En Opinión

Los videojuegos, al igual que ciertas ciencias, son todavía demasiado jóvenes. Eso supone un estado de evolución continua debido a su gran pluralidad de opciones y de gente entregada a un arte que cada vez se adentra a un negocio de explotación bien similar al del cine o al de la música. Sin embargo, pese a un nivel de creatividad un tanto desigual debido a las expectativas y a la presión que ejercen las editoras a las desarrolladoras, no se puede negar que los videojuegos no únicamente gozan ahora mismo de un estado de salud excepcional, sino que de hecho, nunca los hemos visto lucirse mejor, abarcando múltiples géneros y a todo tipo de público.

El legado que nos ha ofrecido esta forma de entretenimiento en estos diez años no es que sea únicamente apabullante, sino que ha marcado una ruta a seguir que estará en continua evolución en los años venideros. Volviendo la vista atrás y viendo la evolución de los videojuegos a lo largo de la década de los 90, está claro que las compañías han apostado claramente por la tecnología.

La primera consola que inició esa arriesgada incursión fue Dreamcast, cuyo propósito desgraciadamente fracasó, quizá ensombrecida por la enorme expectación creada por Sony con Playstation 2, que iniciaría un devenir que todavía se prodiga, como la inclusión de un formato físico de almacenamiento que por aquel entonces era todavía muy joven y estaba destinado a romper moldes en todo tipo de reproductores domésticos.

No cabe duda de la importancia del DVD como uno de los elementos clave para hacer trabajar las CPU de cada consola, cuya función sigue siendo relevante en las consolas de sobremesa, salvo irónicamente para Sony, que apostaría por un nuevo sistema de almacenamiento aún mayor en la siguiente generación (Blu-Ray). Se avecinaba un enfrentamiento interesante entre tres compañías que apostaban claramente por sus respectivas consolas de 128 bits: Sony confiaba en Playstation 2, Nintendo intentó reclamar su trono con Game Cube; y Microsoft iniciaba su primera incursión en la industria con su flamante X-Box.

La potencia gráfica ha sido un elemento clave para potenciar la jugabilidad de los juegos, ofreciéndonos nuevas mecánicas jugables, como por ejemplo, las ceñidas a la exploración de grandes escenarios, gracias a como ya he dicho, a la potencia gráfica, clave de ello sería el género Sandbox, con Grand Theft Auto 3 como artífice de dicha trayectoria.

No cabe la menor duda que el uso de una tecnología más puntera en todos los niveles nos ha permitido experimentar nuevas formas de juego, un ejemplo aún más vivo en la actualidad con la aparición de los controles de movimiento donde Microsoft ha encontrado un nuevo referente en la base jugable con Kinect, cuyo precedente podría ser la cámara Eye Toy creada por Sony en los tiempos de Playstation 2.

El empleo de nuevas tecnologías y motores gráficos, nos ha permitido también vivir experiencias mucho más intensas en parte debido a la influencia cinematográfica que encontramos en muchos títulos, ya sea en la narrativa, claramente mejorada por los gráficos, que nos permiten gozar de geniales secuencias de video aportando no únicamente espectacularidad, pues también hay lugar para un marcado dramatismo dependiendo de la naturaleza argumental de cada título, como en ofrecer al jugador un gran sentido del espectáculo marcado por dosis de gran intensidad mientras jugamos, aspecto muy fácil de contemplar en muchos shooters en primera persona .

La potencia y su evolución ha propiciado nuevas formas de juego, cosas que antes nos parecían imposibles, dándole belleza y con apabullante poderío gráfico como envoltorio ofreciéndonos experiencias jugables cada vez más vivas, más variadas, reales e intensas. Resulta muy fácil en la actualidad meternos de lleno en el papel de un personaje digital y vivir todo lo que le acontece gracias a las magníficas sensaciones que nos han llegado a imprimir los desarrolladores, que pese a que a veces parece que vaya por delante únicamente la vanguardia gráfica, también hemos vivido enormes innovaciones y revoluciones jugables que han roto tópicos y esquemas y que luego los hemos visto repetirse hasta la náusea en muchos otros títulos.

