Electronic Arts, es una de tantas anécdotas que nos deja una máquina mítica. Antes de eso, únicamente tres años antes, todo había comenzado en la cabeza de Dave Morse, presidente de una empresa llamada Hi Toro con sede en Los Gatos, California, y cuya intención era entrar en el mercado en auge de los videojuegos a través de una máquina destinada a convertirse en la punta de lanza tecnológica de los mismos. Para ello recurrió a Jay Miner, creador de la Atari 800 y la Atari 2600, quien por entonces se encontraba en paro tras despedirse de Atari por recibir la negativa al desarrollo de un ordenador de 16 bits. Miner, convencido de que es ahí hacia donde se dirige el mercado, propone a Morse crear una máquina basada en la CPU Motorola 68000.

Warhol, Amiga 1000 y Debbie Harry. Tremendo Combo.

Lo primero es un cambio de nombre, pues por lo visto Hi Toro no es el mejor reclamo para los inversores. De ahí nace Amiga, cuyo significado es una clara muestra compadreo geek y que además está alfabéticamente por encima de Apple o Atari, dos de sus directos competidores en mercado. Doble win.  El equipo de trabajo inicial está formado por Morse como presidente, Miner y Ron Nicholson encargándose de la parte de hardware y RJ Mical, Carl Sassenrath, Dale Luck y Jim Goodnow a cargo del software. Conscientes de que el desarrollo va a requerir una obscena cantidad de dinero para la época (se habla de una inversión inicial de $7M), la recién fundada Amiga decide comercializar diferentes productos relacionados con el videojuego para recaudar financiación extra. Entre ellos se encuentra The Joyboard, un joystick reconvertido en tabla para poder controlar los juegos con los pies que seguramente les suene de algo.

El resto, hasta la presentación del Amiga 1000 –el cual llevaba serigrafiada la firma de sus creadores junto a la huella de la pisada del perro de Miner- es un compendio de pases ante la prensa con errores de última hora, anécdotas que incluyen comprar un asiento de pasajero para poder transportar el prototipo en “zona humana” del avión y la interminable búsqueda de financiación para sostener el proyecto. Aquí es donde entrar en liza Commodore, quien finalmente acabó quedándose con la empresa cuando ya estaba finalizada la primera versión del Amiga 1000. Hay una anécdota curiosa relacionada con Jack Tramiel, un tipo de dudosos escrúpulos que por aquel entonces acababa de comprar en secreto Atari mientras todavía era presidente de Commodore, la cual abandonó cuando tuvo cerrada la compra. Tramiel se interesó por la adquisición de Amiga en cuanto comprobó que su recién abandonada Commodore había realizado ciertos acercamientos. Con este propósito soltó medio millón de dólares sólo para entrar en el proceso de negociación, dinero que tendría que ser devuelto en el plazo de un mes si no se llegaba a un acuerdo. La gente de Amiga se fundió la cantidad en poco más de un día y las negociaciones no fueron precisamente bien. Tramiel ofrecía 98 centavos por acción y Morse pedía dos dólares. El problema era que cada vez que Morse rebajaba la cifra para alcanzar un acuerdo, el bueno de Tramiel hacía lo propio con la suya a la espera de que se acabara el plazo para la devolución del dinero y entrara en vigor una cláusula que indicaba que si el dinero no había sido devuelto podría quedarse con la compañía. Afortunadamente para Amiga, lograron cerrar el acuerdo con Commodore tres días antes del vencimiento del plazo con una compra de $4,25 por acción, lo que permitió saldar la deuda y alejarse de las garras de Tramiel.

