Análisis: Gears of War 3

Todo acaba. Uno de los momentos más esperados por los seguidores de la consola de Microsoft ha llegado. Una de las sagas más aclamadas de la presente generación llega su fin con Gears of War 3 que otorga un genial cierre a una trilogía que ha ido evolucionando desde el lanzamiento de su primera entrega hace ya casi 5 años y que nos enseña como nuestra querida X-Box 360 ya no es tan joven como lo era.

Epic Games, desarrolladora de la saga, pone toda la carne en el asador para ofrecernos una redonda y épica conclusión al viaje de Marcus Fenix y al de su equipo Delta. El círculo se cierra definitivamente. El desenlace de esta ya icónica trilogía merecía un final por todo lo alto y Epic no ha escatimado recursos para conseguirlo y lo mejor que se puede adelantar es que el trabajo de la desarrolladora ha sido excepcional en todos los niveles, glorificando la saga hasta un punto inimaginable.

Gears of War 3 nos sitúa 18 meses después del final abierto que nos dio su segunda entrega. La situación de la humanidad en el planeta Sera ya no podía ser más precaria, sin hogar, sin motivaciones… solo les queda sobrevivir en un mundo cada vez más hostil ahora debido a una doble amenaza: Los ya eternos enemigos, los Locust y ahora los Lambent, una versión mutada de los primeros debido a una alta exposición a la Inmulsión (el combustible propio del planeta). Sin embargo, un pequeño y fugaz halo de esperanza rodea a Marcus Fenix a iniciar un último intento con sus compañeros, junto con nuevas y frescas incorporaciones, de salvar a la raza humana con la hipotética desaparición definitiva de los Locust y de los Lambent.

Es un hecho que esta saga nunca ha destacado por su argumento ni por su calidad narrativa, sin embargo, Epic mostró ciertos atisbos de mejora en los momentos más dramáticos de Gears of War 2. Aquí nos encontraremos con una trama que está al servicio de su jugabilidad, es cumplidora pero no pasa de correcta, incluso, pese a que el viaje llegue a su fin, hay una serie de preguntas que quedan sin respuesta y no porque se muestren atisbos de una hipotética cuarta entrega, sino por el hecho de no haber sabido responder ciertas preguntas que muchos tenían acerca del universo creado en Gears of War. Sin embargo, su conclusión y narrativa son muy satisfactorias.

Lo que sí que habría que remarcar es el aura dramática y de desamparo que rodea  esta tercera entrega. En ningún momento se ha prescindido de los comentarios tan soeces y burdos que soltaban cada uno de los personajes en sus peleas por ver quién consumía más anabolizantes mientras luchaban contra los Locust, pero aquí han querido dotar al juego de más secuencias de video, aunque breves, sobre las motivaciones y emociones de cada personaje, algo bastante natural dentro de la evolución de la saga si tenemos en cuenta que es el cierre de la trilogía. Ello se traduce en momentos donde la épica se mezcla con el drama creando momentos muy emocionantes. Esto ya no es una cruzada por estar hasta el culo de esteroides, sino que es una lucha tan encarnizada como siempre pero mucho más emocional, dotando de mayor sentimiento e intensidad en el desarrollo de toda la campaña. Se le acaba cogiendo cariño a estos armatostes… deparándonos momentos tan conmovedores como emocionantes y épicos en cada uno de los cinco actos que conforman su campaña.

Este Gears of War 3 supone la mejora y el refinamiento definitivo de todas sus mecánicas y opciones jugables. Epic ha destinado todos sus recursos en mejorar todo aquello que ya conocemos des de hace cinco años, depurando toda su jugabilidad, pero prescindiendo de la incorporación de novedades. Es por ello que por un lado tenemos el Gears of War más redondo y completo, pero es también la entrega más cobarde de toda la saga, pues en términos de innovación, han dado un paso atrás respecto a su segunda entrega, que si que supo aportar novedades.

El “Más y mejor” nunca adquirió tanto sentido como con esta entrega. Para empezar, posee  la campaña más larga de la trilogía y seguramente es también la más variada. Uno de los temas que más podrían desembocar al debate es si se trata de la mejor campaña de toda la saga. Para este servidor, el palmarés se lo lleva todavía su segunda parte, que supera en intensidad y en sentido del ritmo a esta última entrega.

Lo que sí que ha ganado en esta ocasión es en coherencia en su desarrollo. Esta vez hay una mayor dualidad en momentos puramente frenéticos de pura parafernalia balística, junto con momentos algo más pausados en su desarrollo, fruto del aire tan conmovedor y crepuscular que adquieren ciertos pasajes donde visitamos refugios humanos ocultos o por las numerosas conversaciones que mantienen los personajes que nos acompañan en todo momento, cuyas pretensiones ya no son precisamente repartir galletas o la de ganar la pelea por ver quién tiene más esteroides, aquí impera en ciertos momentos lo reflexivo y emocional. Una parte de ello es gracias a las nuevas incorporaciones femeninas en el equipo, como Anya, que había sido la mujer con la que Marcus se comunicaba por radio en los juegos anteriores, junto con las experiencias pasadas que han marcado de un modo u otro a los personajes.

