Análisis: Assassin’s Creed – La Hermandad

Sobra cualquier presentación que se le pueda atribuir a esta saga, el primer Assassin’s Creed fue uno de los títulos que apareció durante la primera hornada de las consolas de nueva generación convirtiéndose en uno de los juegos que más expectativas ha creado en el sector de los videojuegos en parte debido a unas mecánicas jugables que parecían revolucionarios, un apartado gráfico que en su momento quitaba el hipo y todo en un marco histórico atractivo y que poco se había tocado en consolas.El fenómeno mediático fue increíble, y aunque el juego no estaba mal, pecaba de ser muy repetitivo a sus pocas horas. Fue un título de enormes recursos y presupuesto que se puede decir sin miedo que resultaron del todo desaprovechados.

El impacto de juego generó tanto seguidores como detractores, factor que se acentuó con el anuncio de su segunda entrega, donde Ubi Soft Montreal aseguró que iban a enmendar sus errores. Muchos jugadores, incluido este servidor, recibieron esa segunda entrega muy escépticos, pero finalmente tuvimos que tragarnos nuestras propias palabras. El segundo Assassin’s Creed no era un buen juego, sino que era un juego soberbio, uno de las mejores aventuras del año pasado y de la actual generación que con el tiempo podría ser considerado toda una obra maestra. El trabajo de la compañía gala fue titánico y digno de alabanzas debido a su ambición, su gran jugabilidad, historia, gráficos, ambientación… En fin, un título redondo. No obstante, el escepticismo volvió cuando hará medio año Ubi Soft anunciaba un nuevo Assassin’s Creed para este mismo año, con tan solo un año de diferencia respecto a la salida del segundo. No únicamente eso, sino que repetía protagonista y la época renacentista y se anunciaba con mucho bombo y platillo la incorporación de un modo multijugador online que se convirtió en el elemento mediático con el que trató de ganarse la confianza de los jugadores. Daba la impresión que iba a ser un Spin Off totalmente orientado al online dejando completamente de lado el modo campaña. Lo cierto es que podemos estar tranquilos en que Ubi Soft Montreal han hecho los deberes con esta nueva entrega, pero lejos de lo que consiguió con la segunda entrega.

La Hermandad comienza justo donde terminó Assassin’s Creed II, que por una serie de motivos argumentales, Ezio Auditore se ve obligado al exilio a la ciudad de Roma para esconderse mientras trata de reclutar a una nueva comunidad de asesinos para hacer frente a los Borgia. Como era de esperar, y teniendo en cuenta el poco tiempo que ha pasado, esta nueva entrega de la saga peca de ser continuista, repitiendo sus mecánicas jugables. Sin embargo, en contraste con otras sagas que también se lanzan anualmente, éste sí que trae mejores y ciertas mejoras substanciales que lo hacen muy digno de reconocimiento.

Para empezar, en esta nueva entrega  nos da la posibilidad de reclutar a ciudadanos para que lleguemos a convertirlos en nuestros discípulos y que cumplirán misiones para adquirir experiencia, objetos y dinero para nosotros. Su utilidad va más allá, ya que los podemos emplear durante nuestras misiones para facilitarnos las cosas haciendo que acaben con nuestros enemigos por nosotros o distrayéndolos. Esta es, sin ninguna duda, la novedad más destacada del juego, que además le añade un toque estratégico muy interesante y permitiéndonos abordar las misiones de múltiples formas.

Otra de las virtudes de la segunda entrega era que nos incitaba a explorar. Esta secuela no se queda atrás, e incluye nuevos elementos que hacen que nuestras andaduras por Roma sean todavía más jugosas. Para empezar, Roma estará dividida por distritos, cada uno tendrá monumentos que podremos comprar para renovarlos, así como herrerías para comprar armas o complementos para la armadura; Sastrerías para comprar nuevas togas; Tiendas de arte para comprar pinturas e incluso bancos para poder retirar fondos que adquiriremos a medida que vayamos renovando la ciudad. Sin embargo, antes de poder realizar todas esas acciones deberemos incendiar las torres Borgia, cada una vigilada por un capitán al que deberemos ejecutar y luego incendiar dicha torre para poder liberar la zona de la influencia de los Borgia.

