Análisis: Digimon Story Cyber Sleuth

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Digimon Story Cyber SleuthAnálisis

Hace 15 años ya, llegaba a España y a gran parte del mundo la primera oleada de criaturas a las que capturar gracias a Nintendo y Pokemon.  Por esas mismas fechas, finales de los 90’s, se pudo disfrutar de un anime que recogía esa esencia de capturar y hacerse amigo de monstruitos, pero ésta tenía una diferencia: los bichos que aparecían no eran solo “mascotas” y la acción era el hilo principal de dicho anime. Si a eso le sumamos un toque más oscuro y aventurero, y las fantasías tecnologías de principios del siglo XXI, más de uno y de una, habrán reconocido la serie de la que hablo.

Los que estéis rondando desde los veintimuchos años seguramente habéis visto esta serie antes de ir al cole o en la merienda, y su opening seguro que está grabado en vuestra memoria. Os hablo nada más y nada menos que de Digimon, una serie que, a día de hoy, no tiene casi ningún tipo de fama o presencia fuera de Japón. Aunque allí sigue dando señales de vida, hasta tal punto de que se celebró un homenaje a toda su historia el pasado 2015, por su quince aniversario. El resultado de esta conmemoración fue el estreno de nueva temporada (la tercera de la saga Adventure), merchandising a cascoporro y una nueva hornada de videojuegos.

De estos últimos, uno de ellos nos ha llegado de rebote a España de la mano de Bandai-Namco y la verdad es que ha sido una sorpresa, no solo por la nostalgia que me ha provocado el volver a contactar con esta saga, sino por encontrarme sin querer con un JRPG que no da pereza jugarlo.

Nada más jugar un par de horas uno se puede dar cuenta de que está ante un juego que mezcla bastantes géneros típicos del videojuego japonés, y la estructura en la que se apoya su desarrollo es muy similar a cualquier anime shonen de aventuras. Esta explicación a primera vista parece algo confusa, pero define bastante bien el juego en sí.

Al comenzar tenemos una presentación bastante larga, con alguna que otra parte jugable, que nos pone en contexto del mundo en el que se desarrolla la aventura y quiénes son nuestros protagonistas. Apenas hay vídeos anime en esta parte del juego (y en el resto del título pasa lo mismo), y aún así da la sensación de estar jugando el primer capítulo de una serie. El resto del juego sigue la misma filosofía, ya que este juego de Digimon está dividido en capítulos como en cualquier anime, incluyendo en ellos tanto episodios reveladores, de relleno, de humor y cómo no, los bizarros que no hay manera de entender que ha pasado.

Después de ver la intro, ya nos queda más o menos claro que hay que hacer y donde estamos. En un resumen muy rápido, nos encontramos en un Japón muy similar al actual con la diferencia que en este existe una red conocida como EDEN donde la gente puede conectarse y entrar en un mundo virtual donde realizar todo lo que se propongan, al estilo de lo que nos cuentan obras literarias como “Ready Player One” y su OASIS, aunque sin el mundo decadente y control empresarial que este libro propone.

Nuestro protagonista y compañía, se nos presentan por primera vez en un chat privado donde quedan para hablar de los hackers de EDEN y de las cosas que estos hacen. Como consecuencia de este debate sobre hackers en plan “La sexta noche”, se ganan el premio de ser hackeados y amenazados por uno de estos “delincuentes” digitales, que además les reta. Cómo no, nuestros protagonistas no se acobardan y deciden aceptar el desafío y es así como todo empieza.

Así conocen a las herramientas de los hackers: los digimons, unos programas informáticos con forma de ser vivo que viven entre el código de la red EDEN. A partir de aquí la cosa empieza a cambiar a pasos agigantados apareciendo tramas argumentales una detrás de otra: la aparición de virus informáticos que si te atacan en EDEN estás perdido en el mundo real, conspiraciones gubernamentales, solapes de universos, chicas tsundere por doquier y tours gastronómicos por Tokio. Viendo tal variedad de situaciones que pasan en el juego reza por que no acaben todos convertidos en “zumo de naranja” como ya ha pasado en otros animes o que, en el último episodio, el mundo no explote sin sentido, que es otro recurso anime muy utilizado. Como este juego sigue la misma estructura que una temporada de anime cualquiera, es mejor ir preparado y mentalizado para este tipo de desenlaces.