El juego goza de unos escenarios muy amplios pese a su linealidad, con objetos ocultos y chapas esparcidas por sus recovecos que incitan a la exploración. El arsenal de armas también se ha visto ampliado considerablemente. Esta vez tendremos a nuestro antojo un repertorio de doce armas, algunas con ataque adicional incluido, junto con tres tipos de granadas. La navegación por la interfaz de armas sigue siendo exactamente la misma: Sólo podremos llevar dos armas grandes, una determinada pistola y un tipo de granada. La genialidad de su campaña no reside en sus novedades, que como ya se ha dicho, son totalmente ausentes, sino por ofrecer una experiencia jugable mucho más depurada e intuitiva, respaldada por una rica variedad de situaciones, algunas de ellas increíblemente épicas y trepidantes, que nos harán saltar del asiento en más de una ocasión. La única “novedad” destacable sería una mayor interacción en los escenarios, pues ahora hay ciertos elementos del escenario en los que podemos cubrirnos que son susceptibles a ser destruidos si nuestros enemigos concentran sus disparos demasiado tiempo, obligándonos a cambiar nuestra posición y haciendo que en ningún momento nos sintamos relativamente a salvo.

Otro aspecto a destacar son los enemigos. Por parte de los Locust, nos encontraremos con los mismos tipos de las anteriores entregas junto con nuevas y bienvenidas incorporaciones que harán que en algunos momentos debamos cambiar nuestras pautas de combate. Nuestro modo de combatir también deberá ser adaptado si nos enfrentamos contra los Lambent, la versión mutada de los Locust que se les distingue por tener un aura de color amarillo fluorescente que les rodea por el cuerpo. Todos ellos explotan cuando van a morir, por lo que deberemos mantener las distancias (algunos van en plan kamikaze).Los más grandes, por su parte, solo pueden ser eliminados si se les dispara a su punto débil.

Sin embargo hay un par de lacras que lastran el conjunto y que le restan intensidad a la campaña. Gears of War nunca ha sido una saga que destaque por su dificultad, a menos que se jugara en la más alta (Locura), es por ello inexplicable la decisión de Epic de reducir la dificultad incluso en el modo normal para crear una experiencia más llevadera y accesible para los neófitos en esta saga. ¿No podrían haberse concentrado únicamente en el modo fácil?

Otro dato no menos importante es la IA aliada, que se muestra, curiosamente, demasiado eficiente en todo momento. Pocas veces deberemos reanimar a nuestros compañeros pues estos muy pocos caerán ante el fuego enemigo debido a su fuerte resistencia, junto con la enorme cantidad de posibilidades de que nos reanimen en el caso de que seamos nosotros los que caigamos. Incluso en ciertas ocasiones, pueden desenvolverse nuestros compañeros ellos solos de los tiroteos sin nuestra participación. Gears of War 3 se antoja demasiado fácil por momentos, menguando la intensidad de la experiencia. Es por ello recomendable que los ya experimentados en esta saga se decanten por el nivel de dificultad difícil. Y es que de poco sirve que Epic ponga coberturas destructibles sin en algunos tiroteos podremos salir airosos de ellos sin llegar a cubrirnos en ningún momento. También puede llegar a decepcionar los últimos compases de la aventura, que sin ser malos, no llegan a la intensidad que nos deparan los momentos más vibrantes de esta tercera entrega.

El aura emocional que rodea toda la campaña es un trabajo impecable por parte de Epic, dándole un aire muy conmovedor a la saga. Independientemente de que algunos prefieran una campaña u otra y pese a las lacras que se han comentado, es un Gears of War de pura cepa, lo que se traduce en impecables momentos de pura emoción y épica, con la espectacularidad y la intensidad acompañándonos en todo momento y con un desarrollo muy rico que la convierten en la más variada y completa.

Como sabrán sus más acérrimos fans, Gears of War no solo es seguido por su magnífica campaña, sino por sus amplios modos multijugador. Como no podía ser menos, Epic ha puesto más énfasis en pulir lo ya antes conocido que incorporar nuevos modos, pese a que hay alguna sorpresa. Se mantiene los anteriores modos como los de luchas por equipos 5 contra 5, capturar la bandera… todo ello muy continuista, pero profundizando y ampliando la experiencia. Sin embargo, lo más divertido de su multijugador es su vertiente cooperativa con el modo Horda 2.0 (nacido en Gears of War 2) que se basa en sobrevivir a ingentes cantidades de enemigos en diferentes rondas. El sistema se ha ampliado y mejorado con la adquisición de dinero para comprar nuevas armas e incluso trampas. Un modo que debuta es el modo Bestia, que vendría a ser la contrapartida del modo Horda, pues aquí encarnaremos a los Locust donde deberemos iniciar operaciones contrarreloj para derrotar a los humanos. Muy novedoso y divertido. Estos modos se pueden jugar también a pantalla partida para dos jugadores. Y como gran aliciente, por primera vez la campaña puede ser jugada junto con cuatro jugadores en el modo online (se mantiene a dos a pantalla partida), un aliciente ya muy reclamado des de su segunda parte.