En los últimos años, también se ha visto una expansión significadora de los juegos online, cuyos modos se han ido adaptando a cualquier género de juegos, así como de los juegos “casual”, más orientados a aquellos neófitos en la industria que nunca antes han tocado una consola, propiciando juegos amenos y muy divertidos si se juegan en compañía, pero que si se miran objetivamente, la inmensa mayoría son títulos bastante mediocres y sin substancia.

Hay que remarcar que todo este proceso se vivió además con una transición vinculada a la madurez de las antiguas consolas, junto con la aparición de sus sucesoras. El modesto éxito de X-Box propició que Microsoft actuara de una forma muy inesperada, sacando su nueva consola, X-Box 360 antes que la competencia y asegurándose el compromiso de muchas desarrolladoras que programarían para dicha consola. Su estrategia, aunque muy agresiva, no se puede negar que ha funcionado, llevando una ventaja considerable respecto a la sucesora de Sony, Playstation 3, la máquina más potente de la actual generación, que pese a que le haya costado arrancar, va recuperando terreno, pero no se puede negar que la gloriosa posición que vivió Sony con PS2 no es la misma que la que vive ahora con PS3.

Nintendo por su parte, pese a que no se puede negar de la grandiosidad de Game Cube, esta se vio demasiado ensombrecida también con PS2. Sucedería que Nintendo tendría mayor éxito con el lanzamiento de su nueva consola portátil Nintendo Ds, ofreciendo nuevas formas de jugar que se antojaron tan frescas como divertidas. El sumun de la originalidad y de la creatividad de la compañía nipona alcanzaría su esplendor con el lanzamiento de Wii, la única consola capaz de superar el número de PS2 asentadas en todo el mundo gracias a una nueva y revolucionaria forma de jugar basada en los controles por movimiento, estrategia que como ya he dicho antes, también están probando ahora mismo suerte tanto Sony como Microsoft para llevarse una porción del pastel  de Nintendo.

Como ya comenté pocos meses atrás, y todo ello vinculado a una tecnología que no se nos antoja económicamente asequible, las editoras de videojuegos han tenido que buscar nuevas formas de conseguir dinero de sus consumidores, cuyo mayor exponente de los hechos se pueden sujetar con la aparición de los DLCs o contenidos descargables que en principio deberían alargar considerablemente la vida útil de un juego, pero que pocas veces lo consiguen, pues en la mayor parte de los casos no son más que pobres contenidos eliminados expresamente del producto final y de duración escasa que venden posteriormente con la esperanza que los seguidores de un videojuego caigan en la trampa de desembolsar un dinero que en poquísimas ocasiones vale realmente la pena. Esta estrategia es la principal protagonista de la actual generación, donde los videojuegos han alcanzado unos valores de producción que años atrás eran inimaginables, con presupuestos que se acercan a los 60 millones y alguno que otro que alcanza los 100 millones de dólares (Grand Theft Auto IV).

El acercamiento del videojuego al cine es cada vez mayor no solo entonces por su espectacularidad y realismo gráfico y con referencias estéticas, sino también por unos presupuestos millonarios, una pluralidad de géneros abrumadora donde tenemos por donde elegir y también, por qué no decirlo, con un ritmo de creación de secuelas alarmante que se nos ha ido de las manos.

La espectacularidad y belleza gráfica, en ciertos casos, ha dejado de lado la innovación jugable, tendiéndose a repetir las mecánicas y sistemas de juego demasiadas veces, sin el menor atisbo de interés en aportar novedades jugables que puedan ser relevantes y confiando así entonces en sagas ya consagradas en el mercado en lugar de crear nuevas IPs, provocando en muchos casos el agotamiento del consumidor en géneros de juego y en sagas que tenía en lo más alto y que han ido perdiendo calidad y frescura poco a poco.