Por lo menos la historia es algo más adulta que lo que podemos ver en la serie, aunque no te esperes un guion de Tarantino, sino más bien un shonen de acción e intriga con adolescente de hormonas revolucionadas. Y es que es esto último es una de las cosas que me sorprende de este título, no es que haya nada porno o guarro, pero es que todo personaje femenino es digno de convertirse en la waifu de un japonés pervertidillo. No se salva ni la protagonista (si decidimos jugar como chica), aunque el caso más brutal es el de nuestra compañera de aventuras, la cual al verla de perfil aún no se si lleva bragas o ropa interior de algún tipo. Al menos los personajes no son planos y no solo están ahí por enseñar cacha.

La historia en su mayor parte, se nos cuenta a través de largas escenas conversacionales entre los personajes como si de una novela visual se tratase (como les gusta en Japón), muchas de ellas, incluyen voces en japonés (con seiyus originales) pero muchas otras no, haciéndose un poco pesadas de leer, ya que no suelen ser conversaciones cortas.  Además de lo largas que son, cortan el ritmo de juego más de una vez, por lo que si no eres una persona con paciencia este juego es demasiado japonés para ti.

Pasando a la parte jugable, estamos ante un videojuego que se centra en los combates, recorrer mazmorras y el levelar a los personajes. Y lo de subir de nivel, es algo que lleva al extremo. Para los que visteis la serie en su día, recordareis que los digimon evolucionaban en ciertos momentos, pero luego volvían a un nivel inferior. Aquí pasa igual, solo que eres tú el que elige cuando evoluciona/involucionan, cuando cumplen ciertas condiciones.

Tales condiciones se encarga el juego de recordártelas cada vez que vayas a hacer una. La pega está en que cada vez que lo hagas, tu digimon vuelve a nivel 1, por lo que evolucionar/involucionar a tus compañeros no es una opción que debas tomar a la ligera. Aun así, el juego recompensa al realizarlas y siempre mejoran un poco las estadísticas y nivel máximo que alcanzan tus amigos digitales. En especial suele mejorar la “habilidad”, una estadística que les permite mejorar más rápido el resto de parámetros en las granjas o acceder a evoluciones más complejas. Al igual que pasa en Pokemon, los digimon tienen estadísticas diferentes y capacidades diferentes que les permiten ser mejores, aunque sean de la misma especie. Pudiendo potenciar todo esto a base de entrenamientos y dando ciertas comidas en las comentadas granjas de digimons.

Este juego da bastante importancia a la cría y no a la captura de Digimons, ya que mediante evoluciones e involuciones se puede tener a casi todos los digimons posibles, aun así, el juego te permite “capturarlos”. La captura consiste en un contador que aumenta cada vez que te enfrentas a un nuevo enemigo, a partir de que el contador llegue a 100% combate tras combate, existe una posibilidad de que al finalizarlo te avisen de que puedes “cargar” a ese digimon en el digilab y unirlo a tus filas. Si la barra llega a 200% sí o sí, al final de ese enfrentamiento, el digimon ya es tuyo. Por supuesto, a más porcentaje, mejores son las estadísticas a nivel 1 de ese digimon.

Una vez explicado cómo funciona el sistema de niveles del juego, toca hablar de los combates. Aquí no hay nada nuevo bajo el sol, pero mezcla muy bien los sistemas de otros juegos. En sí son combates por turnos, en donde la posición del turno puede variar según las estadísticas del digimon y la potencia del ataque. Es decir que, si un ataque es muy potente, aunque tu digimon sea muy rápido, puedes provocar que el enemigo pueda atacar varias veces seguidas si lo lanzas, si haces esto muy con todo tu equipo, puedes llegar a provocar que el enemigo tengas muchos turnos seguidos.

A su vez los bichitos digitales se dividen en clases y tipos. Todos ellos tienen un símbolo y un color, siendo el símbolo la clase y el color el tipo. Cada tipo y cada clase tiene ventajas y desventajas frente a otras y provocan que tus ataques sean potenciados o reducidos según el enemigo al que te enfrentes. Si lo haces mal tus ataques pueden hacer la mitad de daño, pero si combinas bien las clases y tipos puedes endosar hasta el triple de un ataque normal. Por su parte, los enemigos también se pueden aprovechar de estas ventajas/desventajas y, hacerte un combo por tres que deje a tu digimon de nivel 99 criando en granja, tieso de un solo golpe. Por tanto, hay tener una buena estrategia en cuanto a clases y tipos si no te quieres quedar atascado.