Es cuanto menos sorprendente que un motor tan hastiado y utilizado en esta generación, como el Unreal Engine 3, tenga todavía la capacidad para sorprendernos, no en vano, está en manos de su equipo creador. El motor grafico rinde perfectamente bien y con enorme fluidez, convirtiéndose en todo un espectáculo visual para X-Box 360, uno de los más remarcables. Por si fuera poco, se han mejorado mucho aspectos como la iluminación, así como su rendimiento. Sí que es cierto que sigue haciendo gala de sus ya habituales defectos como la tardía carga de texturas, pero Gears of War 3 ha sido tan bien optimizado que apenas se vislumbran, pues a veces no llegan ni a durar un segundo (y eso cuando se notan, que muy rara vez pasa). Pese a ello, el juego es posible que pueda sufrir alguna leve ralentización o congelación puntual. Son casos algo aislados y muy específicos y puntuales, pero que no se puede negar que están. En cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante uno de los nuevos referentes para la consola de Microsoft.

El sonido también cumple magistralmente bien. Aquellos que dispongáis de un buen Home Cinema, os sentires dentro de las encarnizadas luchas contra los Locust, donde poco os faltará el agacharos para esquivar las balas gracias a los magníficos efectos sonoros, tanto en lo que se refiere a los disparos, explosiones, los rugidos de los Locust… La banda sonora de Gears of War 3 vuelve a correr a cargo del compositor Steve Jablonsky (antiguo colaborador de Hans Zimmer), que escribe sus mayores partituras para este genial desenlace que le pone la guinda al pastel. Respecto al doblaje al castellano, se mantienes las voces habituales para todo el reparto y pese a que el trabajo no es malo tampoco es excepcional, lastrando incluso algunos de los momentos más emotivos, pero en términos generales es más que aceptable y completamente solvente.

Epic no lo tenía precisamente fácil, concluir una de las trilogías más aclamadas y laureadas de esta generación no es tarea sencilla, aún más teniendo la enorme presión de sus fans. Si bien es cierto que a su campaña le falta un poco de inventiva, lo compensa sobradamente gracias a su intensidad y épica, junto con un desarrollo más coherente y variado con un aura dramática que la hace todavía, si cabe, aún más emocionante. Por extraño que parezca, se acaba teniendo cierta empatía por estos armarios blindados, cuyo viaje es tan espectacular como satisfactorio. Si a ello le añadimos unos modos multijugador tanto competitivos como cooperativos tan variados y divertidos, nos encontramos ante un juego redondo, casi magistral. . Si además le añadimos un apartado técnico soberbio, donde Epic todavía sabe impresionarnos ante el veterano motor Unreal Engine 3, no hay excusa para hacerse con la exclusiva más importante de X-Box 360 para el 2011.

Gears of War 3 es la prueba palpable de porqué muchos juegos de acción se quedan a medio camino, pues no tienen nada que hacer ante la grandeza de este titán. Gears of War 3 es de lo más cercano al que este género obtendrá jamás el título de obra maestra. Se ha hecho de rogar (su lanzamiento inicial estaba previsto para abril 2011), pero la espera ha merecido la pena. Epic ha estado a la altura de las expectativas. Nos ha regalado una trilogía mastodóntica, con la que ahora podemos conocer su final y deleitarnos ante su grandeza. ¡Chapó, Epic!

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Showing 4 comments
  • El Chesus
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    Va, esta saga no vale un pimiento, me alegro de ser la única persona con criterio en este mundo.

  • zzzerotime
    zzzerotime
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    A mi me han gustado siempre. Creo que son juegos que no engañan a nadie, muy honestos y divertidos, tanto online como offline. Tengo muchas ganas de jugar esta última entrega. Gran análisis.

  • Dr.Alemán
    Dr.Alemán
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    El Chesus, no tienes ni puta idea, y te estás perdiendo la campaña a 3 conmigo y Elías.

    Yo voy por el acto 3 y ando enamorado. Como dice el análisis, es cobarde en el sentido de que no plantea nada nuevo, pero vaya con lo que plantea. El argumento, a pesar de ser malo, agradece la inclusión. Al fin y al cabo es como el argumento de Superdetective en Hollywood III, malo, pero bueno a la vez (no sé si me explico).

  • Dr.Alemán
    Dr.Alemán
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    Ya terminado, refrendo lo de Recomendado, me parece un juego colosal. Tiene pocas innovaciones, pero las que tiene son la leche (submarino…), y los cambios de ritmo están muy conseguidos.

    Lo que más me sorprende es que, a pesar de tener un argumento regulero, hay momentos en los que consigue emocionar al jugador. Leñe, que es la tercera parte de un videojuego que te pasabas sin saber qué ocurría y riéndote de todo…

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