Hay sagas que han sabido adaptarse a los nuevos tiempos aportando nuevas mecánicas jugables (la saga Metroid, los Mario), pero manteniendo su aura, sin embargo, es también cierto que ha habido una sobreexplotación de sagas y secuelas que venderían por el nombre que les precede (Call of Duty, Resident Evil 5), así como sagas que se han quedado arcaicas en jugabilidad pese a que se haya mantenido la misma de entregas anteriores (Silent Hill: Homecoming), demostrando que tiene que haber una evolución, aunque siempre manteniéndose en los cánones de su género.

Lo que tampoco se puede negar es que ya existen clásicos imperecederos en esta industria. Con el paso de los años, ya hemos ido contemplando que hay juegos que han envejecido muy bien ya sea por su calidad gráfica o por su jugabilidad, mientras que otros se han quedado demasiado desfasados técnicamente y con premisas jugables que si en un momento eran rompedoras, en la actualidad y fruto de la evolución, ya no son precisamente tan agradables o divertidas como antaño.  Lo que está claro es que no únicamente existen ya clásicos, y muchos de ellos situados en esta última década, tanto de la actual generación como de la pasada, sino que el mundo ya no ve está forma de entretenimiento como un simple mata mata.

El nivel de usuarios de la industria ha crecido en estos últimos años, en parte debido a una mayor accesibilidad y variedad de juegos, consiguiendo que cada uno juguemos a aquello que más nos entusiasme y con la posibilidad de probar cosas nuevas, batiendo unos records implacables que nada tienen que envidiar al cine. Playstation 2 marcó un hito con un catalogo de juegos abrumador y con un nivel de usuarios cada vez in crecendo ofreciéndonos juegos imborrables.

Sobra decir que tanto la competencia como el PC también han gozado de obras increíbles, pero ningún sistema tuvo tanta variedad y calidad como la consola de Sony, una consola que hoy en día todavía es capaz de hablar de tú a tú con sus consolas sucesoras pese a los que ya hayan pasado diez años des de su lanzamiento. Un nuevo record también ha establecido Nintendo con su última consola de sobremesa. Y es que Wii es el mayor exponente para sujetar el peso de estos argumentos que afirman el mayor interés que tiene gente de todas las edades y creencias en el mundo de los videojuegos.

A lo largo de esta década, ha habido años mejores que otros, con títulos más destacables que otros. Ha habido años donde no salían demasiados juegos pero los que salían, algunos de ellos se han convertido en obras maestras y clásicos instantáneos. Otros años en cambio, ha primado un mayor lanzamiento de títulos pero que aunque posean calidad, no llegan a encumbrarse como títulos imprescindibles que marquen algún hito y referente.

Este año 2010 ha sido un año dispar en una década que ya llega a su fin. Casi se podría decir que este último año hemos visto el resultado de toda esta evolución vivida en esta última década. Decir que el lanzamiento de títulos este año ha sido abrumador sería quedarse corto, pues ha sido incluso asfixiante. Nunca en mis años de jugador me he llegado a comprar tantos juegos o sentir interés por tantos de ellos.

El año se inició dando más la impresión de que estaba terminando y que nos volvíamos a acercar a la campaña navideña, con una ingente cantidad de títulos de gran calidad. Darksiders, Bayonetta y Mass Effect 2 se encargaron de ello y lo bueno es que los lanzamientos de estos títulos se remontan del pasado enero. Febrero prosiguió con Heavy Rain e incluso Bioshock 2, secuela más que digna de la obra original creada por Kevin Levine. Tampoco se quedó atrás el mes de marzo con lanzamientos como la secuela de Battlefield: Bad Company, la culminación de la epopeya vengativa de Kratos en God of War III o el estreno de una saga tan emblemática del RPG japonés en la nueva generación como lo fue Final Fantasy XIII. También surgieron títulos menores, pero todos ellos con una calidad fuera de toda dudas y abarcando diversidad de géneros (Metro 2003, Resonance of Fate).