Para complicar la cosa aún más, existen demasiados estados alterados que pueden trastocarte todos tus planes, aparte de los típicos que hay todo RPG, hay otros que joden las estadísticas de los personajes.

Quiero destacar en especial los siguientes: el estado bug, el cual cambia aleatoriamente el tipo y clase de tu digimon; el estado dot, que convierte a tu personaje en un pixel art 2D, impidiéndole realizar cualquier cosa que no sea atacar o pasar turno y, el peor de todos, la muerte súbita, por la cual puedes morir si el ataque realizado la activa. Situación que puede ocurrir con CUALQUIER ataque, aunque cómo no, hay digimon y movimientos que tienen una probabilidad más alta de conseguirlo. Llegándolos a odiar por ello.

En cuanto a los poderes de los digimons, existen un puñado grande que cualquiera puede aprender mediante la evolución y subida de nivel, pero todo digimon tiene un ataque único que solo él puede usar, esto provoca alguna que otra vez que dudes a la hora de digievolucionar, ya que hay algunos ataques muy buenos están en fases de evolución débiles.

Otro factor que influye muchísimo a la hora de combatir es la afinidad que tienen tus compañeros contigo. Esta afinidad sube cuando más combata un digimon y baja cuando le obligas a entrenar en la granja. Es importante porque cuanto más alta sea, más fácil es hacer un xcross-combo u, en otras palabras, un ataque en equipo. Esta afinidad se ve una barrita al lado de la imagen de tu digimons en los combates, cuando más rellena esté, más fácil es que ese digimon provoque un ataque conjunto con uno o varios de sus aliados. Además, según el ataque que lance el combo, podemos provocar un combo de ataque múltiple, de poder, de obstrucción al enemigo o de curación al equipo.

Resumiendo, el combate de este juego tiene muchísimas variables a tener en cuenta por lo que la curva de dificultad es siempre un reto y no es fácil llegar al punto en el que todo enemigo muere al mínimo golpe que le propines. Algo que pasa especialmente con los jefes finales, con los cuales si no vas con una estrategia clara las vas a pasar canutas y morir una vez tras otra.

Ya que hablamos de jefes finales, os comento que este juego tiene alguno de los diseños más chulos que he visto nunca. Habrás muchos digimons, pero los jefes que no lo son, están muy trabajados. Este diseño tan original se puede extender a las mazmorras, las cuales mezclan el Japón actual con un mundo digital siniestro.

Pero este juego no se libra de pecar de simplismo y no solo gráfico. Como comentaba antes hay muy buenos diseños de personajes y niveles, pero muchos secundarios y mazmorras están hechos con el mismo molde. Es muy desconcertante estar viendo una conversación entre los personajes principales y unos secundarios y ver que estos secundarios son iguales, pero con distinta ropa, esto a día de hoy no se puede pasar y demuestra que este juego has tenido sus altibajos a la hora del desarrollo. porque es raro que para ciertas cosas tengan detalles de alto calibre y luego te estampen personajes y localizaciones clónicas.

Lo mismo pasa con la música y sonidos, que no están mal, pero se repiten demasiado. Falta alguna melodía más en especial en los combates. Un juego que da tanta importancia a subir de nivel y a pelear no puede tener solo tres canciones de batalla, siendo además dos de ellas para jefes finales exclusivamente.  Escucharla tanto puede provocar inicios de ataques de histeria.

Algo similar ocurre al moverse por entornos que no son mazmorras, ya que te encuentras con escenarios repletos de paredes invisibles y sin interactividad. Lo mismo que pasaba en juegos como Persona 4, que es un juego del 2008 y este Digimon Story es un juego del 2016. Tiempo han tenido para mejorar. Pero me da a mí que los japoneses si ven algo que funciona no lo cambian ni a tiros, aunque se quede obsoleto.

Eso va también por el uso de cámaras fijas como si estuviéramos jugando al primer Resident Evil. Lo único que se nos permite hacer con ella es zoom, nada más. Supongo que esta opción se habrá elegido este tipo de cámara hará evitar problemas técnicos a la hora de jugar en PS VITA, pero da la sensación de que han recortado demasiadas cosas para que funcionase bien el cross-play entre las versiones de PS4 y VITA, y esto no se nota solo en la obsoleta en su obsoleta cámara.