El factor exploración se complementa con las habituales salas secretas que si las superamos llegaremos a obtener tesoros, escalar atalayas, realizar misiones segundarias para diversos gremios, ya sean prostitutas, ladrones o mercenarios, recoger plumas o estandartes, destruir máquinas de guerra creadas por Leonardo Da Vinci e incluso hacer algunas misiones en forma de flashbacks. La cosa no termina tampoco aquí, pues ahora tendremos la oportunidad de poseer un paracaídas para los grandes saltos y también podremos salir en cualquier momento del Animus para encarnar a Desmond Davies (el descendiente de Altair en la primera entrega y de Ezio en la segunda), cuyas fases de control también incitarán a la exploración y a profundizar la trama así como la posibilidad de repetir las memorias ya superadas para completarlas con el máximo porcentaje de éxito, puesto que ahora se nos incitará a realizar retos resolviendo  las distintas misiones de una determinada manera, obligándonos a pensar y a determinar concienzudamente la acción más idónea a realizar.

Como podéis ver, La Hermandad no ha dejado de lado su modo historia, incitando en un gran grado su exploración, que a su vez resulta muy atractiva, amena y muy divertida a parte de resolver las misiones que conforman el modo campaña en sí. No hay mucho que reprochar en dichas misiones, durante su historia nos pedirán hace todo tipo de cosas y de muchas formas distintas, convirtiéndolo en la entrega más variada de toda la saga, sin embargo, ninguna de las misiones nos ofrece algo nuevo, sino que incluso algunas se muestran algo más superficiales que la segunda entrega, no hay cabida para la sorpresa o a la novedad,  es ahí donde se muestra el factor más continuista de esta secuela. En pocas palabras, las misiones no son malas en absoluto, son muy buenas, pero no tienen esa aura de genialidad y de maestría que sí tenían su entrega predecesora.

El título también arrastra ciertos errores, pese a que la mayoría ya se puedan considerar endémicos por su habitualidad en la saga y su persistencia a ser resueltos con solvencia. El que más llama la atención siguen siendo los combates, debido a una ejecución un tanto arcaica y poco práctica y a una IA enemiga que deja mucho que desear, donde prima antes la espectacularidad visual que la satisfacción del usuario, pese a que nunca se haya dicho que Assassin’s Creed sea un juego que lleve por bandera la lucha con armas blancas, es un aspecto que pide a gritos una remodelación.

Algo similar ocurre con las fases de plataformas. Están bien implementadas y resueltas, como de costumbre, pero no son lo intuitivas que podrían ser, pues el personaje no siempre responde de la forma en que desearíamos, haciendo que tengamos que repetir toda una sección más debido a un error de sincronización que a un mal cálculo de salto.

Similar defecto arrastra el control a caballo, que aquí nos permite recorrer la ciudad entera con él.  A veces se atasca en rincones y no nos permite realizar pequeños saltos dentro de la lógica para poder avanzar. No es precisamente culpa de un control mal implementado, pese a que al principio cueste hacerse con el, algo ya patente en la saga, sino que no está todo lo bien implementado que podría haber sido. Por desgracia, el problema no acaba aquí. La campaña, aunque generosa, es bastante más corta que la de su predecesora y la trama argumental no está tan elaborada como se desearía. Sigue manteniéndose atractiva, pero es mucho menos profunda e impactante que la segunda entrega, parece hecha como la propia naturaleza del juego, una extensión que tratan de alargar sin demasiados alicientes, pues la trama de los Borgia, que daba para mucho jugo (aquellos que tengan algunos conocimientos de ella me darán la razón) está completamente desaprovechada, una oportunidad totalmente perdida, pese a la extensa base de datos histórica con multitud de datos que nos ofrece.