Cuando todavía no habíamos recuperado el aliento, se lanzaron juegos enormes como Monster Hunter Tri, Splinter Cell Conviction, Red Steel 2, No More Heroes 2 o Sin & Punisment 2. La hecatombe llegó con los lanzamientos del incomprendido  y también amado Alan Wake, el gigante Read Dead Redemption, el único Super Mario Galaxy 2… Ni siquiera pudimos respirar del todo en verano, con lanzamientos tan importantes como Metal Gear Solid: PeaceWaker,  Starcraft 2, Demon’s Souls, Mafia II, Kingdom Hearts: Birth of Sleep o Metroid: Other M. Como era de esperar, luego se iniciaría la campaña navideña con Halo: Reach, Dead Rising 2 o el gran Castlevania: Lords of Shadow. Más tarde procederían a dejarnos boquiabiertos Fallout: New Vegas, Vanquish, Assassin’s Creed: La Hermandad, Call of Duty: Black Ops, Epic Mickey, Goldeneye, God of War: Ghost of Sparta… Y un mes de diciembre igual de inolvidable con Donkey  Kong Country Returns o el lanzamiento de Gran Turismo 5 y muchos más que me dejo en el tintero, que quizá sin llegar a ser juegos triple A, tiene un nivel de calidad indiscutible demasiado notables para no ser jugados y que no son nombrados debido a un año cuya competencia ha sido tan atroz como demoledora. Y eso que tampoco me he puesto hablar de juegos descargables, como el remake de Perfect Dark, Limbo o la secuela de Monkey Island: Lechuck’s Revenge.

Si algo he aprendido en esta década en esta industria, es que las expectativas nunca han sido demasiado buenas. ¿Habéis oído hablar del cuento de “La Lechera”? Dejad que comparta con vosotros un fragmento escrito por Félix María de Samaniego del s. XVIII de lo más didáctico y que deberíamos emplear en muchas cosas que hacemos en nuestra vida:

¡Oh loca fantasía!,
¡Qué palacios fabricas en el viento!
Modera tu alegría;
no sea que saltando de contento,
al contemplar dichosa tu mudanza,
quiebre tu cantarilla la esperanza.
No seas ambiciosa
de mejor o más próspera fortuna;
que vivirás ansiosa
sin que pueda saciarte cosa alguna.
No anheles impaciente el bien futuro:
mira que ni el presente está seguro.

Las expectativas no son más que ilusiones utópicas que hemos creado nosotros mismos, esperando siempre encontrarnos con algo que no únicamente nos llene, sino que nos sumerja por completo. Sí que es cierto que hay mejores juegos que otros, pero al fin y al cabo, son sólo juegos. Es siempre mejor informarse sobre qué juego decantarse según nuestros gustos, pero nunca fantaseando sobre las maravillas que nos pueda deparar, pues entonces nunca saldremos propiamente satisfechos, sino con una sensación agridulce y amarga de lo más desagradable. A mí el sistema me funciona, sin embargo, no puedo negar que como todos, yo también vivo decepciones por unas expectativas o un nivel de exigencia demasiado alto. No me he encontrado con decepciones significativas este año, al menos en comparación con el 2009. Sin embargo, sí que hay juegos que aunque me hayan gustado mucho, me esperaba más de ellos, simplemente por el nombre que les acompaña o por unas promesas que nunca se han visto cumplidas en su totalidad.

Juegos como God of War III o Final Fantasy XIII me gustaron mucho, pero estuvieron lejos de maravillarme tanto como lo hicieron sus entregas anteriores. Con God of War III me encontré que sus mecánicas no fueron tan explotadas como sus anteriores entregas (sobre todo con la segunda), dándole una gran importancia en los combates pero dejando de lado un poco la exploración y la implementación de puzles, mientras que en esta saga siempre había habido un gran equilibrio en todas sus facetas, por no hablar que la historia no siempre está a la altura de lo deseado, sobre todo con el gran clímax final que tuvo su anterior entrega.Final Fantasy XIII, por su parte, tuvo ciertas propuestas jugables que no me acabaron de convencer, como su extrema linealidad y una historia muy prometedora pero que a la larga se desinfla.Por el contrario, el trato de los personajes lo encontré excepcional al igual que los combates, que a mí gusto son los mejores de la saga.