La principal labor de Commodore fue poner orden en los “sueños de garaje” de Amiga. Comenzó a reducir costes, exigir plazos aceptables en los desarrollos y a elaborar un plan de crecimiento sostenible. El Amiga 1000 no había funcionado mal, pero debido a un lanzamiento algo apresurado tenía cierta fama de poco fiable entre los profesionales, lo cual no era la mejor de las publicidades. El equipo se puso a trabajar en dos líneas de negocio: un Amiga 2000 que vendría a sustituir al Amiga 1000 en el sector profesional y un Amiga 5000 destinado al mercado doméstico que además se antojaba como una continuación lógica del Commodore 64. Podría extenderme mucho en las bondades del Amiga 500, pero nada podría igualar a esta voladura de vídeo promocional para su lanzamiento en España en 1988.

Me van a permitir que me detenga aquí, en este instante de la historia en el que se produjo el milagro de aunar tecnología punta junto con una explosión de desarrollo por parte de las diferentes empresas de software. No duró mucho, apenas seis años en los que el PC terminó devorando el sueño de Commodore Amiga, pero fue tiempo más que suficiente como para dejarnos unos cuantos clásicos que, siendo esta una página de videojuegos, habrá que poner en forma de lista para no desentonar demasiado con el resto. Allá va por tanto mi lista de imprescindibles. No son los mejores, ni falta que hace, es una lista elaborada desde el recuerdo y la nostalgia sin más valor que eso. Aun así, lo mismo descubren algún título interesante.Another World

La indiscutible obra maestra de Éric Chahi tuvo en el Amiga 500 su mejor aliado. Cuatro discos (si no recuerdo mal), en el que primero se utilizaba casi en exclusiva para la intro, que daban para contar una de las mejores videoaventuras que ha dado el género. 

Chuck Rock

Lanzado en 1991 por Core Designs, quienes por aquel entonces parecían los elegidos para trasladar la magia del cartoon al Amiga, Chuck Rock nos pone en la piel de un simpático neandertal (en el sentido más amplio de la palabra) cuya mujer será secuestrada por un tipo con pelazo. El resto es un magnífico arcade de plataformas acompañado por la BSO compuesta por Matthew Simmonds.

Defender of the Crown

Uno de los sempiternos en cualquier listado de grandes éxitos de Amiga, pero es que resulta prácticamente imposible abstraerse de la magia del desarrollo de Kellyn Beck a través de Cinemaware. Defender of the Crown lo tenía todo: Justas, asedios, estrategia y al mismísimo Robin Hood.

Flashback

Otro de esos títulos que siempre están, y por algo será. Paul Cuisset se saca de la manga una épica aventura que muchos tomaron como una continuación bastarde de Another World. A día de hoy, y dada la merma de ideas originales en Hollywood, resulta extraño que nadie haya querido tirar de él para marcarse un blockbuster veraniego. Cualidades no le faltan.

Future Wars

No muchos conocen este títulos de Delphine que tiene el honor de tener como diseñador jefe a Paul Cuisstet y de artista responsable a Eric Chahi. Çontiene serios fallos en algunas de sus mecánicas, pero cuenta con un diseño que haría las delicias de cualquier desarrollador hipsterazo actual y una historia con viajes en el tiempo, logias y limpia-cristales.

Heimdall

De nuevo Core Designs apuesta por el estilo cartoon y acierta. Heimdall recoge elementos de Zelda y los mezcla con toques de rol clásico para trasladarnos a una mitología nórdica isométrica cuya trama y mecánica sigue aguantando el tipo perfectamente a día de hoy.

Indiana Jones and the Fate of Atlantis

A estas alturas hablar de la que quizás sea la mejor aventura gráfica jamás realizada es siempre repetirse. Once discos tenían la culpa.

James Pond 2: Robocod

Parodiar a James Bond convirtiéndolo en un pez fue buena idea. Agregarle el traje de Robocop aún mejor. No sabría decir si James Pong 2 es el mejor plataformas de Amiga, pero sin duda es el más colorido y uno de los que más recuerdan a la mejor Nintendo.