Por fortuna, después contamos con el modo multijugador, que fue el elemento impulsor con lo que la compañía se solapó para presentarnos el juego. El sistema se nos presenta todavía algo pionero y premonitorio. Pero ofrece muy buenos augurios para futuras entregas. Cada jugador podrá adquirir experiencia jugando a cada uno de sus modos para subir de rango. Como usuarios, podremos seleccionar muchos tipos de personajes donde cada uno destacará en alguna capacidad, mostrando también alguna debilidad en otra.

Son muy variados, contamos por ejemplo con mercenarios, cortesanas verdugos, sacerdotes, herreros, soldados, etc.  La modalidades van de la clásica todos contra todos hasta una llamada Alianza que nos permite formar incluso equipos. Todo implementado de forma muy coherente dentro de los parámetros en los que la saga se arraiga en su jugabilidad. En pocas, palabras, es un multijugador sencillo y modesto, pero muy atractivo y que puede evolucionar de forma muy progresiva en el futuro.

Assassin’s Creed es una saga que ya des del principio demostró estar en la vanguardia en lo que aspecto gráfico se refiere. Si bien es cierto que la segunda entrega no supuso un salto considerable respecto al primero, lo supo compensar con un sublime diseño artístico basado en la época renacentista. Pese a que esta nueva entrega se base en la misma época y que apenas haya pasado un año respecto al lanzamiento de su anterior entrega, parece ser que Ubi Soft Montreal se las han ingeniado para potenciar su acabado motor gráfico incluyendo nuevas mejoras. El salto no es cualitativo, pero se aprecia.

Encontraremos sobre todo, un mayor acabado en las texturas y en los rostros de todos los personajes, que al contrario de la segunda entrega, que se mostraban un tanto planos y poligonales, aquí se muestran con una mayor naturalidad, se parecía un acabado mucho mayor en ese aspecto. Esta mejora se agradece mucho en lo que se refiere al desarrollo de la trama argumental, pues apreciar los rostros y las expresiones faciales de los personajes durante todas las secuencias de video no tiene parangón alguno, un trabajo exquisito. Estas mejoras también las encontramos en un acabado gráfico en general más bello, más cuidado, en conclusión, más pulido, con un mejor acabado en las texturas. Sobra decir que al igual que las anteriores entregas, Roma ha sido recreada con la mayor fidelidad posible, donde nos será muy fácil reconocer aquellos monumentos más emblemáticos localizados por toda la ciudad. Es una ciudad viva, donde hay habitantes, soldados, caballos… todos ellos distribuidos en zonas más bellas por el nivel de riqueza en contraste de distritos pueriles y mugrientos. También es agradable contemplar ciertos monumentos y escenarios localizados en la actualidad, en las fases que controlamos a Desmond Miles, aportando frescura en su desarrollo. Aún así, es reprochable el hecho que básicamente el 90% de su trama se desarrolle en la misma ciudad, teniendo en cuenta la variedad de localizaciones que se consiguió en el segundo. Tampoco podemos olvidar que el aspecto gráfico presenta también sus flaquezas, también ya habituales en dicha franquicia. La más llamativa sería el popping, provocando la aparición espontanea de elementos demasiado cercanos al protagonista. Pese a ello, es un error muy perdonable, pues no es muy apreciable mientras jugamos ni tampoco empaña la jugabilidad en ningún momento, haciendo gozosa toda la experiencia.

En el apartado sonoro tampoco se queda corto, contamos con una gran variedad de sonidos ya sean de los pasos de los habitantes, los caballos, los saltos a diferentes superficies… Todo ello sin mencionar la variedad de sonidos dependiendo los diferentes sonidos dependiendo de las armas que empuñemos, y el hecho de poseer tanto armas blancas como armas de fuego, le aporta mucha variedad y riqueza. Es también de aplaudir lo bien acostumbrados que nos tiene Ubi Soft trayéndonos el juego completamente doblado al castellano, que además como viene siendo siempre habitual de la compañía, se presenta muy solvente, se nota que se ha trabajado y cuidado, uno de los doblajes más ambiciosos y creíbles de los videojuegos, a la altura de sus predecesores y de la propia desarrolladora. Tampoco podemos dejar pasar por alto de nuevo la labor de Jesper  Kydd como compositor, cuyos temas siguen siendo altamente atractivos, algunas melodía son para quitarse el hipo, y que continúan terminando sumergiéndonos de plenos en esa época tan fascinante.