Tampoco me colmó demasiado No More Heroes 2, que no lo vi tan fresco y divertido como su primera entrega, pues mejora en muchas cosas pero empeora en otras. Sensaciones muy parecidas viví con dos grandes secuelas como son Bioshock 2 o Mafia II, grandes juegos, de una calidad irreprochable alcanzando casi la excelencia por momentos, pero lejos de ser el hito que marcaron sus entregas precedentes. Aunque seamos lógicos, era algo muy difícil.

Juegos como Battlefield: Bad Company 2 tenían un modo campaña genial, pero demasiado inspirado en Call of Duty, mientras que su antecesor destacó por tener una campaña de lo más cachonda, abierta y completamente alejada de la temática de la competencia. Quizá las mayores decepciones fueron Just Cause 2 o Crackdown 2, que probé sus respectivas demos y no me gustaron nada, aunque tampoco esperaba gran cosa de ellos.

También tuve cuantiosas sorpresas de juegos que quizá no me atrajeron hasta el último momento y me encontré que eran sobresalientes en muchos apartados como Darksiders o Castlevania: Lords of Shadows, dos soberbias aventuras con una gran mezcla de géneros. También disfruté muchísimo con Red Steel 2, que es una experiencia que todo el mundo debería probar. No es que sea un juego excepcional, pero es que no hay ningún otro título que se le parezca, es único en su especie, y aquí sí que deberemos movernos de lo lindo como los actores que aparecían en la tele cuando todavía anunciaban la fallida primera entrega.

Ahora también estoy jugando a Deadly Premonition y por lo poco que he jugado me está atrayendo mucho. Es difícil quedarse con un título para resumir el año, pero creo que me quedaría con Red Dead Redemption, que eleva la fórmula sandbox en su máxima expresión en un entorno completamente vivo. Me creí ser John Marston, creí ser un vaquero que no únicamente tenía que disparar, sino saber cosas de la vida rural de la época.

Tampoco puedo olvidarme de Super Mario Galaxy 2, que sigue maravillando y demostrando que un género tan antiguo y tan explotado como las plataformas tienen todavía mucho que decir, y eso que todavía no he tenido la ocasión de jugar a Donkey Kong Country Returns.

Como cinéfilo que soy, tampoco puedo olvidarme de Alan Wake, que a mí me llenó y cautivó por completo por su jugabilidad, pero sobre todo por su increíble historia y ambientación, las mejores del año según este servidor.Sería imperdonable por mi parte no mencionar la enorme epopeya espacial vivida en Mass Effect 2.

Cuando todavía me quedan bastante juegos del 2010 por jugar, ya llega un nuevo año que parece que va a seguir una trayectoria muy similar al que se va.

El año parece que empezará fuerte con Dead Space 2 o Little Big Planet 2, pero parece que este nuevo año será importante en lo que a trilogías se refiere, pues veremos finalizadas increíbles epopeyas y muchas de ellas iniciadas en la presente generación como Killzone 3, Resistance 3, Mass Effect 3, Uncharted 3 o Gears of War 3. Lo bueno es que todas ellas se lanzarán en el último tramo del año, salvo Killzone 3. Apenas hemos llegado a estas Navidades y ya nos amenazan a que las próximas prometen ser aún más feroces.

También siento una enorme curiosidad por jugar a títulos como Deus Ex o el Duke Nukem, sin olvidar a  The Last Guardian, Batman:Arkham City, Crysis 2, Dragon’s Age II o L.A. Noire, el nuevo Zelda, Xenoblade o The Last History, el nuevo Kirby… También serán de recibo Infamous 2, el apetecible Homefront y esperemos que sepan retomar el rumbo del nuevo Silent Hill.