Y es que es como ya introducía antes, es muy desequilibrada la diferencia gráfica entre personajes principales y digimon comparada con los secundarios. También se nota el recorte en el diseño, carga gráfica y detalles cuando pasamos en los escenario principales y secundarios donde se levea o cumplen misiones secundarias. Teniendo en cuenta que es un título de rol que se centra en la subida de niveles de los personajes, que los escenarios donde más tiempo tienes que pasar para mejorar a tu equipo sean tan cutres, hace que tengas una sensación agridulce a la hora de jugarlo.

Por la misma causa del cross-play, el juego tiene multitud de paredes invisibles infranqueables, y cuando digo paredes invisibles, no es lo típico de que hay una cajita o una valla de medio metro que no te deja pasar, es que directamente en un pasillo abierto te impiden avanzar, ya que ese camino que has visto simplemente es un decorado, no el camino por el que los desarrolladores quieren que vayas.

En definitiva, creo que el tema de tener el cross-play se ha cargado parte de la calidad técnica y jugable del título y es una pena, porque el juego es divertido, interesante y largo (sobre todo si te da por criar digimons).  Haciendo que un juego del pleno 2015 tenga los mismos errores que juegos del 2008. Antes lo comparaba con Persona 4 y eso es algo que dice mucho de la gran calidad de este Digimon Story, pero es que también tiene los mismos errores que este y ya han pasado siete años, en los cuales se han solucionado casi todos estos problemas y aquí no se ve ninguna de esas mejoras.

Puedo entender que la VITA es menos potente que la PS4 y que con el cross-play se reduzca la calidad técnica del juego y aumenten las limitaciones, pero la VITA no es una PS2, es casi una PS3 de bolsillo así que la excusa de que no hay hardware no me la trago. Se podría haber optimizado mucho mejor todo lo negativo antes comentado. Y esto lo digo analizando la versión de la portátil de Sony que es la consola que tengo, los que jueguen en PS4 deben de alucinar incluso más con estas carencias, las cuales se repiten más de lo que nos gustaría en todos los juegos que llevan la etiqueta de cross-play.

Por último, también tiene un modo online. Algo simple, pero que encaja perfectamente con la tónica del juego. Es modo no podía ser otro que los combates con otros jugadores a través de la red de redes. Estos combates de tres digimons contra los tres del rival son iguales que los del juego, solo que a los contrarios los maneja otra persona así que no hay mucha más ciencia en este modo de juego. Lo único a destacar es que carece de matchmaking, todas las veces que lo he jugado siempre me toca competir contra un japonés con un equipo ultra evolucionado y a tope de estadísticas por haberlos criado en granja, que hace que me sea imposible no morir a la primera. Teniendo en cuenta que en Europa es un juego de nicho y en USA tampoco es que se haya vendido mucho, este es el tipo de rivales que vas a ver siempre en el online.

Lo increíble, es que hasta la hora de comprarlo, se ve esta dualidad de calidad-desgana por parte de Bandai-Namco con este juego, ya que casi los fans les han forzado a sacar el juego en Europa y USA, y esta obligación se ha traducido en que solo es posible cómpralo en digital para VITA y para PS4 han sacado tan pocas copias físicas que seguramente tengas que comprarlo en digital también. Eso sí el precio es el mismo que en físico, detalle que no me ha hecho ninguna gracia al comprarlo para VITA, aunque también es verdad que todos los DLCs del juego son gratuitos para los Europeos y la versión digital es la premium que incluye unos cuantos extras que la versión básica japonesa no tenía.

Aun así, Digimon Story Cyber Sleuth es un juego que merece mucho la pena. La sensación de estar jugando un anime, lo completo de su sistema de batalla y la cría de digimons da horas de juego y entretenimiento, siendo un reto el pasártelo en menos de 50 horas. Además, si te gustan los jrpg, la calidad de este es muy similar a la de la saga Persona, aunque es verdad que la historia del título, la profundidad de los personajes y la relación entre ellos, es más simplona que la de la famosa saga de Atlus.

Por fin Bandai-Namco nos trae algo que no es un refrito de un Tales of. Para mí ha sido una grata sorpresa el poder jugar a este juego y se lo recomiendo a todo aquel que sea fan del JRPG y anime. Además, si eres uno de los pocos poseedores de la VITA, este es uno de sus triples A del 2016, por lo que si te gusta el rol ya sabes qué título comprar.

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