Son muchas las razones que puedan llegar a incitar a recibir este Assassin’s Creed con los brazos abiertos, pues al contrario que muchas otras sagas que también son lanzadas con una entrega de forma anual, Ubi Soft Montreal sí que ha sabido aportar suficientes novedades que inciten su compra, así como manteniendo sus principales señas de identidad que no han desmerecido en absoluto con el paso del tiempo.

Recorrer Roma cumpliendo todas las tareas secundarias es tan divertido como lo fue en Florencia o Venecia en la segunda entrega, y además incita a ello, y no precisamente por sus recompensas. La incorporación del modo online, pese a ser actualmente un añadido más bien modesto, apunta maneras a lo que pueda llegar a ofrecer. Pese a que se haya anunciado la modalidad multijugador por bandera con esta secuela, no se ha descuidado en absoluto su modo historia, que aporta novedades frescas, otorgando a su mecánica un componente estratégico muy bien ejecutado, que nos brinda la posibilidad de resolver diversas situaciones de múltiples formas. Sin embargo, La Hermandad es un Spin Off en toda regla, con todo lo que ello implica. Pese a sus novedades, su premisa jugable peca de ser demasiado continuista, pese a que todo lo que ofrece es bueno.Tampoco ayuda que su trama argumental sea bastante más floja que sus predecesoras, pues aquí todo parece estar metido como una mera excusa para poder haber sacado esta continuación directa, pues tenían recursos más que suficientes para una trama atractiva que al final se queda en pasable.

Es un juego largo, aunque no tanto como la segunda entrega, pero lo compensa con las diversas tareas secundarias que ya se han mencionado y que incitan enormemente a ser llevadas a cabo. Tampoco se puede olvidar que compensando  la desaparición del efecto sorpresa, los programadores han conseguido ofrecernos con La Hermandad el juego de la franquicia más divertido y variado de todos, algo que ya dice mucho de Ubi Soft Montreal. No obstante, sigue arrastrando errores ya habituales, pese a que también haya habido tiempo para pulir efectos gráficos y la mayoría se localicen en un sistema de combate que no acaba de convencer.

Resumiendo, estamos ante un título redondo, absolutamente notable y ejemplar, pero no es un ganador como su predecesor, debido a que se haya arrastrado y exprimido aquellos elementos que lo hicieron destacar. Este aspecto, junto con el anuncio de una nueva entrega para el año siguiente, puede llegar a presagiar miedo y escepticismo a que la saga caiga en la tendencia de la repetitividad ofreciendo un más de lo mismo que tan acostumbrados estamos de otras sagas (léase el ejemplo de Call of Duty). Esperemos que este no sea el caso, y que el regreso de la saga sea por todo lo alto, con novedades que sí que impliquen un salto cualitativo y que nos refiramos a él como la hipotética y esperada tercera entrega de la saga ambientada en una nueva época, suponiendo un nuevo principio. Para entonces, y a esperas por determinar el devenir de la franquicia tenemos un gran juego con el que divertirnos mientras esperamos, pues este título lo es. Una de las mejores aventuras de este último tramo del año, muy recomendable y apto para cualquier jugador.

Lo Mejor: Apartado técnico muy bien trabajado, mención especial al acabado gráfico y todo el apartado sonoro. La ambientación sigue siendo soberbia. Gran modo multijugador. Aporta nuevas mecánicas que lo hacen fresco y novedoso. Es un Assassin’s Creed en toda regla pero es también el más divertido y variado por el momento.

Lo Peor: Es un Spin Off con todas las de la ley, con todo lo que ello conlleva, suponiendo la desaparición del efecto sorpresa y ser demasiado continuista respecto a su predecesor. La trama argumental deja mucho que desear. Arrastra bastantes errores del pasado, la mayoría de ellos concentrados en el combate, sigue siendo demasiado rígido, arquetípico y arcaico y con una IA enemiga muy mala.

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