A gusto también muy personal, ojalá juegos tan ligados al mercado oriental como Catherine, creado por Atlus, llegue también a occidente. Todo ello sin contar que veremos muchas nuevas sorpresas este año. Tampoco estoy muy seguro de que se vayan a exprimir bien Playstation Move o Kinect, pero lo que sí que tengo claro es que esta actual generación va a durar lo suyo debido a lo que le han costado a las editoras asentarse con los enormes gastos, pues es ahora que empiezan a exprimir verdaderamente el jugo.

2011 también será importante para las portátiles, al menos en el caso de Nintendo con su Nintendo 3Ds, que no hace más que confirmar la tendencia cada vez menos pasajera que tienen las 3D, sin contar que tendrá un catalogo abrumador, que a mí, que nunca me han atraído especialmente las portátiles, ya me han conquistado. Está claro que Sony y otras compañías continuarán reeditando clásicos de la anterior generación, que ya tenemos confirmados este año las de Ico, Shadow of The Collossus o de la trilogía Splinter Cell, haciendo llegar a un público neófito grandes clásicos del pasado y sacando una buena tajada por el camino, cómo no…


Ha sido una década prodigiosa, con grandes cambios en muy poco tiempo, demostrando la constante evolución del sector. Estamos ante un panorama de gran madurez pero que ha demostrado que todavía llegaremos más lejos.

Tenemos, artistas o gurús, que al igual que en el cine, en la música o en la literatura, suspiramos por saber cuál será su nuevo proyecto. En estos diez años se ha construido un panorama donde cualquier perfil de persona es bienvenido a probar la experiencia de los videojuegos y que el negocio ahora es equiparable al cine no únicamente no únicamente en presupuestos, tecnología o guiones, sino que muchos jugadores han convertido muchos videojuegos en auténticos fenómenos culturales.

Cuando adquirí mi Playstation en 1999, ni yo ni nadie éramos conscientes de la increíble y rápida evolución que tendría la industria, quitándonos esa idea de que nos pondríamos delante del televisor a matar marcianitos para decir que íbamos a experimentar arte puro. Eso sí, aún queda camino por delante, y yo soy el primero en querer gozarlo, aunque no estaría mal el resurgimiento de géneros algo olvidados en la actualidad pero que en el pasado estaban en la cumbre, como las aventuras gráficas o los survival horrors. Supongo que hay épocas, y del mismo modo en que una vez estábamos saturados de plataformas, ahora lo estamos de shooters. Veremos lo que nos depara el maravilloso futuro… mientras tanto, coged sin tapujos cualquier consola, independientemente de su compañía, año u origen y jugad a los clásicos imperecederos que nos ha dejado esta década o la anterior.

Toda plataforma posee juegos imborrables que merecen la pena ser jugados. Y para ayudaros, tenéis las elaboradas listas que en Nivel Oculto preparamos con mucha ilusión y repletos de nostalgia y buenos recuerdos. Feliz Navidad a todos, disfrutad de esa afición que todos compartimos y quedaos con la idea de que la cosa parece que no ha hecho más que comenzar.  ¿Mi pronóstico? Esto promete…


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Mostrando 2 comentarios
  • Dr.Alemán
    Dr.Alemán
    Responder

    Maravillosa reseña de la década y del año. Completa y profunda, en tu línea 🙂

    Fíjate que, lo que más me gusta, es lo poco de acuerdo que estamos en algunas cosas. Por ejemplo, para mí Alan Wake fue una gran decepción, mientras que Silent Hill: Homecoming se apoderó de mi alma. Creo que ahí está lo maravilloso de Nivel Oculto, y espero que nunca estemos de acuerdo en todo.

  • Directorscut
    Responder

    Muchas gracias, Dr. Alemán. De hecho me animas batante ya que no estaba muy seguro y contento con lo que había escrito. Tan mal no lo he podido hacer entonces…
    Como bien dices, es bueno que haya variedad de opiniones y que todas se tengan en cuenta. Todo el mundo tiene algo que decir y nunca debería callarse. Todos los que léais esto, tenedlo en cuenta. (Es lo que pasa por navidad, entre tanto orgía de turrones, polvorones y bombones, uno se pone de lo más meloso…)

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