Kick Off II

Un año después de su precuela, Dino Dini alcanza la perfección de una manera de entender los juegos de fútbol que no se ha vuelto a ver tras el desembarco de los títulos modernos. Lo intentó años después con GOAL!, pero aún siendo un buen juego había algo que no encajaba. Los seguidores de Sensible Soccer deben saber que todo empezó aquí.

Lemmings

La intro inicial ya indicaba que nos encontrábamos ante algo grande, aunque pocos podían imaginar la revolución Lemmings. Si el fenómeno fuese actual contarían con serie de televisión propia, película y más merchandising que los minions.

Rainbow Island

Pocas veces un arcade había tenido una conversión tan fiel a su paso a los 16bits. La continuación de Bubble Bobble lucía espectacular en el Amiga 500, incluida una banda sonora que era imposible no tararear.

Rick Dangerous 2

De nuevo Core Design, aunque esta vez con un cambio de registro. Se mantiene la concepción artística desenfadada pero detrás se esconde uno de los títulos más difíciles del catálogo mainstream de Amiga. Todo un homenaje a la scifi de serie b.

Shadow of the Beast II

Hubo una época en la que ver el sello de Psygnosis suponía un seguro de calidad. Shadow of the Beast 2 supone un hito en la historia de este publisher, quien puso todo de su parte, incluida la colaboración de Roger Dean para la portada y los dibujos de promoción, para que el título desarrollado por Reflections alcanzara un acabado pocas veces visto hasta la fecha. La banda sonora realizada por Tim Wright y la que quizás sea la mejor intro realizada jamás en esta máquina completan uno de esos juegos que por su importancia debería ser nombrado en más ocasiones.

Space Ace

Trasladar la mítica recreativa de Don Bluth al Amiga parecía algo imposible, y sin embargo sucedió. No era un buen juego, de hecho es bastante discutible definirlo como juego. Tenía escenas cortadas, el argumento era sucesión de imágenes sin mucho sentido y para colmo te pasabas más tiempo cambiando de disquete que jugando ¿Qué hace entonces en esta recopilación? Sencillo, era el título que siempre ponías a alguien que venía a tu casa para presumir de máquina. Postureo vintage.

Speedball 2

El mejor juego de los The Bitmaps Brothers y uno de los mejores arcades de deportes que ha parido el medio. Tan sencillo como eso.

Syndicate

Supone mi puerta de entrada al cyberpunk, lo cual lo hace imprescindible a nivel personal. Peter Molyneux y Sean Cooper crean una obra dura y áspera que a día de hoy levantaría controversia.

The Blues Brothers

Si existe una película cuya concepción es prácticamente un videojuego esa es The Blues Brothers. Titus Software supo trasladar la locura, el humor y la clase de la obra original a las pantallas de Amiga aprovechando una banda sonora irrepetible.

Toki

Otro de esos títulos de los que presumir ante las amistades. Ocean Software realizó una conversión espectacular de la recreativa original de TAD Corporation, rebajando ligeramente el nivel de dificultad y manteniendo hasta donde pudo una calidad gráfica que a día de hoy convence al más pintado.

Turrican II

Si tuviera que definir el Amiga 500 en un único título, este sería sin duda alguna Turrican II. Niveles de mapeado complejo llenos de secretos. Voces digitalizadas para todo (cosa que por entonces me flipaba cosa mala), mezcla de fases a pie con fases en nave y un MUSICOTE elaborado por Chris Huelsbeck para la ocasión.

Wrath of the Demon

Otro de esos títulos que parecían destinados a ocupar un lugar destacado en el postureo de entonces. Wrath Of The Demon es el único título (que yo sepa) de un estudio canadiense llamado Abstrax. En la Wikipedia indican que la programación en la versión de Amiga corrió a cargo de David Foster, un músico canadiense ganador de 16 de Grammys, pero no me atrevería a asegurarlo. En cualquier caso se trata de un título digno que destaca técnicamente, sobretodo en los niveles donde puede hacer alarde de sus 12 planos de scroll.

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